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Caracas, 25 de mayo de 2012
12 de enero de 2012
Santa Rosa recibe a los primeros que van a pagar sus promesas
Autoridades esperan 3 millones de visitantes para la procesión de la Divina Pastora
Retoque de murales, colocación de la tarima y limpieza de las áreas verdes son algunas de las acciones que se adelantan en el pueblo donde, desde hace más de 100 años, permanece la patrona de los larenses
Cada 14 de enero, la Divina Pastora sale de la iglesia de la población de Santa Rosa para llegar a Barquisimeto. En esta oportunidad, se cumplen 156 años de la tradición y la ciudad espera la visita de 3 millones de personas, según el cálculo de las autoridades.

Se trata de un recorrido de 7,5 kilómetros. La ruta comienza en la población de Santa Rosa y se extiende hasta la Catedral de Barquisimeto, ubicada en el centro de la capital larense. La salida de la caminata está pautada para las 10:00 am del sábado, y se espera concluya cerca de las 6:00 pm. Tras llegar a la catedral de Barquisimeto, permanecerá tres días en ese recinto, para luego visitar cada una de las parroquias del estado.

MANIFESTACIÓN MARIANA

El pueblo de Santa Rosa, ubicado a las afueras de Barquisimeto, se convierte cada año en un centro de peregrinación. Mujeres, hombres, niñas y niños venidos de los más remotos rincones del país llegan hasta esta localidad para rendir culto, pedir favores y pagar promesas a la patrona. Hay ventas de artesanías alegóricas y comida, alquiler de casas para dormir y hasta de los baños de las residencias. Durante un recorrido, el equipo del Correo del Orinoco pudo observar los preparativos.

En la entrada del pueblo de Santa Rosa destaca el ambiente festivo. Con música cristiana y típica de la región de fondo, el día transcurre en el pueblo que pareciera estar paralizado y girando en torno a la celebración. Caminar no es un tarea fácil; los feligreses se toman su tiempo para ver la mercadería que ofrecen las vendedoras y los vendedores, quienes colman las ya reducidas aceras del pueblo.

Las y los asistentes pueden conseguir cualquier producto con la imagen de la Divina Pastora. Hay tazas, llaveros, chapas, cuadros y hasta cintillos.

El clero, por su parte, oficia misas cada dos horas. Entre misa y misa, los feligreses rezan el rosario. En cualquier momento, las y los visitantes pueden integrarse a las actividades, o rezar de manera particular. A medida que avanza la mañana, aumenta el número de visitantes.

El pueblo de Santa Rosa está conformado por la Plaza Bolívar, un Mirador de Artesanos, La Iglesia de la Divina Pastora y no más de 10 calles. Durante los días previos a la salida de la virgen, sus espacios son colmados y la gran mayoría de las y los residentes se benefician de la devoción mariana.

“Dieciocho de los miembros de mi familia tomamos parte en la fiesta de la Divina Pastora. Nos encargamos de vender artesanía, empanadas, jugos, refrescos, llaveros, chapas y cualquier cosa que se nos ocurra”, explicó Aranís Vásquez, cultora y artesana procedente del estado Carabobo.

Comentó que sus sobrinos viven en Santa Rosa, motivo por el cual se les hace más fácil instalarse durante los días previos a la salida de la procesión. Colocan la mercancía en mesas plásticas en la acera del frente de la casa; así todo el que pasa puede verla y preguntar.

“Se siente la ‘buena vibra’, se conoce gente y se comparte. Es un tiempo muy agradable y que vale la pena vivir. Lo mejor del caso es que estos días nos dan la oportunidad de mostrar nuestras creaciones y talento. Ya llevamos más de 25 años en esta actividad; podría decir que, en promedio, vendo entre 80 y 100 piezas por día”, apuntó.

Comentó que ofrecen al público cuadros elaborados con vidrio líquido, valorados en 130 bolívares, además de otras artesanías. Venden tazas de porcelana, elaboradas por otro miembro de la familia que es profesional del diseño gráfico.

Esther Orochena ha dedicado ocho años a la venta de franelas con la estampa de la Divina Pastora. Durante dos de sus embarazos ofreció mercancía a las y los feligreses que se acercan hasta la población de Santa Rosa.

“Durante el resto del año no trabajo, sino que me dedico a atender a mis hijos. Las ventas de estos días dejan buenas ganancias. Es una temporada de trabajo duro, pero satisfactorio”, aseguró.

PAGO DE PROMESAS

Quien camine por las calles de Santa Rosa se tropezará con niñas vestidas con trajes de pastorcitas, en honor a la patrona. Otros optan por quitarse los zapatos al llegar a la entrada del pueblo, y así caminan hasta la iglesia. Este año, la presencia de niños ha sido mayor que durante años anteriores. Las madres, padres y acompañantes aseguran que prefieren llevarlos antes de la procesión por la cantidad de gente que asiste el propio 14 de enero.

Ely Monges es un yaracuyano que acude a Santa Rosa antes del 14. Explicó que, cuando tenían dos años de casados, su esposa quedó embarazada. La gestación fue complicada debido a los problemas de tensión alta de la madre. A ella le ordenaron reposo absoluto a los seis meses. La bebita nació a los siete meses.

