ENTREVISTA Maurice Lemoine entrevistado sobre “¡Chávez
Presidente!”
Sólo dejé que la ficción alcanzara la realidad
“¡Chávez Presidente!” acaba de ser publicado en París
por la prestigiosa editorial Flammarion. Una biografía de un país
que nace sobre un fondo de gaza gris y de terciopelo violeta, con
sus nubes hinchadas que desfilan a la velocidad de un tiburón.
Por: Thierry Deronne
Rebelión
Un libro que deja sudor y colores en los dedos. Es que, al entrar
en esta novela-documento de más de ochocientas páginas, cuesta no
mezclarse con el sudor popular, a veces ansioso y otras liberador.
Cuesta no dejarse llevar por la increíble mezcla de azares,
suspensos, anhelos y citas a veces postergadas por la Historia de
la revolución bolivariana.
Maurice Lemoine, periodista, especialista de América Latina y
Redactor en Jefe adjunto del “Monde diplomatique”.
Entrevista hecha por Thierry Deronne, vice-presidente de producción
de la televisión pública venezolana Vive (1).
T. D. - ¿Cómo lograstes meterte en aquellas reuniones
secretas de generales barrigones formados en la Escuela de las
Américas y qué decidían el modus operandi del próximo golpe contra
el Presidente Chávez?
Maurice Lemoine: Este libro, es presentado por el editor
como una «novela» y por el autor (yo) como una «docu-novela», así
se mantiene intacto el misterio (¡jé, jé!) este libro se basa en
realidad sobre hechos bien concretos. En cuanto a los almirantes y
generales con o sin barrigas, y cuando « toda similitud con la
realidad no es sino el fruto de un azar del cual el autor declina
toda responsabilidad », ocurre que algunas semanas después del
golpe del 11 de abril 2002, una Comisión de la Asamblea Nacional
escuchó a todos los protagonistas del Golpe, golpistas y
contragolpistas, incluyendo al propio Presidente Chávez. De estas
sesiones salieron centenares de páginas de testimonios “en
carácter pequeño”. ¡Esto toma demasiado tiempo! dirían
algunos de mis colegas, siempre apurados. De modo que estas páginas
proveerán a cualquier autor en falta de imaginación todo lo
necesario para inventar los mecanismos de un golpe de estado
moderno.
Se le agrega la lectura de la prensa de ese momento, además de todo
lo que se vio por los canales de televisión “en particular
durante la noche del 11 al 12 de abril” permite imaginar las
situaciones aparentemente «delirantes», como la de un general
golpista grabando un llamado a la sedición desde el apartamento de
una estrella de televisión, sólo un novelista podría
inventarlo… ¿verdad? O ese periodista de un canal
internacional muy famoso, grabando a un vice (o contra) almirante
que habla de muertos cuando aun no ha caído ninguna víctima en las
calles – ¡ahí realmente mi imaginación se siente superada! A
esto se le suman testimonios directos de implicados en los
acontecimientos, incluyendo algunas cartas de lectores de
periódicos importantes. ¡Así también se tiene la versión de la
oposición!
T. D. : ¿Y cómo llegas a encontrarte un día de abril 2002 en
Caracas en el sitio mismo donde los canales de televisión intentan
hacer creer al mundo que «Chávez mandó a disparar contra su
pueblo»?
M. L.: Bueno simplemente porque soy periodista y quiero
practicar mi oficio con humildad (pero con seriedad). En aquél
momento me encontraba hace un mes en Venezuela - si, ya sé, tomar
cinco semanas para hacer un reportaje es algo exagerado...- lo que
me permitió hacerme una idea de la situación - en Caracas, en los
círculos bolivarianos, junto a miembros de las clases medias de la
oposición, en la frontera con Colombia, en las Amazonas, con los
indígenas, con los campesinos, etc.
