13 de diciembre de 2005
JOSÉ BASULTO CONFIESA HABER DISPARADO CAÑONAZOS CONTRA UN HOTEL
DE LA HABANA
En un chantaje directo a las autoridades estadounidenses, José
Basulto, jefe de la organización Hermanos al Rescate, acaba de
jactarse de haber disparado con un cañón de 22 mm, a bordo de una
lancha rápida, sobre un hotel de La Habana, sin que el FBI "hasta
ahora" le haya hecho la menor pregunta.
BASULTO EN UNA DE SUS INCURSIONES DONDE, DE MANERA SISTEMÁTICA, HA
VIOLADO EL ESPACIO AÉREO DE CUBA.
Basulto también dijo abiertamente desde el programa A Mano Limpia,
del animador Oscar Haza, en el canal 41 de Miami, que la CIA no
solo lo entrenó sino dirigió las actividades terroristas contra
Cuba de grupos cubanoamericanos.
El programa donde Basulto hizo tal confesión estuvo consagrado a la
vista del juicio de sus socios Santiago Álvarez Magriñá y Osvaldo
Mitat, dos extremistas miamenses recientemente arrestados en
posesión de armas prohibidas. Santiago Álvarez ha sido el
"protector" de Luis Posada Carriles y quien facilitara su entrada
ilegal a territorio norteamericano desde México.
En efecto, el 24 de agosto de 1962, el terrorista, formado por la
CIA en el uso de armas y explosivos junto con Luis Posada Carriles,
disparó con un cañón contra un hotel habanero desde una embarcación
cercana a unos 200 metros de la costa del barrio de Miramar. A las
11:30, Basulto abrió fuego alcanzando el edificio y sembrando el
terror entre los huéspedes de la instalación.
"En el año 1962, tiré con un cañón contra un hotel en Cuba y hasta
ahora no me han venido a entrevistar", espetó Basulto, al contestar
una pregunta de Haza, en ese programa de amplia audiencia,
difundido la semana pasada en Miami.
José Basulto, ex miembro de los comandos terroristas de la
Operación 40, montada por la CIA, y fundador de Hermanos al
Rescate, se encontraba durante el programa al lado del hijo de
Santiago Álvarez, Arturo Hernández, uno de los tres abogados de
Álvarez; Francisco `Pepe Hernández, presidente de la Fundación
Nacional Cubano-Americana (FNCA), quien financió y orientó
actividades criminales de Posada, y Julio González Rebull, miembro
de la Brigada 2506, un grupo que invadió a Cuba enviado por el
Gobierno de EE.UU. La brigada es actualmente dirigida por el
tristemente célebre oficial CIA, torturador y asesino, Félix Ismael
Rodríguez Mendigutía.
"A mí me entrenaron en el uso del cañón las propias autoridades de
EE.UU." en bases de la CIA, reconoció Basulto, sin vergüenza
alguna. "Me suministraron armamento en otro momento", admitió.
A Santiago Álvarez Magriñá y Osvaldo Mitat les fue incautada una
nevera con fusiles automáticos, cuyos números de registro fueron
borrados; silenciadores, granadas y un lanzagranadas.
La Fiscalía solicitó que el juicio sea realizado en Fort
Lauderdale, en el condado de Broward, y no en Miami, donde la mafia
anticubana ordena y manda, lo que desencadena la furia de la fauna
terrorista. Se ha creado un Comité integrado por varias figuras de
esos grupos, cuya vinculación con el terrorismo es ampliamente
documentada.
El propio González Rebull, en una primera intervención, señaló cómo
Santiago Álvarez es "un compañero nuestro de las brigadas",
refiriéndose a las tropas mercenarias derrotadas en Playa Girón, a
las cuales pertenecían también Posada Carriles, Basulto y Pepe
Hernández. Reconoció entonces que después de la intervención
montada por la CIA, "teníamos ocho bases en los cayos y de ahí
operábamos para hacer acciones contra Cuba y teníamos todo tipo de
armamento, pero en ese tuvimos el visto bueno del Gobierno
americano".
"LOS EE.UU. APOYARON, ENTRENARON Y HASTA DIRIGIERON ESTO"
Basulto afirmó ignorar "cuál es la génesis de esta acción política
contra Santiago Álvarez". Sin embargo, al admitir que los
terroristas miamenses se beneficiaron siempre de la tolerancia del
FBI y de las autoridades judiciales, añadió: "Te puedo decir que
conozco muchos casos similares y que se han resuelto de manera
amigable, en los cuales las armas han sido confiscadas o algo de
este tipo, o se ha regañado a la persona en cuestión y ahí se
terminó la cosa".
