Reinaldo Iturriza

 

Foro Comunicación y Revolución

Miércoles 31 de octubre  de 2012

Tema:

Comunicación y Revolución

Reinaldo Iturriza

 

Sociólogo, con estudios de Maestría en Ciencias Sociales. Autor del libro 27 de febrero de 1989: interpretaciones y estrategias (Biblioteca Popular para los Consejos Comunales) y colaborador de las páginas de opinión de Ciudad CCS, Correo  del Orinoco y el sitio web aporrea.com. Ha sido director de la  Escuela de Medios y Producción Audiovisual / Ávila TV; asesor  del despacho en el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información; director de Información y Relaciones Públicas Ministerio del Trabajo y Seguridad Social y profesor de la Universidad  Central de Venezuela y de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Intervencion de Reinaldo Iturriza

Yo creo que  bueno, sobre la comunicación por supuesto son muchas las cosas que se pueden decir, yo quisiera comenzar por algo que decía el Presidente en el famoso Consejo de Ministros donde le ordenó a Ernesto crear o liderar el proceso de creación de un verdades Sistema Nacional de Medios Públicos, unas palabras que dijo el Presidente ahí que pasan como que eventualmente pueden pasar como desapercibidas, de tantas cosas que dice el Presidente, de tantas cosas significativas, pero que las vi esta tarde mientras veía Venezolana de Televisión en uno de esos micros que pasan, el Presidente decía La igualdad decía Bolívar ¿no? La igualdad.

Y quisiera, dichas estas palabras que suenan tan simples, pero que yo creo que subrayan digamos, lo que  a mí me parece esencial, que es el tema de la igualdad, acompañarlas de unas palabras que decía Ernesto recientemente en una entrevista. Ernesto decía: No será una discusión infinita, una Torre de Babel que no conduzca a nada ni tampoco un debate tecnocrático de sabiondos. Esto me parece muy importa porque además pone, digamos, el dedo en la llaga sobre  un tema como muy espinoso también, de quiénes estamos convocados y quiénes estamos autorizados, entre comillas, para dar la discusión sobre los medios públicos.

Están cansados ¿verdad? Un poquito, ha sido más o menos larga e intensa la cosa, no se vayan porque la mejor intervención es la de Lorena, que es la última. Yo voy a tratar de ser lo más breve posible. ¿Si?

Yo creo que la pregunta, digamos el tema de la igualdad y este comentario que hacía Ernesto en una entrevista reciente sobre que esto no tiene por qué ser o no tiene que ser un debate tecnocrático de sabiondos, tú mismo has insistido en tu intervención previa sobre este punto, sobre que este es un debate que tiene que estar abierto a todo el pueblo venezolano, bueno, yo creo que nos convoca entonces a hacernos algunas preguntas que tiene que ver directamente con el tema que nos convoca hoy que es el tema amplísimo de Comunicación y revolución, Desafío de la Nueva Etapa.

¿Cuál es la comunicación que la gente necesita? ¿Quiénes son los que dicen que la gente necesita tal o cual comunicación? Yo me voy a permitir leerles, yo estoy totalmente convencido también; y valga la redundancia; que esto no debe ser un debate entre convencidos, o sea nosotros no venimos aquí a hablar o no fundamentalmente ni de Globovisión ni de terrorismo mediático, venimos a hablar de nuestros medios y no exclusivamente nuestros medios, además de la comunicación en general, porque nosotros hay una relación de corresponsabilidad, digamos no todo le corresponde hacerlos a los medios públicos, pero a mí los medios públicos me duelen o se ay me interesan porque son mis medios pues ¿no? Y creo que tengo absolutamente creo que tengo la responsabilidad incluso de bueno, de decir de la mejor manera, de manera inteligente, con ánimo constructivo siempre, pero creo que nosotros todos estamos llamados a asumir la vocería crítica sobre la manera cómo actúan nuestros medios públicos, cuando nosotros consideramos bueno, que se están cometiendo errores que además son públicos, porque se han digamos anunciado, y creo que eso tiene que ver además muchísimo directamente con el hecho de que este debate concite tanto interés y convoque tanta gente a este espacio, tanto así que hay gente afuera, a quienes enviamos también nuestro saludo y nuestra solidaridad.

