Ministerio del Poder Popular para la Comunicacion y la Informacion
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Caracas, 12 de marzo de 2010
ENTREVISTA Juan Carlos Monedero
“Hay una ceguera profunda en los medios de comunicación venezolanos” (Parte I)
El comportamiento de los medios impresos y radioeléctricos del país, durante el golpe del 11 de abril de 2002 aunado al paro petrolero, son objeto de estudio en universidades del mundo para ejemplificar cómo se manipula la información. El especialista en ciencias políticas y sociología afirma que “demasiados periodistas se vuelven sicarios de los dueños de medios de comunicación social”. La Ley Resorte podría “meterlos en cintura”.
Claudia Guerra (*)
Fotos: Luís Laya (**)



Juan Carlos Monedero: Español. Licenciado en Ciencia Política y en Sociología. Tiene estudios de Doctorado en Alemania con una tesis sobre fracasos del socialismo en la República Democrática Alemana. En la actualidad, es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Desde hace 2 meses dirige el Programa de Formación del Centro Internacional Miranda, en Caracas. Ha sido observador electoral en México, Colombia y Venezuela, y con bastante frecuencia dicta conferencias en universidades del mundo.

El Jueves, 22 de Junio de los corrientes, mientras se dirigía al Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía, para sobre volar a tierras mexicanas, concedió una entrevista exclusiva a www.minci.gob.ve, en la que dejó por sentado que “si uno mira el papel de los medios de comunicación social del país, es indudable que hace tiempo abandonaron su condición de servicio público y se transformaron en voceros de intereses particulares”.

En Venezuela y en el mundo entero se ha tejido una matriz de opinión en la que se dice que en el país no hay Libertad de Expresión. ¿Qué tiene que decir usted al respecto?
“Yo siempre cuento que en un programa de televisión con una profesora de Derecho, la profesora empezó a mover los brazos y a gritar -con cierta descomposición de la cara- que aquí no había democracia, que en Venezuela se le robaba a los ciudadanos la palabra y también se preguntaba a sí misma, dónde estaban los hombres que sacasen al gorila que les robaba la libertad de Miraflores. Que si no había hombres, en Venezuela, que entrasen de una vez en Miraflores para sacar aquellos que no los dejan expresarse, que no los dejan hablar.

Cuando la señora se calmó, le dije: Hace usted eso en España e inmediatamente les están esperando, al salir del aula, un par de policías para detenerla inmediatamente, y usted está aquí diciendo lo que quiere, y encima no se da cuenta que se lo permiten y sin ningún tipo de cortapisa.

En Venezuela, hay una ceguera profunda en los medios de comunicación venezolanos y que forman parte de una postura muy arrogante de aquellos que ven la paja ajeno y no la viga en el ojo propio. Creo que ha habido sectores privilegiados en Venezuela que siempre tenían derecho a hacer y decir lo que quisieran y que cuando ahora se les recuerda que la convivencia social tiene unas limitaciones. Es decir que, la libertad de uno termina donde comienza la de los demás, considera que este límite es una falta absoluta a la libertad.

Creo que se trata de una falta de perspectivas de algunas personas con mucho poder, con muchos medios económicos y comunicativos, pero que detrás no responde si no a una pérdida de privilegios que se presenta como un daño abstracto o personalizado.

Incluso en las universidades españolas, y también en las de Alemania y Francia, me consta, se está estudiando el caso de los medios de comunicación venezolanos como ejemplos de manipulación informativa. Es decir, lo que ha pasado aquí durante el golpe y el paro petrolero, es una señal clarísima que permite explicarles a los estudiantes lo que no debe hacer un periodista y lo que no debe hacer un medio de comunicación”.

El Estado venezolano, a través del MinCI y Conatel, está revisando las concesiones radioeléctricas de medios de comunicación social del país. En el lugar de ellos ¿Qué decisión tomaría Usted?
“Esto es una pregunta difícil, en la que se me invita a ser juez sin el debido proceso, entonces la respuesta tampoco debe ser sencilla. Hay una cosa de fondo y es lo que no terminan de entender algunas personas en Venezuela y es que la información es un bien público que, no es una mercancía y como tal nos jugamos la convivencia, las relaciones pacíficas y unos valores que nos permitan vivir.