“Cuando mi esposa se vio complicada le pedí a la Divina Pastora que me salvara a mi hija y que su salud no se viera en riesgo. Pedí con mucha fe y prometí que si me ayudaba, le traería la niña, aún siendo una beba. Ya tiene 11 meses y la trajimos para pagar el favor concedido. Es una niña sana y fuerte. Esta ataviada como la Divina Pastora y fíjate las coincidencias: el lunes 16 de enero, dos días después de la procesión, cumple un año de vida”, contó.

En similares condiciones llegó a la iglesia de Santa Rosa la joven María Belén Sánchez. La devota arribó al templo en compañía de su sobrina de 11 años de edad, quien padece de cáncer de pulmón.

“Vengo desde Barquisimeto; como buena larense, soy devota fiel de la Divina Pastora. Yo no pude tener hijos, pero Dios y la virgen me enviaron a mi sobrina Andrea. Desde que nació estoy con ella y me encargo de todo lo que esté relacionado con sus necesidades”, dijo.

Sánchez explicó que hace más de tres años la niña empezó a sentirse mal. Le detectaron un tumor en el pulmón derecho. La niña, que para la fecha contaba con nueve años de edad, ingresó al quirófano con una pronóstico poco alentador y reservado.

“Me apegué a mi fe. Le pedí mucho a mi Divina Pastora para que me salvara a la niña: Le prometí que como pago vendría todos los años. Mientras Andrea esté conmigo, también vendrá; después las gracias las daré yo, porque tuve la suerte de contar con mi sobrina durante una parte de mi vida”, sentenció, entre sollozos. La fe es un sentimiento maravilloso, sostiene esta mujer.

En la misma fila de bancos, dentro de la iglesia de Santa Rosa estaba Arminta de Reyes, una dama de más de 80 años de edad, quien entró al recinto de fe en compañía de su hija y con la ayuda de una andadera ortopédica.

“Tengo 50 años viniendo a la iglesia. No asisto porque tenga un favor en específico que agradecer, pues el sólo hecho de estar viva ya es una gracia”, acotó.

MILAGRO DE FE

Cuando Wailin Valero tenía 16 años de edad quedó en estado. El padre de su hija la abandonó, por lo que se vio obligada a abandonar sus estudios de bachillerato.

“Fue una época de mucha tensión para mí. Me sentía mal: abandonada y sola. Mi madre, al principio, estaba muy molesta conmigo, pues sin casarme y sin terminar los estudios estaba en estado”, comentó.

Además, se vio afectada por grandes malestares. Su cuerpo no soportó el embarazo, ella no contaba con los recursos económicos necesarios para una atención médica privada y no conocía los servicios de salud del Gobierno Nacional.

“La tensión se me subía a cada rato. Todo lo que comía lo vomitaba. Me desmayaba, no dormía bien y estaba ojerosa. Los nervios me atacaron mucho. Comencé a sufrir de los riñones y tuve convulsiones que me produjeron una amenaza de aborto”, contó.

La muchacha narró que en su familia la gran mayoría de los integrantes son devotos de la Divina Pastora, por lo que no dudó en pedirle a ella también.

“Estaba en mi casa y me arrodillé al lado de mi cama , porque no podía salir ni a una iglesia. Le rogué a la Divina Pastora que salvara a mi hija , pues yo quería tenerla. Le prometí que si nacía bien se la iba a traer para que la conociera al año siguiente, y que por los siguientes siete años la esperaría con mi hija en brazos cuando entrara a la Catedral de Barquisimeto”, sentenció.

Y así fue. Hoy Walin Valero paga su promesa con la pequeña Lubraska Michelle en brazos, vestida como la Divina Pastora. Asegura que lo hará por más de siete años, pues la gracia que le concedió la patrona de Lara lo merece.

HABRÁ 33 PUNTOS DE HIDRATACIÓN

Un contingente compuesto por 6.174 efectivos, entre civiles y militares se encargará de la labores de resguardo de los bienes y las personas durante la procesión número 156 de la Divina Pastora. La información la dio a conocer el general Jorge Enrique González Arreaza, jefe del Comando Regional Número 4 (CORE 4) de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
Explicó el vocero que las funcionarias y los funcionarios estarán dispuestos en el trayecto de la procesión y en sus alrededores. Apuntó que la meta es atender a la multitudinaria feligresía. En total serán colocados 33 puntos de hidratación, y en cada uno de ellos habrá personal de seguridad desplegado.
Además habrá un anillo de seguridad de 500 efectivos de la GNB, quienes custodiarán la imagen de la patrona y a quienes la cargan.

EN MEMORIA DE MACARIO YÉPEZ

En 1856 una epidemia de cólera azotó a Barquisimeto. Las y los habitantes y las autoridades de aquel tiempo, desesperadas, llevaron en procesión a la Divina Pastora del pueblo de Santa Rosa a Barquisimeto, como una súplica a Dios para que acabara con la epidemia.
El párroco de la iglesia Claret de Barquisimeto para aquel tiempo, el presbítero Macario Yépez, imploró a la Divina Pastora que acabara con este sufrimiento, y pidió convertirse en la última persona en morir de cólera en la ciudad. La promesa se cumplió. El padre Macario Yépez murió de esa enfermedad días más tarde, y desde entonces la epidemia desapareció de la ciudad. La eliminación del cólera es considerada, por las y los creyentes, un milagro de la Divina Pastora.
En honor al sacrificado sacerdote fue edificada una plaza, que está ubicada en la avenida Lara, al frente de la iglesia Claret. En ese punto de la ciudad larense se realiza una parada durante la procesión.
Correo del Orinoco
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