Ministerio del Poder Popular para la Comunicacion y la Informacion
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Caracas, 25 de mayo de 2012
12 de octubre de 2005
RECONOCIMIENTO Misión Guaicaipuro
Reconocimiento de los Pueblos Originarios
El tesoro cultural que poseen las comunidades indígenas de Venezuela fluye finalmente al cauce de los valores nacionales gracias a la creación de la Misión Guaicaipuro.

“El pájaro Semenia quería que terminara el hambre, la miseria. Por eso vino con su gente nueva, con los pájaros. La gente vieja vivía con hambre, miseria, a causa de Odosha, escuchaban a Odosha. Estaban desunidos, no conocían orden ni justicia. Eran egoístas. No tenían jefes. Cada quien buscaba su tierra para comer, sin ocuparse de nadie. Todo lo hacían sin ocuparse del otro. Parecían animales.


Semenia se hizo jefe para enseñarnos. Nos dio las señales del trabajo, de la riqueza. Castigó a los que no querían vivir como gente, como hermanos. Trajo la comida, lluvia, fecundidad, obediencia para todos. A cada quien dio su oficio. Ahora tenemos nuestra comida otra vez, nuestra alegría, a pesar de Odosha. Semenia fue el mensajero de Wanadi, el primer jefe de nosotros, en el principio.”
"Watunna. Un ciclo de creación en el Orinoco"

Marc de Civrieux


“Al fin, como decimos siempre, comienza un nuevo amanecer para los pueblos indígenas, al fin comienza a brillar el sol con la debida intensidad a favor de los pueblos indígenas, porque hoy se está haciendo justicia, hoy se va a hacer la entrega de los primeros títulos de tierras colectivas de los pueblos indígenas a los kariñas y a los waraos, por primera vez en Venezuela”.


Noelí Pocaterra.
Diputada.

Acto de entrega de Títulos Colectivos de Tierras y Hábitat Indígenas. 9 de agosto de 2005.


Por: Manuela Solé (*)

Durante el programa de televisión Aló Presidente, edición No. 167, el primer mandatario Nacional, Hugo Chávez Frías, anunció la creación de una misión sin precedentes históricos en los siguientes términos: “....vamos a restituir en el más corto plazo posible todos los derechos y el nivel de vida óptimo que merecen nuestros pueblos indígenas. En todas partes, donde haya un indio, ahí tiene que llegar la mano de la Misión Guaicaipuro, en homenaje al gran cacique. Nace hoy 12 de octubre del 2003, en honor al pasado, al presente y al futuro, la Misión Guaicaipuro”.


Se busca devolver el respeto a la dignidad de los pueblos originarios a través de la restauración de la justicia en la historia de nuestra nación, haciendo honor a las gestas de heróicas resistencia liderizadas por los caciques Guaicaipuro, Baruta, Chacao, Tamanaco, Manaure, Catia, Yare, Tiuna, Terapaima, Paramaconi, Naiguatá, Mara, entre muchos otros. Pero el mero trato cortés no bastaría. A los sobrevivientes del genocidio más furioso de la historia humana, se les debe, por obligación constitucional, por principio moral revolucionario, devolverles los territorios expropiados, garantizarles la protección de sus saberes y tradiciones, la salud y la educación bilingüe, así como incorporarlos a la vida política en todos sus ámbitos.


Conocemos mal nuestra historia. Desconocemos los aportes de los pueblos precolombinos. Ignoramos, quizás a conveniencia de nuestra conciencia, que los indígenas no solo fueron víctimas de la colonización, sino también que durante siglos han sido sometidos a la más nefasta devastación, despojándolos de tierras, obligándolos a negar su cultura, en fin, empujándolos a la aceptación de la pobreza y la miseria que les arropa. Hemos aceptado como algo que no nos concierne las prácticas de gobernantes que se han prestado al despojo de las poblaciones aborígenes, en complicidad de quienes en nombre de un Dios que tiene muchas caras, “bendicen” y piden resignación ante el atropello.


