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Caracas, 24 de mayo de 2012
8 de diciembre de 2005
EL TRAJE NUEVO DEL PRESIDENTE BUSH
La agresiva política exterior de Bush no admite la comparación (grata a la izquierda) con la Alemania nazi, porque ni Hitler ni sus familiares eran accionistas de las industria militar. Ni puede compararse con el imperialismo clásico, que imponía intereses de empresas estadounidenses en algunos países. La política extranjera de Bush es el negocio de vender "protección" y asegurarse que la gente comprenda que necesita ser protegida: el mundo como "gangland" (tierra de pandillas), la mafia a escala planetaria.

El daño relativo que Bush causa a los países que sufren sus agresiones y amenazas es poco, comparado con el daño absoluto que le hace a los Estados Unidos, al destruir toda esperanza de "libre mercado" con un mínimo de democracia y derechos humanos, de "globalización" con un mínimo de respeto por las otras naciones.

Los pies de barro de Mister Danger

Violando el principio del libre contrato entre iguales, piedra angular de la “civilización occidental”, Bush renuncia a la hegemonía basada en la supremacía económica y cultural, a favor del dominio basado en la supremacía militar, la coacción. Pero quien renuncia a ser respetado para ser temido, sólo consigue ser odiado.

El punto débil de este fundamentalismo “cristiano”, que admite el ataque preventivo, es que mientras pierde aliados y acumula enemigos necesita violar la Constitución de los Estados Unidos para poder controlar la disidencia interna en el “frente doméstico”. Erosiona la base política de su poder.

Hablas Fuerte porque eres impotente

El fracaso de la política latinoamericana de Bush no consiste únicamente en el rechazo del ALCA por el Mercosur que (aún sin Venezuela) maneja el 75% del Producto Interno Bruto (PIB) de la Región, ni en la desestabilización de las democracias locales, favoreciendo la aparición de conflictos armados y dictaduras, que requerirán mucho más que mercenarios criollos apoyados por fuerzas de élite estadounidenses.

Bush fracasa en América Latina porque no ofrece ni da nada. Sólo interesa a las minorías lacayas que pagarían por venderse, como la oposición venezolana que boicoteó las recientes elecciones, minoría siempre dispuesta a regalar el país a quien lea ayude a oprimir al pueblo. Como Juan Vicente Gómez, como la Cuarta República, como aquellos que desguazaron, fundieron y vendieron (“privatizaron”) Argentina, Bolivia o, sin ir más lejos, VIASA.

El mito de Maria Corina Lewinsky

¿A dónde podría llegar la política exterior de una potencia que tiene que creer y hacer creer, por ejemplo, el mito de que son “líderes” quienes firmaron el Acta de Carmona? Más bien parece una refinada astucia de Chávez fingir que semejantes esperpentos pueden tener derechos políticos, para que así roben el espacio a una oposición más efectiva.

La política imperial es incompatible con la democracia, porque un pueblo medianamente informado jamás votará por sus verdugos. Por eso el Imperio prefiere el término consenso: un acuerdo entre lacayos “legitimado” por los medios de comunicación, mientras la mayoría es censurada por la fuerza como en abril 2002. ¿Acaso cree Bush que, a cuenta de democracia y legalidad, nos vamos a calar el vómito negro de las televisoras privadas hasta el año 3000? ¿Que seguiremos sometidos a ese Cuarto Poder al que ningún otro poder controla, y que así viola la esencia de la doctrina constitucional?


Publicado por el Vespertino EL MUNDO, 08 de Diciembre 2005.
FAUSTO BERTONI
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Bush fracasa en América Latina porque no ofrece ni da nada

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