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Caracas, 22 de mayo de 2012
ENTREVISTA Maurice Lemoine entrevistado sobre “¡Chávez Presidente!”
Sólo dejé que la ficción alcanzara la realidad
“¡Chávez Presidente!” acaba de ser publicado en París por la prestigiosa editorial Flammarion. Una biografía de un país que nace sobre un fondo de gaza gris y de terciopelo violeta, con sus nubes hinchadas que desfilan a la velocidad de un tiburón.
Por: Thierry Deronne
Rebelión

Un libro que deja sudor y colores en los dedos. Es que, al entrar en esta novela-documento de más de ochocientas páginas, cuesta no mezclarse con el sudor popular, a veces ansioso y otras liberador. Cuesta no dejarse llevar por la increíble mezcla de azares, suspensos, anhelos y citas a veces postergadas por la Historia de la revolución bolivariana.

Maurice Lemoine, periodista, especialista de América Latina y Redactor en Jefe adjunto del “Monde diplomatique”. Entrevista hecha por Thierry Deronne, vice-presidente de producción de la televisión pública venezolana Vive (1).

T. D. - ¿Cómo lograstes meterte en aquellas reuniones secretas de generales barrigones formados en la Escuela de las Américas y qué decidían el modus operandi del próximo golpe contra el Presidente Chávez?

Maurice Lemoine: Este libro, es presentado por el editor como una «novela» y por el autor (yo) como una «docu-novela», así se mantiene intacto el misterio (¡jé, jé!) este libro se basa en realidad sobre hechos bien concretos. En cuanto a los almirantes y generales con o sin barrigas, y cuando « toda similitud con la realidad no es sino el fruto de un azar del cual el autor declina toda responsabilidad », ocurre que algunas semanas después del golpe del 11 de abril 2002, una Comisión de la Asamblea Nacional escuchó a todos los protagonistas del Golpe, golpistas y contragolpistas, incluyendo al propio Presidente Chávez. De estas sesiones salieron centenares de páginas de testimonios “en carácter pequeño”. ¡Esto toma demasiado tiempo! dirían algunos de mis colegas, siempre apurados. De modo que estas páginas proveerán a cualquier autor en falta de imaginación todo lo necesario para inventar los mecanismos de un golpe de estado moderno.

Se le agrega la lectura de la prensa de ese momento, además de todo lo que se vio por los canales de televisión “en particular durante la noche del 11 al 12 de abril” permite imaginar las situaciones aparentemente «delirantes», como la de un general golpista grabando un llamado a la sedición desde el apartamento de una estrella de televisión, sólo un novelista podría inventarlo… ¿verdad? O ese periodista de un canal internacional muy famoso, grabando a un vice (o contra) almirante que habla de muertos cuando aun no ha caído ninguna víctima en las calles – ¡ahí realmente mi imaginación se siente superada! A esto se le suman testimonios directos de implicados en los acontecimientos, incluyendo algunas cartas de lectores de periódicos importantes. ¡Así también se tiene la versión de la oposición!

T. D. : ¿Y cómo llegas a encontrarte un día de abril 2002 en Caracas en el sitio mismo donde los canales de televisión intentan hacer creer al mundo que «Chávez mandó a disparar contra su pueblo»?

M. L.: Bueno simplemente porque soy periodista y quiero practicar mi oficio con humildad (pero con seriedad). En aquél momento me encontraba hace un mes en Venezuela - si, ya sé, tomar cinco semanas para hacer un reportaje es algo exagerado...- lo que me permitió hacerme una idea de la situación - en Caracas, en los círculos bolivarianos, junto a miembros de las clases medias de la oposición, en la frontera con Colombia, en las Amazonas, con los indígenas, con los campesinos, etc.

Luego, el 11 de abril, sigo con un trabajo clásico. Toda la mañana acompañó a la marcha opositora, realizó entrevistas, tomó fotos, por el mediodía en Chuao, cae la consigna asesina “¡A Miraflores!"(2) . Tomo un taxi hasta el Palacio y ahí tomo la temperatura, almuerzo en el comedor… Salgo a la calle y veo los primeros enfrentamientos en el Puente Nueva Republica, tomo fotos. Luego la situación se calma, me toca seguir con lágrimas en los ojos - por los gases lacrimógenos – y se dan unos enfrentamientos de violencia extrema cerca del metro del Silencio. Allí vuelvo a subir por el Puente Nueva República, Miraflores, Avenida Urdaneta hasta... Puente Llaguno. Donde ocurre lo que ocurre, tomo más fotos. Insisto en lo de las fotos, porque para un periodista es muy fácil «inventar». Decir «yo estaba allí» cuando en realidad, estaba tomándose una cerveza en el bar del hotel. Decir «yo estaba allí» cuando uno en realidad se encontraba a diez kilómetros de ahí. Desde mis inicios como periodista, practico sistemáticamente el reportaje fotográfico para autentificar lo que cuento. Y cuando digo «yo estaba en el Puente Llaguno», lo compruebo con estas fotografías. Eso me permite afirmar y escribir «¡Chávez no mandó a disparar contra su pueblo!».

T. D. - Intentas descifrar la enigma Chávez, entre orígenes y búsqueda. Narras cómo, de joven militar, se rehúsa a reprimir. O la noche de Turiamo cuando, ya condenado a muerte por los golpistas y Washington, busca el enlace con su pueblo. Aparece entonces aquel soldado anónimo que recoge la carta por la cual desmiente su renuncia y logra enviarla a todo el país por fax desde una agencia de lotería en la cual labora su novia. ¿Es el oficio de escritor distinto al del periodista?