Esto requiere acuerdos colectivos, que a su vez se vinculan a formas de evaluar si los medios de comunicación están sirviendo a proyectos particulares que minan la convivencia, a proyectos empresariales que priman el lucro o guerras psicológicas al servicio de intereses particulares. En este sentido, si uno mira el papel de los medios de comunicación es indudable que hace tiempo abandonaron su condición de servicio público y se transformaron en voceros de intereses particulares, articulados con fines políticos.

Yo creo que si fuera juez y tuviera que evaluar la concesión de las televisoras, aplicaría la legislación vigente con toda la transparencia y con la mayor publicidad posible. Incluso no tendría ningún tipo de problema en proclamar algún tipo de evaluación abierta en la que se invitara a las mismas universidades, que ahora se ofrecen con tanta diligencia para evaluar el registro electoral”.

Suponemos que ha tenido tiempo de ver, observar y analizar la programación de algunos canales de TV y emisoras de radio de Venezuela ¿Qué cree usted que está ocurriendo en ellos?
“Por muchísimos menos de lo que yo he visto que aquí se dice en la televisión, en España se le han puesto a medios de comunicación fortísimas multas que nadie ha vivido como una ataque a la Libertad de Expresión, sino como un abuso por parte de periodistas o de directores de medios del ejercicio de ese bien público que es la comunicación. Aquí, insisto, hay personas que creen tener el derecho de hacer y decir lo que quieran, entienden que esta supervisión pública se convierte en una forma de censura, lo cual no indica sino la pérdida de perspectiva de estos señores.

Veo en la televisión venezolana que se incita a la violencia, se miente, se hacen montajes con las informaciones, se crean contextos para que las noticias signifiquen cosas diferentes a las que realmente debieran significar desde un punto de vista objetivo. Si se recargan los puntos de vista para nimiedades, presentarlas como hechos estructurales del país, si solamente se ofrece una parte de los puntos de vista en conflicto, si se da cabida a opiniones de gente perseguidas por la justicia, son demasiadas cuestiones para no preguntarse ¿En qué medida los medios de comunicación están perdiendo su condición de servidores públicos y se están convirtiendo en armas políticas de intereses muy particulares?

En este punto, insisto, una mínima evaluación objetiva por universidades nacionales, latinoamericanas, de cualquier tipo no puede sino franjar como resultados que algunas televisoras están abusando de su condición”.

Cree usted que ¿En Venezuela hay una manipulación del pueblo a través de los medios?
“Los medios de comunicación tienen dos grandes formas de tergiversar sus cometidos. Una es cuando se ponen al servicio de un modelo consumista, enajenador, alienador, y en ese sentido colaboran de una tremenda manipulación donde al final la gente se convierte en su propio verdugo, en nombre de un consumo desenfrenado, alimentado por la publicidad tipo concursos, donde la dignidad desaparece y es sustituida por la condición mercantil del ser humano.

Pero también hay una lógica perversa que se expresa en los programas de opinión -política neta- en las tertulias, telediarios (noticieros). En Venezuela, a parte de participar de una manera extrema en ese elemento consumista, se añade una participación extrema en la defensa de intereses concretos y contrarios a todas luces, a lo que significa la Quinta República y a lo que significa el nuevo modelo político, social, económico y cultural del país.

Los medios de comunicación social se han convertido en factores políticos por excelencia, cumpliendo un mandato que conocen muy bien: La derecha, desde los años ’70 cuando los del Water Gate dijeron: Nunca más iban los medios a echar del poder a un poderoso.

No es extraño que José María Aznar hace dos días, ha sido un de las pocas personas del mundo no anglosajón, que se ha incorporado al Concejo Ejecutivo de Murdoch quizá por agradecimiento a los servicios prestados. Los medios de comunicación son factores esenciales de participación política, el pueblo los controla o de lo contrario seguirá siendo controlado por los medios de comunicación”.

