14 de marzo de 2006
REVENTÓ LA BOMBA SECESIONISTA
Hace unos meses denunciamos las políticas secesionista del Estado
Zulia impulsadas por grupos de la oligarquía regional que
encabezan, entre otros, el gobernador Manuel Rosales, el golpista
Álvarez Paz y, más recientemente, -en un giro táctico del grupo
separatista- un grupúsculo auto denominado “Rumbo
Propio”, pretenden pasar el contrabando de hacer un
referéndum en la geografía zuliana, el próximo 24 de octubre,
solicitando “mayor autonomía”, tratando de imitar el
federalismo norteamericano, mal escondiendo sus verdaderas
intenciones separatistas de un grupúsculo que se auto define como
de derecha, pro capitalista y neo liberal y anti socialista.
Los secesionistas, en su delirio esquizofrénico, con el mayor
desparpajo plantean que “la autonomía propuesta le daría a la
región una nueva carta constitucional y la figura del gobernador
sería sustituida por la de presidente”.
¿Quiénes están detrás del proyecto separatista, secesionista del
Zulia?
Ya señalamos a sectores de la oligarquía regional, esos grupos de
empresarios rurales, latifundistas, ganaderos quienes sin el menor
rubor contratan grupos de mercenarios de los paramilitares
colombianos para que asesinen a dirigentes campesinos que luchan
por la reforma agraria que impulsa el gobierno nacional y que
plantea una justa distribución de la riqueza. Igualmente grupos
burgueses del capital financiero.
Pero hace muchos años, desde la misma aparición del petróleo en
Venezuela, en las primeras décadas del siglo XX, el imperialismo
norteamericano acarició la idea de fracturar el estado Zulia
–entonces primer estado productor de petróleo en
Venezuela– y las compañías petroleras hicieron planes al
respecto. No olvidemos que ya el imperio norteamericano había
impulsado, en 1903, la fractura de Colombia con miras a construir y
controlar el futuro canal de Panamá, como en efecto lo
hicieron.
Pero hoy los nuevos planes secesionistas norteamericanos para
suramérica, contemplan, entre otras tentativas secesionistas, una
nueva fractura de Colombia por el Departamento de Santander del
Norte y otras regiones al Sur de ese país, a las que supuestamente
unirían a esta entidad colombiana con la región zuliana y también
el estado Falcón.
Pensar que esos grupos actúan exclusivamente en el Zulia, es un
error, la prueba más evidente lo constituye la enorme cobertura
mediática que Globovisión, Televén, Canal 12, Radio Caracas, El
Nazional, El Universal le han dado a la nefasta propuesta, dándole
fuerza y tratando de crearle un piso a algo no sólo tan peligroso
sino una evidente traición a la patria de la que son,
evidentemente, cómplices.
El Nazional, en su edición del domingo 5 de marzo,
provocadoramente le dedicó al tema el principal titular de la
portada y le dio dos sendas páginas para promocionar
publicitariamente el tema –que no es en lo absoluto
información ni mucho menos noticia sino publicidad–. Lo hizo
ese día para hacerlo coincidir con el “Alo presidente”
de ese domingo y Chávez respondería –como en efecto lo
hizo– la artera provocación, poniendo las cosas en su sitio y
haciendo las advertencias que semejante barbaridad merece. Pero es
fue el abre boca de El Nacional, pues en sucesivas ediciones del 6,
7 y 8 de marzo se la dedicaron completo al tema. Por su parte el
Canal 12 entrevistaba a Alberto Mansueti, quien desplegaba todo su
arsenal de estupideces y pretensiones de fracturar la República,
ante un periodista complaciente que sólo le tiraba bombitas.
