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Caracas, 7 de febrero de 2012
26 de octubre de 2006
PRODUCCIÓN El Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora
Los cascos azules del azúcar (I Parte)
El Desarrollo Endógeno busca eliminar la dependencia agroalimentaria, autoabastecimiento, además de erigirse como modelo probado para la erradicación de la pobreza
Por: Omaira Zabib/ Mérida

Una de las acciones más nefastas del imperialismo contra la mayoría de las naciones del mundo ha sido sin duda alguna, el control de las independencias a través de la tecnología, reducción del gasto social, explotación económica, dominación política, exclusión social y la punta de lanza en el dominio sobre la agroalimentación. Este último elemento determina el sometimiento de los pueblos, partiendo de que se puede sobrevivir sin tecnología, con políticas paupérrimas pero no sin alimentos.

Paradójicamente la demografía de los hombres del campo que alimentan a la humanidad entera apenas oscila en un 7%. América Latina posiblemente, es el sub continente más rico en especies vegetales y caudales hídricos del mundo, pero donde un gran contingente de sus ciudadanos enrola las filas del hambre y la de los campesinos se convirtió en una constante exclusión a lo largo de las últimas cinco décadas. Un hombre campesino y miles de ellos, que en repetidas ocasiones, sólo atinaban a una comida diaria, condenados al mayor de los ostracismos, mientras grandes corporaciones, tomaron sus manos, sus tierras y sus faenas. Un campesino y miles de ellos, a los que el mundo les debe nada más y nada menos que el vital derecho de la alimentación.

Cuando se dio comienzo a la transformación del campo venezolano, se parte de una visión económico social, ¿Qué estructura de la sociedad se va dando para la producción? Comunidades organizadas, asociaciones de productores, cooperativas, etc.

Desde el punto de vista realista una de las acciones antiimperialistas tiene como contra partida, el desarrollo endógeno, que busca eliminar el déficit aunado a la independencia agroalimentaria, autoabastecimiento, además de erigirse como modelo probado para la erradicación del flagelo de la pobreza que es el más grande de los contaminantes del mundo.

Con la puesta en marcha de las actuales políticas públicas, se han creado una serie de orientaciones y estrategias que acompañan al desarrollo del país, como la creación de estructuras para la producción económica, donde el Complejo Agroindustrial Azucarero “Ezequiel Zamora” se erige como modelo, hoy parte integral del eje de desarrollo Orinoco –Apure de Venezuela.

Proyección del CAAEZ
Entre los ríos Boconó y Mazparro, al lado del pie de monte andino, donde finalizan las montañas y comienzan las llanuras se levanta la Troncal Cinco que es la Autopista José Antonio Páez, dentro de los Estados Barinas y Portuguesa; de esta vía nacional, sale un ramal que conduce al pueblo de Sabaneta, donde a lo largo de los años se desarrollaron una serie de rubros de producción agrícola considerada tradicionales como el arroz, maíz, sorgo, ajonjolí y otros no menos importantes. Con la Ley de Tierras, comenzó un estudio científico de la clasificación del nivel del suelo el cual determinó el uso que se le debe dar a la tierra, arrojando como resultado que un rubro factible y positivo era la caña de azúcar.

En la región por excelencia agrícola y ganadera, rica en recursos hídricos, existe un polo de desarrollo que va desde la dotación de tierras, asistencia técnica y financiera, garantías de mercado y lo más importante, la transformación de la calidad de vida del agricultor, tomando como indicadores, educación, vivienda, salud, transporte, alimentos, servicios básicos, agua, luz y teléfono. En esta área de desarrollo endógeno nació el Complejo Agroindustrial Azucarero “Ezequiel Zamora” generando una ruptura con la pobreza rural. 69 campesinos se abren paso y acompañan la puesta en marcha de un proyecto de cañaverales, que genera seis mil empleos directos, 18 mil indirectos y beneficia a mas de 72 mil personas, en cinco municipios de los estados mencionados.

Dentro de los fundamentos del complejo, considerada la central más moderna de América del Sur, se encuentran en proceso nueve instalaciones de carácter industrial, una planta para azúcar morena, y otra para azúcar refinada; una planta eléctrica, abono orgánico, destilería, fábrica de ron, planta de recuperación de dióxido de carbono, piensos balanceados y bloques nutricionales. Previo a la ejecución de la obra, se realizaron una serie de estudios y proyectos, ya concluidos, sobre factibilidad agroindustrial, impacto ambiental, ingeniero geológico, hidrológico, agro climático, atmosférico, estudios de riesgos e ingeniería básica y resistividad del terreno.

Semillas “Patrimonio de la Humanidad”
Igualmente en el complejo operan siete gerencias altamente calificadas, una de ellas es la unidad de desarrollo agrícola que ejecuta las políticas de variedades, semillas y enfermedades. Cuenta con un programa de certificación de semillas, con su respectivo banco que contiene desde la básica hasta la comercial, garantizando la óptima calidad, mediante el rescate de la pureza vegetal y la calidad genética, para luego entregársela a los productores. Actualmente hay sembradas 9 variedades y un jardín con 23 especimenes.

Otro componente de este macro proyecto es el programa fitosanitario que permite controlar tanto plagas como enfermedades a través de medios biológicos, para cuyo fin se levantó una área donde actualmente forman y capacitan a 130 productores en el manejo del cultivo de la caña de azúcar, lo que se traduce en manejo integrado de plagas el cual permite el uso de químicos sólo cuando se amerita. En principio el laboratorio trabaja con los recursos del Caaez, se estima que con la venta de la semilla y los medios biológicos se dará un paso hacia el autofinanciamiento.

