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Caracas, 9 de febrero de 2010
8 de abril de 2008
Educación
Nuevo currículo propone relación horizontal entre educando y docente
Educadores aseguran que en el quehacer pedagógico, la metodología de trabajo cambia con el nuevo diseño curricular, al tiempo que se promueve y se pone en práctica la participación como uno de los derechos fundamentales de los y las estudiantes
Por: Erick Mayora (*)

En los últimos días el tema educativo ha ocupado espacios significativos en los medios de comunicación social del país. Tanto en prensa, como en radio y televisión, el nuevo Currículo Nacional Bolivariano (CNB) ha captado la atención de los ciudadanos venezolanos, que hoy más que nunca se interesan y participan de los acontecimientos que surgen en nuestra sociedad.

Desde 1999, con la Constituyente Educativa, se puso de manifiesto la necesidad de cambios en el Sistema Educativo venezolano, y con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), se reafirmó esa necesidad de transformaciones profundas en la sociedad venezolana.

La meta es formar un ser social solidario
Esa Constitución, aprobada en 1999, establece como fin supremo del Estado, refundar la República, para lo cual se requiere de la formación de un nuevo ciudadano, un ser con conciencia social, formado para la libertad, para la cooperación, la solidaridad, la convivencia, la unidad y la integración, valores contenidos en el preámbulo de la Carta Magna.

Ese nuevo ser es el que se pretende formar a partir de la complementación y aprobación del nuevo diseño curricular propuesto por el Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE), desde finales del año 2007.

El texto base del diseño curricular del Sistema Educativo Bolivariano (SEB) señala, al final de su presentación, que “…a través de este documento se presentan las líneas orientadoras metodológicas que dan coherencia y pertinencia al proceso educativo propio del modelo de sociedad que estamos construyendo; único camino para construir un país en el que reine la justicia social, la igualdad y la hermandad”.

El nuevo currículo plantea un cambio en la relación educando-docente
Los propios educadores venezolanos han dado a conocer, en diversas oportunidades, las razones por las cuales este nuevo diseño curricular debe guiar el quehacer educativo venezolano. En esa línea, han destacado aspectos novedosos del CNB, como lo es el cambio en las relaciones entre el docente y el alumno, y también entre la escuela y la comunidad.

“Una de las fallas del sistema educativo venezolano estaba en que el maestro era un maestro de pizarrón. Ahora se propone un maestro que no se queda sólo en el aula, que va a las comunidades, a las familias, un maestro preocupado por su entorno, un docente observador, que avanza de acuerdo a las necesidades del niño”, comentó Soraya Vivas, educadora del municipio Buroz, del estado Miranda.

Para Merbayer Aponte, docente del municipio Plaza, de la entidad mirandina, este currículo permite a los niños desarrollar el arte de la creación. “Ahora el alumno y la alumna participan en la planificación educativa, con base en una serie de contenidos establecidos y en los intereses de los muchachos. Ahora ellos nos dan ideas a los maestros, permitiéndonos trabajar conjuntamente. Antes era lo que decía el maestro, y nada más”.

Marisol Labrador, docente del Liceo Bolivariano José Avalo, de la parroquia El Valle, en Caracas, sostiene que “hay una relación empática entre el docente y el educando. Hay una horizontalidad en la relación en el aula. Ya el muchacho no ve al docente como el dueño y señor del conocimiento. Uno como docente, puede aprender mucho del muchacho, a través del proyecto de aprendizaje que él desarrolla”.

Ejerciendo el derecho a la participación
El cambio en las relaciones educando-docente, está vinculado directamente con la promoción y puesta en práctica de uno de los derechos fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad: el derecho a la participación.

El profesor Rosalio Ortiz, del municipio Urdaneta del estado Miranda, resaltó la labor orientadora del docente. “El niño está concebido en este currículo como un participante más del proceso formativo, que no sólo tiene muchas cosas que aprender, sino que también tiene muchas cosas que dar”, expresó Ortiz.

Por su parte, Maritza Pinto, docente de la Unidad Educativa Rafael Arévalo González, de Higuerote, estado Miranda, ratifica que con esta nueva propuesta curricular cambia la relación estudiante-docente.

“Antes no se le permitía al muchacho que participara, o se le coartaba su participación. No se le puede decir ‘cállate y siéntate’, y eso pasaba. Ahora se ve al estudiante con otra visión, más humanitaria y más igualitaria”.

Daisy Sánchez, docente del municipio Buroz del estado Miranda, considera que una de las fortalezas de este nuevo diseño curricular, está en que el mismo promueve la integración entre la comunidad y la escuela, fundamental para el desarrollo de nuestras comunidades.

“Anteriormente la responsabilidad del papá era llevar al niño a la escuela, dejarlo ahí y ya. Ahora no, ahora nosotros los docentes tenemos que involucrar a los padres en los asuntos de la escuela. Se ha perdido el sentido de pertenencia que sobre la escuela deben tener las comunidades, y eso hay que cambiarlo”, señaló. 

(*) emayora@minci.gob.ve

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Foto: MPPE
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