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Caracas, 9 de febrero de 2012
3 de julio de 2010
Chávez le otorgará el grado antes de su ingreso al Panteón Nacional
La Libertadora será ascendida a Generala del Ejército Bolivariano
El ascenso se realiza durante los actos conmemorativos del 199 Aniversario de la Declaración de la Independencia y la recepción de los restos de la Libertadora del Libertador
En un acto de justa reivindicación y de reconocimiento a su lucha revolucionaria, el presidente de la República, Hugo Chávez otorgará simbólicamente a Manuela Sáenz, el grado de Generala de Brigada del Ejército Bolivariano de Venezuela. El ascenso se realiza durante los actos conmemorativos del 199 Aniversario de la Declaración de la Independencia y la recepción de los restos de la Libertadora del Libertador en el Panteón Nacional.

A Manuela, ejemplo de compromiso infinito, le fueron conferidos en vida los honores reservados sólo para los héroes: Caballeresa de la Orden del Sol, Teniente de Húsares, por su eficiencia en todas las actividades asignadas durante el recorrido cientos de kilómetros a Huamachuco; Capitana de Húsares y Coronela del Ejército de Colombia por su valiente desempeño en las batallas de Junín y Ayacucho, respectivamente.

En un testimonio recogido por Perú de Lacroix, el Libertador dijo “de mujer casada a Húzar...De batalla en batalla, a teniente, capitán y por último, se lo gana con el arrojo de su valentía, que mis generales atónitos veían; ¡coronel! ¿Y qué tiene que ver el amor en todo esto? Nada. Lo consiguió ella como mujer (¡era de armas tomar!)”.

En 2007, el gobierno ecuatoriano la ascendió a Generala mediante decreto del presidente Rafael Correa para honrar su valor y “ajustar cuentas con la historia”, afirmó el mandatario ecuatoriano en esa ocasión.

La adhesión a la causa revolucionaria se produce mucho antes de conocer a Simón Bolívar el 16 de junio de 1822. Un hecho sangriento que presenció en la adolescencia definió su pasión por la libertad suramericana: el 2 agosto de 1810 asesinaron a de centenares de personas en el Cuartel Real de Lima, luego que un grupo de quiteños intentó liberar a los 46 líderes y dirigentes patriotas encarcelados el año anterior por desconocer a las Autoridades de la Audiencia de Quito y constituir una Junta Soberana.

Años después, en 1821, una acción conspirativa de Manuela Sáenz es determinante para que el batallón realista Numancia rompa con los conquistadores y forme parte de las filas patriotas, hecho que le valió el reconocimiento del General José de San Martín. De regreso en Quito, se incorpora a la lucha independentista colaborando con el ejército patriota.

En la vanguardia y de batalla

En septiembre de 1823, luego de disolver un motín en Quito se incorpora al Estado Mayor General con el grado de Húsar, por orden del Libertador.

Enterado de su intrépida acción, Bolívar le escribió a Manuelita para manifestar su preocupación y admiración por enfrentar sola “al anatema de la luz pública, en detrimento de tu honor y de tu posición. Sé que lo haces por la causa de la Libertad, a más que por mí mismo”; al tiempo que le rogaba prudencia para que no se lastimara su “destino excelso en la causa de la libertad de los pueblos y de la República.

A pedido de Bolívar viajó a Lima para hacerse cargo de la secretaría, de su archivo personal y de los documentos de la Campaña del Sur. Asumió esa y otras tareas con la voluntad inquebrantable y pasión.

De su intrépido desempeño en batalla le escribió Sucre a Bolívar, luego del triunfo en Ayacucho: “Se ha destacado particularmente doña Manuela Sáenz por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húzares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos…merece un homenaje en particular…por lo que ruego a S.E. le otorgue el grado de Coronel del Ejército Colombiano”.

La bella y rebelde quiteña combatió junto al Libertador pero también estuvo a la vanguardia de las decisiones políticas y militares. “Simón sabía que yo le amaba con mi vida misma…tuve que hacer de mujer, de secretaria, de escribiente, soldado húsar, de espía, de inquisidora como intransigente. Yo meditaba planes. Sí, los consultaba con él…”.

Sobre conspiraciones, atentados y traiciones advirtió Manuela Sáenz a Bolívar en varias oportunidades. Esta carta así lo testimonia:

Bogotá, marzo 26 de 1828

Adorada Manuelita:

Gracias doy a la Providencia por tenerte a ti, compañera fiel, tus consejos son consentidos por mis obligaciones, tuyos son todos mis afectos. Lo que estimas sobre los generales del Grupo «P» (Paula, Padilla, Páez) no debe incomodarte; deja para las preocupaciones de este viejo, todas tus dudas. Espero seguir recibiendo tus consideraciones, como el amante ansioso de tu presencia. Te ama, Bolívar

La noche del 28 de septiembre Manuela salvó la vida al Libertador alertándolo para huyera porque venían a matarlo. Presto saltó por la ventana de su alcoba del Palacio de San Carlos en Bogotá, refugiándose en el puente de San Agustín. Con el agua helada que le llegaba a la cintura, Bolívar escuchó a grupos armados que pasaban dando muertes a su nombre.

Mes y medio antes, la generala le decía en una misiva fechada en Bogotá, el 7 de agosto de 1928, que en sus manos tenía “todas las pistas que me han guiado a serias conclusiones de la bajeza en la que ha incurrido Santander, y los otros, en prepararle a usted un atentado”.

Antes de llegar a Venezuela, los restos de la Libertadora del Libertador recorrieron Perú, Ecuador y Colombia en una campaña que se inició el 3 de mayo en la ciudad peruana de Paita, propiciada por el gobierno de ecuatoriano para rescatar la historia de Manuela y convertirla en memoria viva de la libertad de Nuestra América.
Soledad Ramírez
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