La biofábrica que está dentro del programa de certificación de variedades y semillas permitirá la multiplicación masiva a través del cultivo de tejido de las principales variedades, garantizando la sanidad integral vegetal de todo el cultivo. Para los agricultores es un “gran avance porque las construcciones de los otras 15 centrales de etanol impulsarán la seguridad alimentaria que en el caso de la caña de azúcar es la energía que consumiremos como venezolanos”.

El mega proyecto cuenta con una estación agrometereológica elaborada por el Ministerio de Ambiente, automatizada clase “A”, que permitirá la cuantificación de todos los registros de humedad, temperatura, etc, además de la presencia de una red pluviométrica en cada uno de los municipios para cuantificar las precipitaciones y saber cuando deben liberar y sembrar en función del área agrícola del central azucarero.

Para el momento de la realización del reportaje estaban llegando a Sabaneta, trece tractores, la presidenta del Caaez, Ing. Maria Teresa Dávila, nos informa que son de alto HP, esos equipos están al servicio de los productores de caña, permitiendo que minimizan sus costos de producción y que tengan un mayor rendimiento con relación al cultivo, cuya responsabilidad es competencia de las unidades de división de cada uno de los municipios del área de influencia del Caaez, dentro de cada división hay un equipo que trabaja y ejecuta las labores agrícolas, de manera tal que los agricultores tengan a su servicio los tractores bajo la égida de la participación.

Los cascos azules del azúcar
El camino a la central se reviste y bordea con el verde de los cañaverales, que dan la bienvenida a una nueva cultura agrícola. A lo lejos se divisan personas trabajando, todos tienen cascos azules, se trata de hombres y mujeres que hacen avanzar un complejo, consagrados a un proyecto que han planificado. Llegan camiones, alzadoras, cosechadoras y remolques. Están sobre la marcha. La familia Caaez está laborando armónicamente, desde las cocineras y los obreros, hasta los campesinos, técnicos, ingenieros y transportistas. A los alrededores de la central, se construyen obras anexas como los edificios socio administrativo, las residencias para técnicos, los talleres de industria, los almacenes generales y un conjunto de 32 obras, además de un núcleo de construcción de la planta industrial con sus anexos. Hasta ahora se han recibido 169 contenedores de equipos, más 55 piezas sobredimensionadas que representa un 34.46% como el universo total de la planta.

La planta física se erige en 134 hectáreas que incluyen la finca y la central, la cual alimentará 7 mil toneladas de caña diariamente. A ese paso vertiginoso en menos de una década, según los propios cañicultores, Venezuela dejará de ser importadora de azúcar y tendrá como meta la exportación del producto, pues a este proyecto se suman la central de Cojedes, y Anzoátegui.

Dentro del sistema operativo se ubica la Gerencia de Inversiones Agrícolas cuyos objetivos van enmarcados desde el alcohol para la salud, ron, azúcar, caramelos y energía, hasta la materia orgánica para ser incorporada a los suelos de los cañaverales como fundamento de un complejo que se convertirá en el más moderno de Suramérica, por la serie de instalaciones de molienda y centrifuga de origen brasilero.

Este macro proyecto incluye la puesta en marcha de vialidad, drenajes, construcción de canales de riego por tubería y goteo, que se alimentarán de los ríos y caños existentes. El sistema también va dirigido a los cultivos horticulas, cereales, y leguminosas. Cabe destacar, que en menos de tres años, se superó de 700 a 6.639 hectáreas desarrolladas desde el 2002; la meta es alcanzar una primera etapa de 14.000 en el año 2008, posteriormente 17.000 y en un futuro cercano de 17 a 21 mil hectáreas.

Dentro de los nuevos aspectos alrededor de los cuales se organizó el Caaez está el grupo pionero denominado “69”, debido a los beneficios del programa social que conllevaron a la inserción de más de 900 hombres del campo donde el 83% son pequeños productores que no sobrepasan las treinta hectáreas de tierras pertenecientes, en su mayoría, al Estado, otras a la alcaldía y muy pocas al sector privado. El central otorga un anticipo sobre cosecha, con el que pueden sostener su familia durante el primer año de siembra.

En lo inherente al acceso a las parcelas, las vialidades internas han beneficiado a pobladores de los cinco municipios de los dos estados que componen el complejo, como los cultivadores de arroz, maíz, girasol y ajonjolí, que no contaban con este importante recurso para cotizar sus productos en el mercado.

El universo de las reformas impuestas por el Caaez en la región, indican que la infraestructura, sistema de riego y vialidad es lo que proyecta el organismo, un área de influencia que va más allá de una central. Considerando las declaraciones de los agricultores, los beneficios obtenidos por sus siembras les ha demostrado que la caña no compite con ningún rubro, entre otras variables, por el otorgamiento del crédito financiado por el central, a una tasa de interés de 8%, con un primer año de gracia y cuatro para pagar. El financiamiento incluye todo lo que es la plantilla de fomento agrícola, deforestación y nivelación del suelo hasta el corte. El Caaez envía los tractores y comienza la zafra o la cosecha. Una vez obtenida la cosecha, el central adquiere toda la producción. Es importante acotar que las políticas financieras repercutieron en el resto de las casas comerciales, pues ablandaron los financiamientos en rubros como arroz y maíz, generando una reacción en cadena en materia de competitividad agrícola.

Con respecto a la caña, cuando se hizo el estudio de factibilidad se estimó que el productor obtendría una ganancia de un millón de bolívares por hectárea al año; después de tres cosechas se calculan las ganancias en dos millones por hectáreas anuales, dándole un giro a las actividades comerciales de la región.
Prensa MAT
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Foto: Prensa MAT
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Quinta Doña Ana

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