"Porque los propios EE.UU. fueron los que comenzaron esto y
comenzaron con apoyar, entrenar y hasta dirigir", declaró el
cabecilla terrorista.
"Tuvimos ese apoyo, esas armas, aquellos elementos que hoy en día
son considerados inadecuados."
En su intervención, Basulto comparó las acciones terroristas
montadas desde Miami contra Cuba con el "uso de las armas para
invadir a Iraq".
Basulto dijo sospechar que en el caso de Álvarez "hay un enemigo en
alguna parte que ha tocado alguna tecla para buscar todo este
proceso, toda esta sucesión de eventos".
"Esto es lo que nosotros quisiéramos identificar", añadió. Opinó
que "en la propia Fiscalía" hay varias personas "que aspiran al
puesto de Fiscal", el actual, R. Alexander Acosta es fiscal
interino. "A lo mejor el individuo no ha caído bien dentro del
sistema y simplemente le han tirado esto encima para que le pasen
por arriba las patas de los caballos".
José Basulto lanzó un llamamiento a ejercer presiones políticas
para sacar a Álvarez de la cárcel.
"Aquí hay oficiales electos a nivel nacional, local, estatal, que
han sido citados en este documento, no estamos emplazando a nadie,
solamente les estamos recordando su responsabilidad porque cuando
llegan las elecciones todos se acuerdan de Cuba y cuando cambia el
Gobierno y es una Administración que no es la de ellos, se esconden
entonces", dijo, confirmando abiertamente el peso de las
intervenciones políticas en el proceso judicial norteamericano.
AL LADO DE POSADA, BOSCH, FÉLIX RODRÍGUEZÁ
Basulto perteneció a la Operación 40, montada por la CIA para
disponer de un comando de agentes formados en terrorismo para la
invasión mercenaria de Playa Girón. Recibió entrenamiento en Fort
Bragg, Carolina del Norte, y Fort Benning, Georgia, y luego
participó en acciones criminales junto a los miamenses Félix
Rodríguez Mendigutía, Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Virgilio
Paz, José Dionisio Suárez, Antonio Veciana, Ricardo Morales
Navarrete, los hermanos Novo Sampoll, Gaspar "Gasparito" Jiménez
Escobedo, Nazario Sargent, "Tony" Cuesta, Eladio del Valle,
Herminio Díaz, Pedro Luis Díaz Lanz y Rafael "Chichi" Quintero.
Dirigían a los cubanoamericanos, connotados oficiales CIA tales
como David Morales, David Phillips, Howard Hunt, Willian Harvey,
Frank Sturgis, Gerry Hemming y nada menos que Porter Goss, el
actual jefe de la Agencia.
Entre un Osama bin Laden, presunto autor de los catastróficos
atentados de Nueva York y Washington, un Posada Carriles o un
Bosch, quienes hicieron explotar un avión civil cubano en pleno
vuelo, y un José Basulto, quien mandó sus Cessna en un sinnúmero de
vuelos de provocación por encima de La Habana, hay un punto común:
el entrenamiento en el terrorismo provisto por la CIA.
Mientras tanto, Cinco cubanos que han realizado en Miami, al riesgo
de su vida, un trabajo heroico para contrarrestar planes criminales
de estos mismos terroristas, siguen encarcelados en diferentes
cárceles del inmenso territorio norteamericano.
A todo lo largo del juicio de estos Cinco antiterroristas de Cuba,
la Fiscalía y el entonces jefe del FBI, Héctor Pesquera, uno de los
oficiales de policía más corruptos de Florida del Sur, utilizaron a
José Basulto de asesor y el proceso terminó con un gran abrazo
público del Fiscal Federal con el terrorista confeso. Una fiesta,
más tarde, reunió a representantes del Gobierno, policías y
elementos de la mafia terrorista.
En la sentencia de dos de los Cinco cubanos, la jueza Joan Lenard
agregó esta curiosa precisión, apenas tres meses después del 11 de
septiembre: "Como una condición a su liberación supervisada, a este
acusado se le prohíbe asociarse o visitar a grupos terroristas o
similares o ir a los lugares donde se sabe que estos grupos están o
frecuentan".
Basulto confirma ahora, a viva voz, el origen de tantas
precauciones a favor de individuos cuyas actividades terroristas
están, desde hace mucho tiempo, ampliamente demostradas, y en
contra de los que intentan contrarrestar sus planes.
JEAN-GUY ALLARD