¿Quiénes estarían detrás de esa manipulación?
“Cuando uno está acostumbrado a ver determinadas cosas, no llaman tanto la atención. Pero cuando uno se encuentra con Venezuela y uno ve los medios se encuentra a los mismos personajes repetidos de siempre, algo que la cotidianidad al final los borra de la vista por su eterna presencia.

Cuando uno se va y regresa –después de dos o tres meses-, ves a los mismos personajes, siempre en televisión, y dices: ¡Otra vez aquí estos! Creo que hay una recurrencia de personajes de la política muy posicionadas en contra de lo que significa el proceso revolucionario bolivariano que sabes que tienen un altavoz para intentar compensar lo que no tienen en otros sitios, por ejemplo en los días de las elecciones.

Hay una cosa que siempre nos ha extrañado a los observadores internacionales, que llegábamos por primera vez a Venezuela, y era encender la TV y ver un país en llamas. Entre nosotros muchas veces hemos comentado, en broma, que veíamos el televisor y mirábamos por la ventana de hotel y no veíamos ni el humo ni las barricadas, ni ese país incendiado que por otro lado los medios de comunicación constantemente referían.

Otra cosa que nos llama profundamente la atención es, ver cómo las personas entrevistadas chillan y gritan en las televisoras que ejercen – lo llamado aquí- oposición al gobierno. Hay como una tendencia constante – de manifestaciones chiquitas pero que las hacen grandes con la cámara, tomándolas desde abajo para hacer ver más gente- las personas que entrevistan siempre gritan.

Yo no sé si es porque determinados micrófonos de determinados canales son como sus hijos y a través de ese micrófono lanzan un regaño paternal o porque la simple presencia de esos medios genera una ira, que por cierto es lo único que uno logra identificar en esas entrevistas.

Para ser más precisos, los medios de comunicación solamente interrogan a personas con un tipo de opinión de unos determinados sitios y que en caso de la política, de una manera redundante y repetitiva, siempre son las mismas personas. En conclusión, pareciera que los medios de comunicación social que ejercen la oposición política en Venezuela están al servicio de intereses muy particulares que quieren acabar con este proceso”.

¿Considera usted que los medios de comunicación social están haciendo política en el país, tomando en cuenta que el 2006 es un año de elecciones presidenciales?
“Sí, si lo creo. Por la experiencia de los últimos años, sería ingenuo no pensar que va arreciar la campaña mediática y con una serie de estrategias escalonadas. Algunas cosas que constantemente ha hecho la oposición, desde su debilidad, es recurrir a instancias externas para que les presenten el prestigio que son incapaces de representar.

Intentaron recurrir al ejército, intentaron recurrir a las organizaciones empresariales, intentaron recurrir, de una manera muy parcial, a la Iglesia, ahora están recurriendo a las universidades. Siempre con un ánimo descalificador para generar una sospecha entre la ciudadanía de que lo que se está articulando en este país ‘no es trigo limpio’. Pero constantemente, esos intentos resultan fallidos, es por eso que también recurrentemente intentan respuestas extremas que, una vez más, son siempre los mismos.

Si por lo menos fueran actores políticos diferentes uno podría, incluso, pensar que pueden portar razones para su comportamiento, pero cuando uno ve que son los mismos que apoyaron al golpe, el paro petrolero, que son los que protagonizan la crítica en los medios, los que articulan las protestas en la calle, los están detrás de las manipulaciones algunos sectores de la Iglesia, sectores de universidad, sectores empresariales, uno vuelve a perder el interés.

Al final, uno se encuentra que un pequeño grupo de gente lo que no soporta es estar fuera del poder, y como tiene muchos medios económicos hace todo lo posible para usufructuar en su propio beneficio cualquier instancia de este país para lograr el único fin que les interesa: manejar los designios de Venezuela”.


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(*)cguerra@minci.gob.ve
(**)llaya@minci.gob.ve

MinCI/ Claudia Guerra

Al final, uno se encuentra que un pequeño grupo de gente lo que no soporta es estar fuera del poder.

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