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Caracas, 7 de febrero de 2012
27 de octubre de 2006
El Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora
Los cascos azules del azúcar (II Parte)
Para Sáez, cada quien ha puesto su grano de arena en la materialización del proyecto. Uno de los elementos más importantes es la transformación radical y súbita a la calidad de vida.
La acción campesina, testimonios
El pionero de la primera parcela sembrada por el Caaez fue Carlos Alexis Sáez. Estudio hasta 4to año de bachillerato y se dedicó a ser camionero porque a pesar de tener una parcela, los intereses para créditos agrícolas eran muy altos, “yo sembraba arroz y era difícil la recepción del rubro, no veía ganancias para sostener un cuadro de familia, hasta que un buen día me topé con un compadre que estaba aspirando a sembrar caña y me sumé al proyecto”. Recuerda que comenzó un 26 de octubre del 2002 y detrás de el 68 productores más, por eso se denominan el “Grupo 69”. “El profesor Adán Chávez sembró la primera mata de caña del central, luego el presidente nos visitó y lanzó un “Alo Presidente” desde estas tierras. El grupo fue beneficiado inmediatamente con capacitación gratuita para mantenimiento y asistencia de la caña, un crédito al 8% de interés fijo un año de gracia y cuatro para pagar”.

Para Sáez, cada quien ha puesto su grano de arena en la materialización del proyecto; señalan que con respecto a la asistencia técnica cubana, comenzaron trece jóvenes, y otros cientos de trabajadores, que sólo recibían una pequeña dieta. “Aquí hay mucho esfuerzo”, dijo, “de hecho empezamos las faenas agrícolas en pleno paro petrolero, sin gasoil, ni aceite, ni tractores. Sembramos 702 hectáreas”.

Uno de los elementos más importantes es la transformación radical y súbita a la calidad de vida, si bien es cierto que cada parcela contaba con su vivienda edificada solo para dos personas, los cañicultores muestran con orgullo las ampliaciones que han logrado gracias a la primera cosecha de caña; otros han adquirido nuevas viviendas incluso para sus hijos, como el caso de la productora de maíz, arroz y sorgo, Carmen Otilia Díaz, quien vive en el Poblado Dos: “Cuando el Caaez llegó a este municipio cambió la vida de lo pequeños productores con ese primer año de gracia; compré casa para mis hijos le arreglé la casa a mi hija y le abrí un negocio en Margarita”. Los pobladores de la zona consideran, que el central azucarero, trajo consigo una gran fuente de empleo. Y es que visto desde la óptica comercial en cuatro años, vale mencionar que se multiplicaron las farmacias, los negocios y bancos.

“El progreso entró con él y podemos decir que tenemos las mejores cañas de Venezuela”. El Poblado Dos tiene 2145 habitantes, cuenta con institutos de educación hasta bachillerato, un centro de asistencia médica y extensiones de la UNELLEZ, la UBV y la UNEFA a cinco minutos de Sabaneta.

Por su parte, José Salomón Sánchez, hizo un recuento desde su experiencia sobre las familias campesinas que afrontaron situaciones económicas difíciles: “Con la siembra del arroz y del girasol, pasamos hambre y había mucho desempleo, incluso para los obreros”. Los resultados como cañicultor, le permitieron en la primera cosecha o zafra, comprar una parcela, con la segunda un camión, además de arreglar su casa y mantener a su familia, pues hoy la demanda laboral es tal, que más bien se le ha dificultado contratar obreros agrícolas para su parcela.

Dentro de la categoría de agricultores de la caña, José Gaudencio Hernández, amplia los beneficios como los del control de plaga y las vías de acceso hacia las parcelas que es un proyecto ejecutado por el convenio Caaez - Inder. Las parcelas están divididas por lotes de 30 hectáreas, subdivididas a su vez en diez, donde cada isla representa a tres productores de la zona; por ejemplo, el sector 1-B del poblado uno, era una zona de reserva, considerada de esta forma, por no tener acceso a crédito gracias a la ausencia del sistema de riego, al incorporarse al central azucarero, dejaron de ser una reserva productora, “ya no están aislados, ahora están incluidos dentro del plan de siembra de caña”.

Finalmente, la expresión de la satisfacción conjunta de los campesinos, la encontramos en Francisca Hidalgo, quien además funge como suplente en la Junta Directiva del Caaez, constituida por diez miembros, cinco principales y sus respectivos suplentes, nombrados, tanto por el gobierno, nacional, regional, municipal y los agricultores. Francisca considera que el objetivo mancomunado es la culminación del central, aunado a la defensa de los intereses de la empresa de carácter social, que los ha beneficiado a todos, y donde unos cuantos pretendieron menoscabarla: “Comencé a sembrar caña el 22 de diciembre del 2002, tengo una casa equipada, vivo con mi familia, y cuando no siembro revendo mercancía”.

Impacto social
Si bien es cierto que el Caaez es una planta industrial, es además un proyecto social que atiende a los agricultores y sus demandas, créditos, tierras, semillas, seguros agrícolas, y lo más importante al hombre del campo. En riego han mejorado un 100% al igual que en vías; los campesinos que fueron abandonados al ostracismo, gozan de un proceso de inclusión, que se extiende hasta la oportunidad de que los agricultores accedan por vez primera a un seguro para sus familias.

“Aquí hay agradecimiento y a esta planta nosotros la vemos como la institución que vino a cambiar con sus beneficios la vida de los campesinos. Somos unos soldados más, Caaez somos todos”.

El problema de corrupción que se presentó hace unos meses, manifestó Francisca, lo hemos superado. “El país no esta aquí, no tiene nuestras vivencias, sólo lee los periódicos que colocan notas para manchar la imagen de una institución que vino y que nació en Sabaneta para darle prosperidad. La corrupción nada tiene que ver con el Caaez, hubo una gran disociación, nosotros los productores, no nos regalamos ni siquiera la duda, porque nosotros si sabemos que es un organismo que nos asegura cosechas y los mercados, ¿cual fue el problema?, yo soy dueña de mi parcela, a mi me dan el dinero para que yo cubra los costos de esa parcela, soy responsable del crédito ante la institución, busco personas que me hagan el trabajo y no le pago al organismo”.

Para quienes han seguido la evolución de esta central azucarera, es sorprendente comprobar el impacto social, que ha llevado a un reconocimiento colectivo, mas allá de los cañaverales, el nuevo modelo de producción y las políticas agrícolas a partir del Central Azucarero vislumbran, la emancipación del campo venezolano, a partir de la erradicación de la pobreza.
Omaira Zabib/ Prensa MAT- Mérida
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Acción campesina
Foto: MAT
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