Yo me voy a permitir entonces leerles un par de párrafos, dos o tres párrafos de algo que yo escribía en octubre de 2010, para redondear un poco la idea ¿no? Yo quisiera esto sobre todo a propósito, o sea porque es una de las cosas que se viene diciendo con mucha, digamos con mucha insistencia, que nosotros no divulgamos la obra de gobierno, que hay problemas para divulgar, para comunicar la gestión y yo creo que eso es cierto, bueno, no porque yo lo crea, yo creo que eso es más o menos evidente ¿no? ese es uno de los errores que nosotros cometemos, no solamente los medios públicos sino en general todos quienes estamos comprometidos de una forma u otra con la Revolución Bolivariana, pero yo creo que también tiene que ver con cómo se hacen digamos, así como se alerta y como se hacen algunas advertencias a propósito de una malinterpretación que podría hacerse a propósito del tema de la auto crítica, yo creo que vale totalmente también hacerla a propósito del tema de la gestión, porque la gestión no, la gestión es insignificante ahí, no, la cosa es cómo nosotros lo interpretamos y cómo llevamos eso a la práctica, o sea en qué consiste comunicar la gestión.

Yo voy a relatar como dos situaciones que me parece que son características, lamentablemente todavía los medios públicos y  bueno, a propósito de eso voy a hacer algunos comentarios más adelante y término mi intervención.

La situación uno, esto es verídico, esto no lo inventé yo, la situación uno es así, ocurrió pocos días antes de las elecciones parlamentarias de 2010 durante la emergencia provocada por las fuertes lluvias sobre Caracas en la Parroquia Antímano. El Gobierno Nacional acude en auxilio de las víctimas, Venezolana de Televisión llega hasta el lugar, algún funcionario hace evaluación de los daños, familias en riesgo, etc., le toca hablar a los afectados, es una mujer de treinta y tantos años, su rostro está horadado por el cansancio que reflejan sobre todo sus ojos pero permanece firme, ayudando a los suyos. Ella simboliza a la comunidad organizada. En circunstancias tan adversas, es mucho lo que tiene que decir. Micrófono en mano, transmisión en vivo, el periodista quiere conocer su opinión sobre las gestiones que viene realizando el gobierno en el lugar de los hechos. La mujer le responde, palabras más, palabras menos, que está de acuerdo, pero reclama que la comunidad venía alertando…Y la interrumpe.  El periodista la interrumpe e insiste: quiere saber qué opina la mujer sobre la gestión de gobierno. Ésta ensaya una segunda respuesta, algo confundida, no entiende bien esa actitud del periodista, ella desea sobre todo, relatar la tragedia que han vivido, explicar cuáles son los problemas de la comunidad, pero la oportunidad no le llega. El periodista insiste por tercera vez y le pregunta por las gestiones que está realizando el Gobierno Nacional en el lugar de los hechos. Entre resignada y molesta, la mujer termina cediendo: se limita a agradecerle a Chávez por no dejarlos solos.

La situación 2: Esto ocurrió la mañana del 18 de octubre de 2010, el Hermano jesuita José María Korta inicia una huelga de hambre en pleno centro de Caracas, a pocos metros de la Asamblea Nacional. Entre otros puntos, demanda, y cito textualmente “la libertad inmediata para Sabino Romero Izarra y demás presos yukpas recluidos en la Cárcel Nacional de Trujillo”. En comunicado público, expresa sus sentimientos de “gran admiración” por las expresiones orales del Presidente Chávez respecto a su política indigenista. Pero advierte textualmente: “Hacen falta políticas públicas indígenas desde abajo como mecanismo de apropiación del derecho por parte del sujeto social y es necesaria la desestatización de lo indígena. El derecho a la demarcación no es otra cosa que el derecho a la tierra y todavía, después de once años de gobierno revolucionario, no se ha podido concretar”

Inexplicablemente, los medios públicos todos guardan silencio, en contraste varios medios privados cubren la notica. Sólo un par de ejemplos: el jueves 21 de octubre, el programa Radar de los Barrios, que seguramente todos conocen, incluye un segmento en que el conductor del programa (devenido en improbable aliado de la lucha indígena) confraterniza con el Hermano Korta y el mismo día el diario El Nacional reseña la noticia en primera plana.