Evidente el plan secesionista gringo es una pieza fundamental de la
estrategia por destruir la revolución bolivariana, pero ese es una
plan desestabilizador de muchos más largo alcance, la presencia
masiva de paramilitares colombianos en la frontera con el Zulia o
dentro del estado, escondidos en haciendas y lugares alejados,
organizados en células y grupos pequeños de fácil desplazamiento
para efectuar sabotajes como la voladura del oleoducto que va del
Zulia a Paraguaná, el 2 de diciembre, antes de las elecciones
parlamentarias, nos indica que el proceso está en una fase de
combinar la acción delictiva, terrorista, con grupos de choque
organizados, con la policía regional y algunas policías
municipales, combinarla con la campaña mediática que adquirió
inusitada fuerza a partir del mes de febrero.
Un cerebro del crimen y la conspiración, Henry López Sisco, está al
frente de los cuerpos policiales regionales. No es sólo
adiestramiento, es la organización de grupos policiales y para
militares colombianos y de otras nacionalidades en función militar,
para tratar de dar un golpe en la región, sorprender al país con un
“gobierno autónomo” que sería reconocido por el
gobierno de Bush.
Ese es un plan nacional, pensado con los detalles como se organizó
el paro terrorista petrolero, su debilidad radica, a nuestro
juicio, en que su fuerza de choque es mercenaria, extranjera y en
que el pueblo zuliano jamás apoyaría algo semejante. Repetir lo que
hicieron con el centenar de paramilitares (esta vez serían varios
miles) que escondieron en Caracas, vistieron de militares
venezolanos y con quienes pretendían, con el apoyo infaltable de
los medios televisivos, iniciar un “alzamiento” de
“militares” venezolanos contra Chávez, buscar incluso
el asesinato del presidente.
Evidentemente que el apátrida de Rosales no sólo ha tolerado las
actividades de los grupúsculos secesionistas, los ha apoyado de
manera descarada; la publicidad promocional de su obra de gobierno,
se inserta en esa línea –la publicitada
“zulianidad” –, y los grupos separatistas
–que cuentan con jugosos financiamientos tanto del gobierno
regional como de la embajada norteamericana– no han tenido el
más mínimo obstáculo legal, policial para su abierta y pública
campaña separatista: vallas, afiches, volantes, franelas, radio,
tv. Rosales –golpista público del 11 de abril, que firmó el
acta de Carmona que disolvía los poderes del Estado– ha
permitido que se viole el artículo 1º de la Constitución
Bolivariana: “Son derechos irrenunciables de la Nación, la
independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la
integridad territorial y la autodeterminación nacional”.
¿Esos graves hechos no lo hacen, acaso, sujeto de acción penal? El
Ministerio Público tiene la palabra, y pronto.
La contundente respuesta del gobierno nacional al planteamiento
secesionista, las acertadas declaraciones del Presidente Chávez,
quien calificó de locura, la pretensión separatista y el posible
apoyo de algunos sectores desnacionalizados. Dijo Chávez: “Si
alguien intentara eso, fracasará, porque se estrellará contra la
república unida, contra el pueblo unido, contra la Fuerza Armada de
Venezuela, contra la república toda; se estrellará”.
Hay que “tomar” nacionalmente al Zulia con una
monumental marcha y acciones de calle con amplia participación del
pueblo zuliano y el de otras regiones del país; desmembrar,
desarticular cualquier forma de organización separatista; enjuiciar
a Rosales y a su personal de confianza en materia de seguridad, por
traidores a la patria e igualmente al grupo secesionista. Hay que
prestar más atención a los problemas de la región, impulsar la
grave amenaza de la violencia delincuencial, intervenir y disolver
todas las policías –primera causa de la violencia y la
criminalidad– y actuar con más contundencia política y
policial/militar. Toda la derecha fascista tratará de converger
hacia el Zulia y apuntalar a los secesionistas, hay que salirle al
paso.
No se debe subestimar esa amenaza, es realmente seria y grave,
todavía el imperialismo y sus lacayos no ha mostrado todas sus
cartas. Los golpes que han recibido quizás los hagan retroceder,
pero no se desalentarán si no se los desarticula, se los desbarata
y el Estado y el pueblo les dan una lección contundente.
(*) caracola@cantv.net
Tomado de la columna: TRINCHERA DE IDEAS
HUMBERTO GÓMEZ GARCÍA