La impresión que causaron las sociedades aborígenes en los usurpadores inspiró a los escritores utopistas del siglo XVI, entre ellos Moro y Milton. Dos siglos después se levanta el pensamiento socialista sobre los cimientos teóricos de estos predecesores. Nos atrevemos a sugerir que el destino atormentado de América restituye un orden perturbado, y que la Revolución Bolivariana, con sus dos antecedentes inmediatos, la Revolución Mexicana y la Revolución Cubana, es la continuidad firme y decidida de un enorme movimiento de restauración histórica que nos obliga a revisar nuestro papel y actuar con justicia.


Propietarios ancestrales



Apenas en el año 1537 una Bula Papal confirma que los indios eran “verdaderos hombres” dotados de alma y razón. Consideración cristiana que no impidió que a partir de 1545 (en virtud de una real cédula datada en 1503) las poblaciones aborígenes fueron sometidas al trato de encomiendas y sujetos al régimen de cautiverio y esclavitud.


Investigaciones arqueológicas indican que las primeras poblaciones que ocuparon el territorio venezolano datan de 15.000 años a. C., período llamado la época paleoindia. Esos primeros grupos humanos vivían básicamente de la cacería habitaban en cuevas y sus utensilios eran de hueso y de piedra. Cuando cambian las condiciones climáticas, 5.000 años a. C., se inició el período mesoindio. Sus huellas nos indican que los mesoindios subsistían de la pesca y eran expertos navegantes. En el año 1000 a. C. los aborígenes comenzaron a practicar la agricultura intensiva y desarrollaron el arte de la cerámica: aparece entonces la dicotomía cultural del cultivo de maíz en occidente y de la yuca en oriente.


En el momento de la invasión española, las poblaciones indígenas que habitaban el territorio venezolano, pertenecían en su mayor parte a las familias caribe y arawak. Los caribe se ubicaban a lo largo de la costa oriental, en los alrededores del lago de Maracaibo, y los márgenes del Orinoco. Se expandieron también por el mar que lleva su nombre. Los arawak originalmente se asentaron a lo largo de la costa atlántica desde el sur del delta del Orinoco hasta la desembocadura del Amazonas.


Otros grupos aborígenes también ocuparon el territorio venezolano del sur, en las márgenes de los ríos Meta y Apure, en la cuenca del Orinoco y en los caños de su delta; guajíbos, chiricoas, yaruros, guaraúnos, sálivas, maipures, guamos, otomacos, achaguas, anabalis, atabacas, betoyes, guaybas, guayquiris, jiraras, mapoyes y tunebos.


En el occidente de Venezuela los grupos más importantes fueron los barí, valles de los ríos Machiques y Catatumbo, y la sierra de Perijá; los wayuu, entre Paraguaipoa y Castilletes; y los caquetíos, localizados en la costa entre Coro y el lago de Maracaibo. En las riberas del lago de Maracaibo estaban también los onotos y las poblaciones vecinas; zaparos, aliles, ambaes, toas y quiriquires.


En el valle del río Chama, en la cordillera de Los Andes, estaban ubicados mucuchíes, mucurubaes, mucujunes, mucaquetaes, mucarias, mucusiríes, mucutucúas, mucumbaes, mucusquis, mucuunes, mucutíes, mucuñoques, mucubaches, mucurandaes, tabayes, tateyes, escaqueyes, chichuyes, guaques y jajíes. En Trujillo predominaron los cuicas y los timotes.


En su gran mayoría fueron extinguidos…


El Censo Indígena de 1992 refirió un número de veintiocho grupos indígenas existentes en el país, la Ley de Demarcación aprobada en el año 2001 menciona treinta y cinco, mientras que la Comisión Permanente de Pueblos Indígenas de la Asamblea Nacional maneja la cifra de treinta y cuatro.


En el año 2001 se realizó el XIII Censo General de Población y Vivienda, que por primera vez incluyó el Censo de las Comunidades Indígenas. El Censo 2001 comprendió dos partes: el Censo General de Población y Vivienda, dentro del cual 354.400 personas se declararon pertenecientes a un pueblo indígena, y el Censo de las Comunidades Indígenas, en el cual se registraron 178.383 habitantes. Ambas cifras arrojan un total de 532.783 habitantes indígenas distribuidos en el territorio nacional, que representan el 2,3% de la población nacional

MCI/Manuela Solé
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