Pudieran citarse varias situaciones análogas pero las circunstancias exigen concesión, además ambas son suficientes para ilustrar lo que podría denominarse la “gestionalización” de la política comunicacional.

A grandes rasgos esto se expresa de dos formas, en la primera situación el esfuerzo está concentrado exclusivamente en demostrar, entre comillas, el esfuerzo que sin duda realiza el Gobierno Nacional, el gobierno bolivariano para atender una emergencia social, sin embargo el pueblo organizado no aparece como sujeto político que trabaja junto con el gobierno sino como objeto de la asistencia oficial. Los medios públicos dan voz al pueblo pero esta voz se ve forzada a traducir la línea oficial, se ve obligada a adecuarse a ella cuando debería ser a la inversa, a través de los medios públicos debería expresarse la línea popular, sus demandas, sus problemas y sus propuestas.

En la segunda situación, en el caso de los compañeros yukpas que andaban por ahí, de paso, creo que están afuera, desaparece la voz popular, los sujetos políticos populares son simplemente invisibilizados, la lógica sería más o menos la siguiente: Darle voz a la protesta popular supondría dejar en evidencia los errores de la gestión del gobierno bolivariano y equivaldría por tanto, darle armas al enemigo que ha hecho de la crítica de la gestión el puntal de su discurso, en casos extremos se visibiliza a los actores de la protesta peor criminalizándolos, infiltrados, anarcoides, etc. Mediante la sanción moral se intenta deslegitimar las causas de la protesta.

En la primera situación nuestros medios públicos han desperdiciado una extraordinaria oportunidad para que el pueblo se exprese sin cortapisas, el pueblo chavista de Antímano, que por cierto es la parroquia que históricamente más vota por Chávez, ya no debe luchar solamente contra los estragos de la lluvia sino además sobreponerse a la frustración que produce la imposibilidad de decir todo lo que tiene que decir. De la frustración al hastió hay un solo paso, el hastío que significa desmovilización y desinterés por la política es también una forma de protesta.

La segunda situación expresa más bien una absoluta falta del sentido de la oportunidad, las implicaciones de esta son más graves, sus efectos políticos son más duraderos, bajo el pretexto  de no darle armas ala enemigo terminamos cediéndole el campo de batalla completico, el terreno que conceden nuestros medios públicos es ocupado por los oportunistas y por los demagogos. Cierto, el pueblo no habla a través de los medios antichavista como Globovisión ni como El Nacional, son las élites las que pretenden hablar a través de él. Las mismas que durante todos estos años han emprendido una feroz campaña de criminalización del chavismo popular.

Pero la clave es esta, un cierto apaciguamiento de la línea orientada a la criminalización de chavismo y cuyo extremo lo vimos durante la campaña electoral, ya lo decía Ernesto, este intento del antichavismo de parecerse, de Capriles Radonski de parecerse a Chávez y en general al antichavismo, de robarse, de mimetizarse con el discurso chavista, un cierto apaciguamiento orientado a la criminalización del chavismo va unido a un interés creciente por visibilizar las demandas populares, esta es una variante del giro táctico del discurso opositor desde  2007, pero eso es algo de lo que yo he hablado en otros artículos, no tiene nada que ver con el tema que quiero abordar aquí.

Mi intención es insistir en el siguiente punto, el oportunismo de los medios antichavistas es, en parte, la consecuencia inevitable de nuestra falta de sentido de la oportunidad, mientras el antichavismo dialoga, entre comillas, con el chavismo popular, los medios públicos le retiran la voz. Frente a este cuadro ¿Qué hacer? O sea hay una serie de cosas, digamos yo creo que esto tiene que ser parte de, el punto de partida sobre algunas cuestiones que tenemos que debatir a propósito del tema de la comunicación.

