12 de octubre de 2005
RECONOCIMIENTO Misión Guaicaipuro
Reconocimiento de los Pueblos Originarios
El tesoro cultural que poseen las comunidades indígenas de
Venezuela fluye finalmente al cauce de los valores nacionales
gracias a la creación de la Misión Guaicaipuro.
“El pájaro Semenia quería que terminara el hambre, la
miseria. Por eso vino con su gente nueva, con los pájaros. La gente
vieja vivía con hambre, miseria, a causa de Odosha, escuchaban a
Odosha. Estaban desunidos, no conocían orden ni justicia. Eran
egoístas. No tenían jefes. Cada quien buscaba su tierra para comer,
sin ocuparse de nadie. Todo lo hacían sin ocuparse del otro.
Parecían animales.
Semenia se hizo jefe para enseñarnos. Nos dio las señales del
trabajo, de la riqueza. Castigó a los que no querían vivir como
gente, como hermanos. Trajo la comida, lluvia, fecundidad,
obediencia para todos. A cada quien dio su oficio. Ahora tenemos
nuestra comida otra vez, nuestra alegría, a pesar de Odosha.
Semenia fue el mensajero de Wanadi, el primer jefe de nosotros, en
el principio.”
"Watunna. Un ciclo de creación en el Orinoco"
Marc de Civrieux
“Al fin, como decimos siempre, comienza un nuevo amanecer
para los pueblos indígenas, al fin comienza a brillar el sol con la
debida intensidad a favor de los pueblos indígenas, porque hoy se
está haciendo justicia, hoy se va a hacer la entrega de los
primeros títulos de tierras colectivas de los pueblos indígenas a
los kariñas y a los waraos, por primera vez en
Venezuela”.
Noelí Pocaterra.
Diputada.
Acto de entrega de Títulos Colectivos de Tierras y Hábitat
Indígenas. 9 de agosto de 2005.
Por: Manuela Solé (*)
Durante el programa de televisión Aló Presidente, edición No. 167,
el primer mandatario Nacional, Hugo Chávez Frías, anunció la
creación de una misión sin precedentes históricos en los siguientes
términos: “....vamos a restituir en el más corto plazo
posible todos los derechos y el nivel de vida óptimo que merecen
nuestros pueblos indígenas. En todas partes, donde haya un indio,
ahí tiene que llegar la mano de la Misión Guaicaipuro, en homenaje
al gran cacique. Nace hoy 12 de octubre del 2003, en honor al
pasado, al presente y al futuro, la Misión Guaicaipuro”.
Se busca devolver el respeto a la dignidad de los pueblos
originarios a través de la restauración de la justicia en la
historia de nuestra nación, haciendo honor a las gestas de heróicas
resistencia liderizadas por los caciques Guaicaipuro, Baruta,
Chacao, Tamanaco, Manaure, Catia, Yare, Tiuna, Terapaima,
Paramaconi, Naiguatá, Mara, entre muchos otros. Pero el mero trato
cortés no bastaría. A los sobrevivientes del genocidio más furioso
de la historia humana, se les debe, por obligación constitucional,
por principio moral revolucionario, devolverles los territorios
expropiados, garantizarles la protección de sus saberes y
tradiciones, la salud y la educación bilingüe, así como
incorporarlos a la vida política en todos sus ámbitos.
Conocemos mal nuestra historia. Desconocemos los aportes de los
pueblos precolombinos. Ignoramos, quizás a conveniencia de nuestra
conciencia, que los indígenas no solo fueron víctimas de la
colonización, sino también que durante siglos han sido sometidos a
la más nefasta devastación, despojándolos de tierras, obligándolos
a negar su cultura, en fin, empujándolos a la aceptación de la
pobreza y la miseria que les arropa. Hemos aceptado como algo que
no nos concierne las prácticas de gobernantes que se han prestado
al despojo de las poblaciones aborígenes, en complicidad de quienes
en nombre de un Dios que tiene muchas caras, “bendicen”
y piden resignación ante el atropello.
