26 de febrero de 2010
"El Caracazo" una explosión popular que anunció nuevos tiempos
El 27 de febrero de 1989 los pobres bajaron de los cerros. Fue la respuesta decisiva a la grave crisis económica y política del país. En ese momento Carlos Andrés Pérez iniciaba su segunda presidencia y anunció al país la implantación de manera imperativa del "paquete económico", con medidas neoliberales impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que trajeron miseria para el pueblo venezolano
En Caracas y otras ciudades del país la gente salió a la calle el 27 de febrero de 1989. Las protestas y los saqueos parecían incontrolables. La rabia contenida durante muchos años hizo explosión ante las medidas anunciadas por Carlos Andrés Pérez, que iniciaba su segundo mandato realizando la entrega total del país al Fondo Monetario Internacional.
Hoy a 21 años de ese trágico día que llenó de luto a toda Venezuela, simultáneamente se inició el despertar de las conciencias de hombres y mujeres que hoy cierran filas en la construcción de una patria nueva – socialista – encarnada en la República Bolivariana de Venezuela.
El 27 de Febrero fue la explosión popular por los decenios de frustración, explotación y saqueo de los recursos del país en manos de las cúpulas del puntofijismo bipartidista. A partir de 1970, los índices de pobreza en el país habían crecido de manera alarmante. La fuerza laboral campesina se redujo al 10% y en sólo tres años, 600 mil personas emigraron a las ciudades. Los trabajadores informales aumentaron de 34,5% en 1980 a 53% en 1999. La clase obrera industrial disminuyó ante la privatización parcial o total de sectores como las telecomunicaciones, los puertos, el petróleo, el acero y las líneas aéreas y se redujo el tamaño de la fuerza laboral en sitios estratégicos. El gigantesco endeudamiento con la banca internacional nos convertía en una sociedad de esclavos.
En este clima de desastre llegamos a 1989 con la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez. Se anunció el programa de medidas económicas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; “El Paquete de Medidas” incluía la privatización de empresas públicas, la eliminación de las subvenciones y protección del Estado a empresas privadas y el fomento de la descentralización.
Una de las primeras medidas fue el aumento del combustible y como consecuencia el incremento de las tarifas del transporte público, ese sería el primer síntoma de lo que el pueblo vio que vendría: una interminable cadena de aumentos en los precios en los productos de todo género y de los servicios, de manera tal que la gente no aguantó más su indignación y su desesperanza y angustia se tornaron en ira incontenible, entonces fue imposible detener la violencia que se desató ese día.
El día siguiente, martes 28 de febrero, el presidente Pérez, reunido en Consejo de Ministros, ordenó a las Fuerzas Armadas Nacionales reprimir los disturbios. A su vez decretó el estado de emergencia, previsto en el artículo 240 de la hoy fenecida Constitución de 1961, y así quedaron suspendidas algunas garantías constitucionales durante 10 días de pesadillas y horror.
Con el ocaso de aquél martes 28, comenzó el toque de queda más cruento de la historia de Venezuela. La fosa común de La Peste es en dos vías, testigo y acusador de esta masacre inmensurable. El mensaje fue claro, era orden y advertencia: El 27 y 28 de febrero son sangriento espejo de cómo los gobernantes imponen el capitalismo neoliberal.
Así fue como Carlos Andrés Pérez y su camarilla de cómplices de la clase política y empresarial de la IV República, impuso sus medidas empobrecedoras al pueblo venezolano para luego ordenar que se les disparara cuando protestaron. “El Caracazo” no sólo fue una respuesta del pueblo al paquete económico del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, sino que fue la única vía para un pueblo digno acorralado por el hambre y la explotación.
La opresión a la que fue sometido el pueblo no minó sus deseos de transformar su realidad. Por eso apoyó decididamente la insurrección militar del 4 de febrero de 1992, liderada por el teniente-coronel Hugo Chávez Frías. En esa oportunidad los objetivos no fueron logrados... “Por ahora”, pero la semilla ya había sido sembrada en el fértil corazón de la conciencia popular y todos los venezolanos y venezolanas decidimos ser constructores de nuestro propio destino, de una patria propia que desborda los anhelos de los que ayer fueron excluidos, una patria que se proyecta agigantada en los sueños del pueblo venezolano.
Hoy rendimos homenaje a los caídos en “El Caracazo” y repetimos como siempre, que la sangre derramada por nuestros compatriotas no fue en vano, que sirvió para despertar nuestra conciencia, sirvió de clarín para que el pueblo despertara para siempre.
¡Prohibido olvidar!
Prensa MinCI