A mí me preocupa particularmente el tema de la gestión porque yo veo, no sé, yo creo que es más o menos sencillo identificar de unos años hacia acá, una cierta tendencia  a eso que yo anuncio allí como gestionalización de la política, digamos bueno, hacer como cosas muy parecidas a esto que yo relato aquí ¿no? del muchacho que sube a, además con toda la buena intención seguramente, el muchacho que sube, porque no es un problema de persona, además yo creo que eso es algo muy importante de subrayar, yo creo que es un problema de política de orientación política de nuestros medios, yo creo que nosotros corremos el riesgo, digamos, si nosotros estamos concibiendo el tema de la gestión desde este punto de vista, yo creo que nosotros estamos obviando u ocultando, invisibilizando, disimulando, o sea no dándole el lugar que se merece, yo creo que el principal logro, si vamos a hablar de logros del proceso bolivariano, el principal logro del proceso revolucionario que es la constitución del pueblo como sujeto político, su protagonismo político, yo creo que si en general la política, no la política comunicacional exclusivamente, sino si nosotros comenzamos a ver al pueblo como beneficiario, entre comillas, y no como sujeto político, es decir no se trata que el pueblo venezolano no se haya beneficiado de la obra de gobierno, pero no puede ser que solamente aparezca a los ojos de, bueno, del mundo y de nosotros mismos y en general aparezca como pueblo que recibe la asistencia del gobierno.

Es decir, mucho más allá del pueblo beneficiario que es objeto de la política asistencial, de lo que se trata es de que aparezca y que ocupe los espacios y tome la voz el pueblo que es protagonista y es sujeto fundamental de esta revolución, con todo lo que tiene que decir.

En el mismo Consejo de Ministros el Presidente Chávez hablaba de, que por cierto no lo pasaron en el micro ahí, el Presidente Chávez decía, hablaba de mostremos a los trabajadores en asambleas y que o sea no solamente digamos la empresa, sino que mostremos a los trabajadores diciendo todo lo que tienen que decir,  que critiquen, la crítica no es mala pero coño, ¡cómo nos da urticaria la crítica, vale!, cómo nos cuesta que la crítica aparezca en los medios públicos y hasta qué punto sigue imperando ese chantaje según el cual si aparece, nosotros le estamos dando armas al enemigo.

Y Chávez lo dice una y otra vez: y no aparece, qué impresionante, qué dificultad para que aparezca el pueblo trabajador en asamblea, bueno, digamos, diciendo todo lo que tiene que decir, inclusive  haciendo las críticas  que tiene que hacer, y eso en general.

O se yo creo que cuando el Presidente dice eso y lo dice públicamente, lo hace además, yo confío absolutamente digamos en las implicaciones del proceso progresivo de politización que hemos experimentado todos como pueblo, yo sé que casi todos estamos absolutamente conscientes y entendemos perfectamente que cuando el Presidente Chávez dice esas cosas que dijo en esa reunión, públicamente, después de las elecciones presidenciales, bueno, nosotros entendimos que no las dijera un mes antes ¿no? de las elecciones, pero entendemos que a partir, digamos el momento político que se abre después de las elecciones, es un momento donde hay que decir lo que todo el mundo está diciendo en la calle bueno, hay que afrontarlo, hay que discutirlo públicamente, o sea el Presidente ahí simplemente se hizo eco de lo que es un clamor popular, o sea la gente, la mayoría de la base social de apoyo a la revolución, quiere ver los cambios, nosotros queremos ver cambios y queremos que muchas de las cosas de las cuales no se debate públicamente se debatan públicamente, porque bueno, de eso se trata una revolución, se trata de un proceso político que está protagonizado por un sujeto pues.

