12 de diciembre de 2005
LA TRAMPA TRAS EL BOICOT ELECTORAL
De nuevo el Departamento de Estado lanza la línea de ataque al
actual gobierno de Venezuela, legitimado por décima vez en
elecciones
De nuevo el Departamento de Estado lanza la línea de ataque al
actual gobierno de Venezuela, legitimado por décima vez en
elecciones. A través de su vocero Adam Ereli, el Departamento de
Estado estadounidense, señaló que la abstención en las pasadas
elecciones parlamentarias refleja “una gran falta de
confianza en la imparcialidad y transparencia del proceso
electoral, que vale la pena observar”.
Primero, vale la pena preguntarle a Ereli por qué le preocupa la
abstención en la República Bolivariana de Venezuela y no en EEUU.
La abstención en su país, en elecciones parlamentarias, separadas
de otros procesos electorales, sobrepasa el 65%. (67,90% en 1998 y
65,84% en el 2002).
Segundo, no puede dejar de destacarse el inmediato vuelco que
tomaron las noticias sobre Venezuela en algunos de los grandes
medios internacionales. Empezaron a repetir las afirmaciones de
Ereli y a resaltar que la oposición se había retirado, alegando
falta de transparencia en el proceso. Además de la aparente falta
de información sobre la naturaleza de este tipo de procesos
electorales, parece que algunos medios, súbitamente, han olvidado
el compromiso que los partidos de oposición hicieron públicamente
con la OEA, (participarían en el proceso electoral si se cumplía
con sus exigencias, como sí lo hizo el CNE). También omiten que tan
sólo se retiraron 10,8% de los candidatos que estaban en la
contienda.
Tercero, no parece casual que la primera afirmación que hace el
comunicado de la misión observadora de la Unión Europea sea:
“amplios sectores de la sociedad venezolana no tienen
confianza en el sistema electoral”; mientras la OEA refiere,
prudentemente, en su comunicado1, que “un sector
significativo de la oposición persiste en la desconfianza hacia el
CNE”.
En definitiva, todas las afirmaciones anteriores están preparando
el terreno para deslegitimar al gobierno, ignorando
“detalles” como:
1.- Es irresponsable y cínico asumir que toda la gente que no votó
siente desconfianza por el Poder Electoral o son seguidores de la
oposición.
2.- Estas son las primeras elecciones parlamentarias en Venezuela
que se realizan separadas de otros procesos electorales. En 1998,
se realizaron en conjunto con las elecciones regionales y en el
2000, se realizaron dentro de las llamadas
“mega-elecciones”. Los procesos electorales ligados a
las elecciones presidenciales o que involucran elecciones de
diferentes niveles movilizan más a la población.
3.- En las mega-elecciones del 2000 se registraron 4 millones 457
mil 296 votos válidos para elegir a la Asamblea Nacional, 38 % del
Universo Electoral de entonces. Considerando los niveles de
abstención del momento y los votos nulos para la Asamblea Nacional
y para la elección del Presidente2, se podría afirmar que si las
elecciones parlamentarias del 2000 se hubiesen registrado
desligadas de las otras elecciones, el nivel de abstención habría
sido cercano al de este domingo 4 de diciembre.
4.- Las elecciones locales de 2000 tuvieron una participación de
23,79%, éstas no estuvieron unidas a otros procesos electorales que
generaran mayor movilización (tal como las elecciones de este 4 de
diciembre).
5.- Elecciones de este tipo en otros países y hasta en la Unión
Europea, tienen similares niveles de abstención: 67,90% en 1998; y
65,84% en el 2002 (EEUU); alrededor del 60% para las elecciones del
parlamento de la Unión Europea. Esto sin contar con un boicot ni
con factores climatológicos que afecten la movilización de la
gente.
Ya hay medios de comunicación que se atreven a citar a
“críticos” anónimos diciendo que Venezuela se encuentra
en una zona nebulosa entre una democracia y una dictadura. Después
de afirmaciones como estas, queda clara cuál era la trampa de la
oposición a la que se refería Vivanco, el director de Human Rights
Watch (acérrimo crítico del presidente Chávez), cuando dijo:
“La principal objeción fue la máquina capta-huellas, la cual
fue removida, y ahora su línea es que no confían en el sistema,
debe haber alguna trampa allí”. (New York Times, 5/12/05)
Ahora es cuando se intensificarán las mentiras y las medias
verdades, el Departamento de Estado y sus lacayos de la oposición
están haciendo todo para hacer ver a un gobierno democrático,
legítimo, que ha ganado 10 elecciones consecutivas en los últimos 6
años como forajido. No en vano el Departamento de Estado llamó a
sus embajadores en la región esta semana para discutir el futuro de
Latinoamérica: “Se revisó la agenda electoral que se viene.
Dicen que preocupa un eventual giro a la izquierda”3 (Clarín,
4/12/05).
La comunidad nacional e internacional, los medios y periodistas
responsables deben estar atentos. No sería la primera vez que el
gobierno de Estados Unidos descontextualiza “ciertos
hechos” para manipular a la opinión pública, y promover la
supuesta “ilegitimidad” de algún gobierno que le
estorba.
1Observaciones preliminares de la OEA sobre las elecciones
parlamentarias en Venezuela.
2La Abstención en la elección de las Asamblea Nacional se ubicó en
5.145.199, lo votos nulos en 2.101.850. En las mismas
mega-elecciones del 2000, para la elección del Presidente apenas
hubo 348.698 votos nulos (se registraron 6.288.578 votos válidos
para elegir al Presidente). Fuente: Dirección de Estadísticas del
Consejo Supremo Electoral y del Consejo Nacional Electoral.
3El Clarín: Cumbre clave en EE.UU. para analizar a dónde va
Latinoamérica. 4/12/05.
Livia Suárez, periodista venezolana/liviassg@yahoo.es
LIVIA SUÁREZ