M. L. - El oficio del escritor no es - a mi juicio, y según el tipo de novela, “¡Chávez Presidente!" constituye un ejercicio muy particular -distinto al de un periodista. Lo complementa. Permite ir más allá. Desde el espacio que le toca en su medio, el periodista tiene que ir a lo esencial y sintetizar. De alguna manera le toca decir «he aquí lo que hay que pensar de tal o tal situación». Es una posición de director de opinión. La novela permite llevar al lector más allá, hundirlo en la realidad, hacerle palpar el acontecimiento, hasta apasionarlo, en todo caso hundirlo en el corazón de los hechos. Esto no significa que el relato sea más «objetivo» - ya que la objetividad no existe ; solo podemos hablar de honestidad. Significa que el relato permite entender con una mayor profundidad las vidas y las lógicas de los protagonistas de una situación. Y sobre todo dar cuenta de la complejidad de la vida abarcando un factor esencial, ausente por naturaleza de los análisis científicos : la dimensión humana. El amor, el odio, la amistad, la traición, las pasiones, la risa, el miedo, las contradicciones, la fuerza y las debilidades inherentes en todo ser humano, del más humilde hasta el más poderoso..

T.D. – “¡Chávez presidente!” es una novela sumergida en la cultura popular, abierta a todos. Hay bastantes personajes populares y a veces personajes en ruptura. Se percibe en ti un amor verdadero por estos campesinos «quienes sienten el miedo apretar su estómago como una mano» y aquellos que «bajo los gobiernos anteriores sólo se movilizaban a cambio de comida o de dinero». Tu odio por los que los tienen «sometidos por el hambre, con comillos de perro». ¿Qué hace de los venezolanos un pueblo de «los más libertarios del mundo, pueblo de creadores, de poetas, de luchadores, de trabajadores, de guerreros»?

M. L.: Que haya amor en lo que escribo es una realidad. Pero odio, no creo. Es una voluntad férrea de acompañar las luchas - en todo caso rendir cuenta de ellas - contra la injusticia y las desigualdades.

T.D. -¿Qué nos tienen que contar por encima de los océanos mediáticos?

M. L. : Lo que tienen que decirnos los venezolanos, por encima de los océanos es lo que nos han dicho los guatemaltecos bajo Arbenz, los dominicanos bajo Bosch, los chilenos bajo Salvador Allende, los sandinistas cuando se liberaron de Somoza, es el mensaje de José Martí, de Che Guevara, de Camilo Torres... Somos seres humanos, tenemos el derecho de vivir con dignidad. Tenemos el derecho de decir ¡NO! Tenemos el derecho de elegir a nuestros gobernantes. Ellos tienen el derecho (y el deber) de implementar la política que nos han prometido y que necesitamos - aún cuando su aplicación, cómo cualquier obra humana por muy utópica que sea, es imperfecta.

T. D. : ¿Que querías expresar a tus lectores?

M.L. : Venezuela no se puede reducir a la imagen estereotipada de un populista, un semidictador o a la de un dictador, tal como los medios pintan al Presidente Chávez (¡aún electo y reelegido en elecciones declaradas validadas por la OEA!). Y que estamos ante una extraordinaria aventura humana, la de un pueblo buscando alcanzar la justicia, la igualdad social y la dignidad.

También quise narrar cómo se monta un golpe de Estado moderno y sofisticado, en el cual las víctimas son transformadas en culpables y un golpe disfrazado con apariencias democráticas. ¿Qué mejor género para contar todo esto sino una novela de espionaje? Sólo dejé que la ficción alcanzará la realidad...

T.D. : ¿ Y que tipo de reacción sueñas por parte de los lectores ?

M.L. : Tomar conciencia de que a pesar de todas las dificultades un pueblo puede decir NO. Es lo que acabamos de hacer con 55% de los votos, no para rechazar Europa, sinó para rechazar la Europa neoliberal que nos pretenden imponer. En este sentido muchos franceses (y europeos) son, sin saberlo, bolivarianos!

T.D. - Describes con mucho detalle a los medios venezolanos, su papel en la fabricación del golpe de Estado, y cómo fabrican la imagen necesaria de un Chávez que quiere destruir la libertad de expresión. Guión posible: ¿Volver a crear un caos político (Le Monde nos dirá pronto que encontraron fusiles de Chávez en un campamento de las FARC, etc..) como clima propicio a un magnicidio (la CIA manipulando sectores internos del régimen, para evitar ser acusada directamente)?

M. L. : - Desde hace mucho tiempo se estudia a los medios venezolanos como una «excepción» mundial de propaganda sin límite. Sin alcanzar aquellos extremos, la reciente campaña por la aprobación o el rechazo de la constitución europea en los medios franceses - prensa escrita, radio y televisión - constituye otro caso de escuela. Los partidarios del SI han sido favorecidos más allá de toda medida, y los del NO maltratados y caricaturizados. Pero la experiencia tiene sus límites. En Venezuela el aparato mediático no logró separar al pueblo de su revolución bolivariana ; los medios franceses, a pesar de su martilleo, tampoco pudieron impedir la rebelión que se expresó en las urnas. Demasiada propaganda mata la propaganda. Y así cómo en Venezuela se levantan ahora las voces dirigiéndose a las voces del Amo : «¡Digan la verdad!». ¿Guiones para el futuro? No tengo bola de cristal, vuelvo a mi oficio de periodista. Todo es posible. ¡ Incluyendo lo mejor !

(1) www.vive.gov.ve
(2) Palacio de Gobierno

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