Yo creo que es fundamental que nosotros además o sea partamos de una cosa que es tan obvia que yo creo que a nosotros se nos olvidó, que es que nosotros en el 2002 derrotamos un golpe de estado de clara factura mediática. Nosotros como pueblo demostramos al mundo que nosotros no nos caemos a coba,  o sea que  no nos creemos los cuentos del emporio comunicacional que trató de imponernos una versión de la realidad, que nos criminalizó, que nos invisibilizó. O sea nosotros ya los derrotamos a ellos, los derrotamos en el golpe en abril 2002 y lo volvimos a derrotar en diciembre y lo derrotamos sucesivamente. Entonces la pregunta que nos tendríamos que hacer es de cuándo acá la comunicación en este proceso revolucionario, se convirtió o de cuándo acá, o sea por qué razones comenzó a tener tanto énfasis una comunicación entendida como un grupo de señores que le explican al pueblo venezolano lo que nos quiere decir Globovisión o lo que nos quiere decir El Nuevo País que es un periódico que no lee absolutamente nadie en este país. O sea ¿Por qué tenemos que estar viendo las portadas de El Nuevo País en Venezolana de Televisión? Periódico que absolutamente nadie lee. (aplausos) Y hablo, me refiero a El Nuevo País, me refiero a El Nuevo País, obviamente bueno, ilustrando una situación, yo no voy a decir nombres, yo no voy a decir programas, o sea yo no voy a, yo insisto en que ese no es el problema, o sea el problema es un problema de orientación política, de la política comunicacional, es un problema político.

Yo no digo, inclusive yo creo que, digamos, tiene que haber un espacio para eso pero eso no puede ser el trabajo fundamental de los medios públicos, no puede ser ese,  el énfasis no puede recaer allí, el énfasis no puede ser hablar de Globovisión, o sea no puede ser que nosotros nos enteremos de lo que dicen o dejan de decir en Buenas Noches o en cualquier otro programa, el Ciudadano, en Venezolana de Televisión, si yo pongo Venezolana de televisión no es pa ver eso, si yo pongo Venezolana de Televisión es porque no quiero ver Globovisión.

Pero el punto es, o sea yo quisiera insistir en el tema, yo quisiera insistir, digamos esa no es una cosa que se me ocurrió a mí de repente venir a decir aquí porque quiero crear escándalo y polémica, y no, no, o sea no es mi intención, es que nosotros hicimos eso en 2002, nosotros venimos es de ahí, o sea nosotros ya los derrotamos a ellos, no quiere decir que ellos no, digamos, siguen siendo nuestro adversario político no es que vamos a hacer como que no existen, obviamente tenemos que seguir dando la pelea, pero esa no es nuestra pelea fundamental, nuestra pelea fundamental es profundizar este proceso de cambio (aplausos)  y eso hay que hacerlo con la gente en la calle, y hacerlo con la gente en la calle, profundizar este proceso de cambio en la calle pasa por escuchar lo que la gente está diciendo y lo que la gente dice es, bueno, es un sesgo de virtudes, del proceso, de nuestro líder y de nuestro gobierno, porque obviamente el gobierno ha hecho una buena obra de gobierno, pero también pasa por escuchar sus críticas. No puede ser que nosotros escuchemos las críticas o que los compañeros yukpas hablen solamente por Globovisión o El Nacional. ¿Verdad que no? No puede ser.

Entonces yo creo que nosotros estamos llamados a revisar esa figura, esa figura de digamos de, bueno, que normalmente es como del intelectual o el académico pero, bueno creo, yo sí creo que en una revolución, en cualquier revolución genuina, la labor del intelectual se revisa profundamente porque el intelectual es precisamente la figura que se reviste, o que basa todo su prestigio, toda su autoridad, en supuestamente en tener un conocimiento que los demás no tienen, por eso a mí  me parece fundamental el tema de la igualdad, a mi  me parece que los medios públicos de un tiempo para acá sobre todo, funcionan o sí, digamos su funcionamiento olvida esta premisa, olvida la premisa de que aquí somos iguales todos, insisto, que nosotros ya derrotamos a esos medios, ¿por qué tiene que venir cualquier persona a explicarme lo que ya yo sé?

