18 de julio de 2005
LAS ARMAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL
El importante debate sobre el calentamiento global auspiciado por
las Naciones Unidas sólo ofrece una imagen parcial del cambio
climático. Aparte de los desbastadores efectos de las emisiones de
los gases de efecto invernadero en la capa de ozono, ahora se puede
modificar el clima del planeta como parte de una nueva generación
de “armas no mortíferas” ultramodernas.
Tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado
habilidades para manipular el clima mundial.
En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora
Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología
como parte de la (“Guerra de las Galaxias”) Iniciativa
de Defensa Estratégica (SDI). Pruebas científicas recientes revelan
que el HAARP está en total funcionamiento y tiene la capacidad de
provocar posibles inundaciones, sequías, huracanes y
terremotos.
Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción
en masa. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista
capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones
enteras de una manera selectiva.
Mientras no haya pruebas fehacientes de que se está utilizando esta
tecnología letal, seguramente las Naciones Unidas debería tratar el
tema de “la guerra ambiental” junto a los debates sobre
las consecuencias climáticas de los gases de efecto
invernadero…
A pesar del amplio conocimiento científico, el asunto de las
manipulaciones climáticas deliberadas con fines militares nunca ha
formado parte explícitamente del orden del día de las Naciones
Unidas sobre el cambio climático. Ni las delegaciones oficiales ni
los grupos ecológicos que participaron en la Conferencia de La Haya
sobre Cambio Climático (CO6) (Noviembre 2000) han planteado el
amplio tema de “la guerra climática” o “las
técnicas de modificación ambiental (ENMOD)” como elemento
importante en la comprensión del cambio climático.
El conflicto entre negociadores oficiales, ecologistas y grupos de
presión que representan a negocios estadounidenses se centra en la
rotunda negativa de Washington a cumplir los compromisos sobre la
reducción de dióxido de carbono, contraídos de conformidad con el
Protocolo de Kyoto en 1997. (1) Los efectos de las
tecnologías militares sobre el clima mundial no son motivos de
discusión o preocupación. Los debates en curso, que a penas tratan
el tema de los gases de efecto invernadero, benefician los
objetivos estratégicos y de defensa de Washington.
Guerra climática
La doctora Rosalie Bertell, reconocida mundialmente, confirma que
los científicos militares estadounidenses …están utilizando
los sistemas climáticos como un arma potencial. Los métodos
incluyen el aumento de la intensidad de las tormentas y la
desviación de ríos de vapor en la atmósfera del planeta con el
objetivo de provocar sequías o inundaciones. (2) Ya en los
años setenta, el ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew
Brzezinski había previsto en su libro “Between Two
Ages” (entre dos eras) que:
“La tecnología pondrá a disposición, de los líderes de las
principales naciones, técnicas para llevar a cabo una guerra
secreta, de la cual sólo habrá que evaluar a un mínimo número de
las fuerzas de seguridad… Las técnicas de modificación
pudieran emplearse para provocar largos periodos de sequía o de
tormenta.”
Marc Filterman, ex oficial militar francés, esboza varios tipos de
“armas no convencionales” que utilizan frecuencias
radiales. Se refiere a “la guerra climática”, e indica
que los Estados Unidos y la Unión Soviética ya habían
“acumulado los conocimientos especializados necesarios para
desencadenar repentinos cambios climáticos (huracanes, sequías) a
principios del decenio de 1980. (3) Estas tecnologías
“ocasionan perturbaciones atmosféricas mediante la
utilización de ondas de radares de Frecuencia Extremadamente Baja
(ELF)”. (4)
En un estudio de simulación de futuros “escenarios” de
defensa, llevados a cabo para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos
se pide que:
“Las fuerzas aeroespaciales estadounidenses están obligadas a
“controlar el clima” mediante el aprovechamiento de las
nuevas tecnologías y la aplicación del desarrollo de esas
tecnologías en la guerra… Desde el aumento de las operaciones
amistosas o la interrupción de las del enemigo mediante la
modificación en pequeña escala de los regimenes meteorológicos
naturales, hasta el dominio total de las comunicaciones a escala
mundial y el control contraespacial, la modificación del clima
proporciona al soldado una amplia variedad de posibles opciones
para derrotar o coaccionar al adversario…En los Estados
Unidos, es probable que la modificación del clima llegue a ser
parte de la política de seguridad nacional con aplicaciones tanto
dentro como fuera del país.