La impresión que causaron las sociedades aborígenes en los
usurpadores inspiró a los escritores utopistas del siglo XVI, entre
ellos Moro y Milton. Dos siglos después se levanta el pensamiento
socialista sobre los cimientos teóricos de estos predecesores. Nos
atrevemos a sugerir que el destino atormentado de América restituye
un orden perturbado, y que la Revolución Bolivariana, con sus dos
antecedentes inmediatos, la Revolución Mexicana y la Revolución
Cubana, es la continuidad firme y decidida de un enorme movimiento
de restauración histórica que nos obliga a revisar nuestro papel y
actuar con justicia.
Propietarios ancestrales
Apenas en el año 1537 una Bula Papal confirma que los indios eran
“verdaderos hombres” dotados de alma y razón.
Consideración cristiana que no impidió que a partir de 1545 (en
virtud de una real cédula datada en 1503) las poblaciones
aborígenes fueron sometidas al trato de encomiendas y sujetos al
régimen de cautiverio y esclavitud.
Investigaciones arqueológicas indican que las primeras poblaciones
que ocuparon el territorio venezolano datan de 15.000 años a. C.,
período llamado la época paleoindia. Esos primeros grupos humanos
vivían básicamente de la cacería habitaban en cuevas y sus
utensilios eran de hueso y de piedra. Cuando cambian las
condiciones climáticas, 5.000 años a. C., se inició el período
mesoindio. Sus huellas nos indican que los mesoindios subsistían de
la pesca y eran expertos navegantes. En el año 1000 a. C. los
aborígenes comenzaron a practicar la agricultura intensiva y
desarrollaron el arte de la cerámica: aparece entonces la dicotomía
cultural del cultivo de maíz en occidente y de la yuca en
oriente.
En el momento de la invasión española, las poblaciones indígenas
que habitaban el territorio venezolano, pertenecían en su mayor
parte a las familias caribe y arawak. Los caribe se ubicaban a lo
largo de la costa oriental, en los alrededores del lago de
Maracaibo, y los márgenes del Orinoco. Se expandieron también por
el mar que lleva su nombre. Los arawak originalmente se asentaron a
lo largo de la costa atlántica desde el sur del delta del Orinoco
hasta la desembocadura del Amazonas.
Otros grupos aborígenes también ocuparon el territorio venezolano
del sur, en las márgenes de los ríos Meta y Apure, en la cuenca del
Orinoco y en los caños de su delta; guajíbos, chiricoas, yaruros,
guaraúnos, sálivas, maipures, guamos, otomacos, achaguas, anabalis,
atabacas, betoyes, guaybas, guayquiris, jiraras, mapoyes y
tunebos.
En el occidente de Venezuela los grupos más importantes fueron los
barí, valles de los ríos Machiques y Catatumbo, y la sierra de
Perijá; los wayuu, entre Paraguaipoa y Castilletes; y los
caquetíos, localizados en la costa entre Coro y el lago de
Maracaibo. En las riberas del lago de Maracaibo estaban también los
onotos y las poblaciones vecinas; zaparos, aliles, ambaes, toas y
quiriquires.
En el valle del río Chama, en la cordillera de Los Andes, estaban
ubicados mucuchíes, mucurubaes, mucujunes, mucaquetaes, mucarias,
mucusiríes, mucutucúas, mucumbaes, mucusquis, mucuunes, mucutíes,
mucuñoques, mucubaches, mucurandaes, tabayes, tateyes, escaqueyes,
chichuyes, guaques y jajíes. En Trujillo predominaron los cuicas y
los timotes.
En su gran mayoría fueron extinguidos…
El Censo Indígena de 1992 refirió un número de veintiocho grupos
indígenas existentes en el país, la Ley de Demarcación aprobada en
el año 2001 menciona treinta y cinco, mientras que la Comisión
Permanente de Pueblos Indígenas de la Asamblea Nacional maneja la
cifra de treinta y cuatro.
En el año 2001 se realizó el XIII Censo General de Población y
Vivienda, que por primera vez incluyó el Censo de las Comunidades
Indígenas. El Censo 2001 comprendió dos partes: el Censo General de
Población y Vivienda, dentro del cual 354.400 personas se
declararon pertenecientes a un pueblo indígena, y el Censo de las
Comunidades Indígenas, en el cual se registraron 178.383
habitantes. Ambas cifras arrojan un total de 532.783 habitantes
indígenas distribuidos en el territorio nacional, que representan
el 2,3% de la población nacional
MCI/Manuela Solé