Mira, yo lo anoté aquí para no dejarla pasar, el pueblo no debe dejarse engañar, el pueblo no debe dejar confundirse, el pueblo debe estar consciente, esas deben ser unas de las frases más repetidas durante los últimos años en nuestros medios públicos, nosotros estamos asumiendo que este es un pueblo que se deja engañar, estamos asumiendo que este es un pueblo que se deja confundir y que este un pueblo que no está consciente, estamos partiendo de ahí, es decir estamos partiendo de que yo tengo un conocimiento que el resto no y entonces mi posición de autoridad y todo lo que yo digo, digamos mi eso, mi jerarquía, mi prestigio, etc., mi autoridad, pasa por bueno, entonces decirle a la gente no dejar que el pueblo sea engañado, no dejar que el pueblo sea confundido, no dejar que el pueblo pierda su conciencia, no dejar que el pueblo sea manipulado.

Insisto por quinta vez, nosotros no nos confundimos, no nos manipularon, no nos engañaron en 2002 ¿Lo van a hacer después? O sea ¿lo van a hacer en 2006, lo van a hacer el 2008? Ya nosotros demostramos que nosotros estamos por encima de la estrategia de esos medios, de los medios de la oposición. No quiero insistir más en el tema.

Yo creo que en relación con el mismo tema de la gestión yo creo también nosotros corremos el riesgo de, o sea porque la cosa ahora no puede ser mostrar jugo de naranja, que nosotros hacemos café o que nosotros hacemos tubos, o sea a propósito de toda esta idea del intelectual y del pueblo que le falta la conciencia y el pueblo alienado, hay que recordar una cosa que decía Marx por cierto un tipo que se llamaba, se apellidaba Marx, Marx hablaba del fetichismo de la mercancía, no incurramos nosotros en lo mismo, es decir no se trata simplemente de mostrar el cartón de jugo o el tubo, se trata de mostrar lo que está detrás de eso y lo que está detrás de eso es precisamente el pueblo que produce eso.

Yo quisiera, ya para terminar, leer muy rápidamente un fragmento de un estudioso de la comunicación, de un señor que sí digamos sabe de esta materia, no es mi caso, este señor se llama Jesús Martín Barbero, uno puede estar en contra o puede estar a favor de él, uno puede militar en su escuela, uno puede digamos considerarlo un intelectual respetuoso o no, uno puede estar de acuerdo o no, pero olvídense un momentico que se trata de un experto en comunicación y escuchen lo que él tiene que decir. La mayoría de nuestros intelectuales en América Latina sigue pensando que los gustos populares no son gustos y lo que no es el gusto de la burguesía y de la distinción no es el gusto. Y esto pasa con gente muy de izquierda; el gusto popular les da asco y el asco es del estómago. Los intelectuales legitiman con toda una verborrea discursiva lo que es del estómago. En Colombia;  porque él es colombiano¸ logramos por primera vez que el Ministerio de Cultura haga una encuesta nacional sobre consumos culturales. A propósito de lo que tú planteabas sobre la consulta.  Esto significaba salir de la visión ilustrada, paternalista de que hay gente que sabe lo que el pueblo necesita y punto. Así como los medios te engañan diciéndote: “yo sé lo que la gente sabe”, los intelectuales llevan siglo y medio diciendo que ellos saben lo que la gente necesita, que es aún peor. Entonces, se hace esa encuesta, y se rasgan las vestiduras porque el acontecimiento cultural más importante para la mayoría de los colombianos es el reinado de belleza de Cartagena. En lugar de preguntarse qué significa eso, de dónde viene, con qué tiene que ver, dicen: “Este país es una mierda, un país donde el hecho cultural es el reinado de belleza, no es un país” En ese sentido, para mí el escándalo¸ dice Martín Barrero;  es la incapacidad de los intelectuales para dejarse desestabilizar por la encuesta y salir de su castillo desde el cual ellos dicen cuál es el cine que tiene que gustar, cuál es la música que tiene que gustar, cuáles son los libros que tiene que leer la gente. Estamos atrapados. Los medios dicen: “nosotros le damos a la gente lo que la gente quiere”, y los intelectuales dicen ‘los medios no le dan a la gente lo que la gente necesita’. ¿Y qué es lo que la gente necesita?”. Ahí termina la cita y yo me pregunto ¿Qué es lo que la gente necesita?

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