Nuestro Gobierno continuará con esta política, en dependencia de
sus intereses, a varios niveles. (5)
Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia
(Haarp)
El Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia
(HAARP), con sede en Gokoma, Alaska, dirigido en conjunto por la
Fuerza Aérea y la Marina de Guerra estadounidenses, es parte de una
nueva generación de armas ultramodernas concebidas en el marco de
la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) de los Estados
Unidos.
Este programa, ejecutado por la Air Force Research
Laboratory’s Space Vehicles Directorate (dirección de
vehículos espaciales del laboratorio de investigación de la fuerza
aérea), constituye un sistema de antenas de gran potencia capaces
de crear “modificaciones locales controladas en la
ionosfera.”
El científico Dr. Nicholas Begich, quien participa activamente en
la campaña pública contra el HAARP, describe el HAARP de la
siguiente manera:
“Es una tecnología altamente poderosa de emisión de haces de
ondas radiales que eleva zonas de la ionosfera (la capa superior de
la atmósfera) concentrando un haz y calentando esas zonas. Entonces
las ondas electromagnéticas rebotan hacia la tierra y arrasan con
todo, vivo o muerto.” (6)
La doctora Rosalie Bertell describe el HAARP como “un
calentador gigante que puede causar importantes alteraciones a la
ionosfera, al crear no solamente agujeros, sino también grandes
incisiones en la capa protectora que impide que las radiaciones
mortales bombardeen el planeta.” (7)
Opinión pública confusa
El HAARP se ha mostrado a la opinión pública como un programa de
investigación científica y académica. Sin embargo, documentos
militares de los Estados Unidos indican que el objetivo del HAARP
es “explotar la ionosfera para fines del Departamento de
Defensa”. (8) Sin referirse al programa HAARP
explícitamente, un estudio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos
se refiere al uso de “modificaciones ionosféricas
inducidas” como un medio de alterar los regímenes
meteorológicos así como de afectar las comunicaciones y el radar
enemigos. (9)
De acuerdo con la doctora Rosalie Bertell, el HAARP es parte de un
sistema integrado de armas, que trae consecuencias desvastadoras
para el medio ambiente:
“Está relacionado con cincuenta años de programas intensivos
y cada vez más destructivos, creados para comprender y controlar la
atmósfera superior. Sería precipitado no asociar el HAARP a la
construcción del laboratorio espacial que los Estados Unidos están
planificando de forma independiente. HAARP forma parte integrante
de una larga historia de investigación y desarrollo espaciales de
carácter deliberadamente militar.
Las consecuencias militares que resultan de la combinación de estos
proyectos son alarmantes…
La capacidad de combinar el HAARP, el Laboratorio Espacial y el
cohete, para generar grandes cantidades de energía, comparable con
una bomba nuclear, en cualquier lugar de la tierra mediante rayos
láser y haces de partículas, es escalofriante.
Es probable que el proyecto se venda al público como un escudo
espacial contra las armas venideras, o, para los más crédulos, un
dispositivo para reparar la capa de ozono. (10)
Además de la manipulación del clima, el HAARP tiene varios usos
conexos:
“El HAARP podría contribuir al cambio climático mediante el
bombardeo intensivo a la atmósfera con rayos de alta
frecuencia…La devolución de ondas de baja frecuencia a una
alta intensidad también podría afectar el cerebro de las personas,
y no se podrían descartar los efectos en los movimientos
tectónicos. (11)
De manera más general, el HAARP tiene la capacidad de modificar el
campo electromagnético del planeta. Forma parte de un arsenal de
“armas electrónicas” que los investigadores militares
estadounidenses consideran como una “guerra más gentil y
amable”. (12)
Las armas del nuevo orden mundial
El HAARP forma parte del arsenal del Nuevo Orden Mundial en el
marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Desde los
puntos militares principales de los Estados Unidos, se podrían
desestabilizar potencialmente economías nacionales enteras
utilizando las manipulaciones del clima. Lo que es más importante,
esta última podría ponerse en práctica sin el conocimiento del
enemigo, a un costo mínimo y sin emplear personal y equipamiento
militares como en una guerra convencional.
El uso de HAARP, si se llega aplicar, podría traer consecuencias
potencialmente devastadoras para el clima mundial. Para satisfacer
los intereses económicos y estratégicos de los Estados Unidos, se
podría utilizar para modificar el clima de manera selectiva en
diferentes partes del mundo, lo que provocaría la desestabilización
de los sistemas agrícolas y ecológicos.
También es importante indicar que el Departamento de Defensa de los
Estados Unidos ha asignado considerables recursos al desarrollo de
sistemas de inteligencia y vigilancia para los cambios climáticos.
La NASA y la Nacional Imagery and Mapping Agency (NIMA) (agencia
nacional de obtención de imágenes y cartografía) del Departamento
de Defensa están trabajando en “la obtención de imágenes para
el estudio de las inundaciones, erosiones, peligro de deslizamiento
de tierra, terremotos, zonas ecológicas, pronósticos meteorológicos
y cambios climáticos” con datos transmitidos desde satélites.
(13)
La apatía política de las Naciones Unidas
De acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático (UNFCCC) firmada en la Cumbre de la Tierra
celebrada en Río de Janeiro en 1992:
“De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los
principios del derecho internacional, los Estados tienen… la
responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro
de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio
ambiente de otros Estados o de zonas que estén fuera de los límites
de la jurisdicción nacional.” (14)
También vale la pena recordar que una Convención Internacional
ratificada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997
prohíbe “el uso militar u otro de naturaleza hostil de las
técnicas de modificación ambiental que provoquen efectos
generalizados, duraderos o severos”. (15) Tanto los
Estados Unidos como la Unión Soviética fueron signatarios de la
convención. La Convención define las “‘técnicas de
modificación ambiental’ como si se tratara de cualquier
técnica de cambio, mediante la manipulación deliberada de los
procesos naturales, la dinámica, composición o estructura de la
Tierra, así como su biota, litosfera, hidrosfera y atmósfera o del
espacio ultraterrestre”. (16)
Entonces, ¿por qué las Naciones Unidas, pasando por alto la
Convención ENMOD celebrada en 1997 y su propia Carta, decidieron
excluir de su agenda los cambios climáticos que se derivan de los
programas militares?
Parlamento europeo reconoce la repercusión del proyecto
Haarp
En febrero de 1998, en respuesta a un informe de la señora Maj
Brito Theorin (miembro del Parlamento Europeo por Suecia y
defensora de la paz durante mucho tiempo), el Comité del Parlamento
Europeo de Política de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa
celebró audiencias públicas en Bruselas sobre el programa HAARP.
(17) La “Propuesta de Resolución” del Comité
presentada al Parlamento Europeo es la siguiente:
“Considera el proyecto HAARP… en virtud de sus
trascendentes efectos para el medio ambiente, como una inquietud
mundial y exige que un organismo internacional independiente
examine sus consecuencias juridicas, ecológicas y éticas… (el
Comité) lamenta la reiterada negativa del Gobierno de los Estados
Unidos… a prestar declaración ante la audiencia
pública… sobre los riesgos ambientales y públicos del
programa HAARP.” (18)
Sin embargo, la solicitud del Comité de que se redactara un
“Libro Verde” sobre “los efectos medioambientales
de las actividades militares”, fue rechazada con toda
tranquilidad, alegando que la Comisión Europea carece de la
jurisdicción necesaria para ahondar en “los vínculos entre el
medio ambiente y la defensa”. (19) Bruselas tenía
mucho afán de evitar un enfrentamiento con Washington.
Completamente en funcionamiento
Aunque no existen pruebas concretas de que HAARP esté siendo usado,
los descubrimientos científicos indican que en el presente se
encuentra completamente en funcionamiento, lo cual significa que
HAARP podría ser en potencia utilizado por el Ejército de los
Estados Unidos para modificar selectivamente el clima de de una
“nación hostil” o “estado renegado”, con
vistas a desestabilizar su economía nacional.
Los sistemas agrícolas de los países tanto desarrollados como en
desarrollo ya atraviesan por una crisis como resultado de las
políticas del Nuevo Orden Mundial, incluidos la liberalización del
mercado, el vertimiento de productos en el mercado, y otros.
Suficientemente documentado, la “medicina económica”
del FMI y el Banco Mundial impuesta al Tercer Mundo y a los países
del antiguo bloque soviético ha contribui
MICHEL CHOSSUDOVSKY