Luego, el 11 de abril, sigo con un trabajo clásico. Toda la mañana
acompañó a la marcha opositora, realizó entrevistas, tomó fotos,
por el mediodía en Chuao, cae la consigna asesina “¡A
Miraflores!"(2) . Tomo un taxi hasta el Palacio y ahí tomo
la temperatura, almuerzo en el comedor… Salgo a la calle y
veo los primeros enfrentamientos en el Puente Nueva Republica, tomo
fotos. Luego la situación se calma, me toca seguir con lágrimas en
los ojos - por los gases lacrimógenos – y se dan unos
enfrentamientos de violencia extrema cerca del metro del Silencio.
Allí vuelvo a subir por el Puente Nueva República, Miraflores,
Avenida Urdaneta hasta... Puente Llaguno. Donde ocurre lo que
ocurre, tomo más fotos. Insisto en lo de las fotos, porque para un
periodista es muy fácil «inventar». Decir «yo estaba allí» cuando
en realidad, estaba tomándose una cerveza en el bar del hotel.
Decir «yo estaba allí» cuando uno en realidad se encontraba a diez
kilómetros de ahí. Desde mis inicios como periodista, practico
sistemáticamente el reportaje fotográfico para autentificar lo que
cuento. Y cuando digo «yo estaba en el Puente Llaguno», lo
compruebo con estas fotografías. Eso me permite afirmar y escribir
«¡Chávez no mandó a disparar contra su pueblo!».
T. D. - Intentas descifrar la enigma Chávez, entre orígenes
y búsqueda. Narras cómo, de joven militar, se rehúsa a reprimir. O
la noche de Turiamo cuando, ya condenado a muerte por los golpistas
y Washington, busca el enlace con su pueblo. Aparece entonces aquel
soldado anónimo que recoge la carta por la cual desmiente su
renuncia y logra enviarla a todo el país por fax desde una agencia
de lotería en la cual labora su novia. ¿Es el oficio de escritor
distinto al del periodista?
M. L. - El oficio del escritor no es - a mi juicio, y según
el tipo de novela, “¡Chávez Presidente!" constituye un
ejercicio muy particular -distinto al de un periodista. Lo
complementa. Permite ir más allá. Desde el espacio que le toca en
su medio, el periodista tiene que ir a lo esencial y sintetizar. De
alguna manera le toca decir «he aquí lo que hay que pensar de tal o
tal situación». Es una posición de director de opinión. La novela
permite llevar al lector más allá, hundirlo en la realidad, hacerle
palpar el acontecimiento, hasta apasionarlo, en todo caso hundirlo
en el corazón de los hechos. Esto no significa que el relato sea
más «objetivo» - ya que la objetividad no existe ; solo podemos
hablar de honestidad. Significa que el relato permite entender con
una mayor profundidad las vidas y las lógicas de los protagonistas
de una situación. Y sobre todo dar cuenta de la complejidad de la
vida abarcando un factor esencial, ausente por naturaleza de los
análisis científicos : la dimensión humana. El amor, el odio, la
amistad, la traición, las pasiones, la risa, el miedo, las
contradicciones, la fuerza y las debilidades inherentes en todo ser
humano, del más humilde hasta el más poderoso..
T.D. – “¡Chávez presidente!” es una novela
sumergida en la cultura popular, abierta a todos. Hay bastantes
personajes populares y a veces personajes en ruptura. Se percibe en
ti un amor verdadero por estos campesinos «quienes sienten el miedo
apretar su estómago como una mano» y aquellos que «bajo los
gobiernos anteriores sólo se movilizaban a cambio de comida o de
dinero». Tu odio por los que los tienen «sometidos por el hambre,
con comillos de perro». ¿Qué hace de los venezolanos un pueblo de
«los más libertarios del mundo, pueblo de creadores, de poetas, de
luchadores, de trabajadores, de guerreros»?
M. L.: Que haya amor en lo que escribo es una realidad. Pero
odio, no creo. Es una voluntad férrea de acompañar las luchas - en
todo caso rendir cuenta de ellas - contra la injusticia y las
desigualdades.
T.D. -¿Qué nos tienen que contar por encima de los océanos
mediáticos?
M. L. : Lo que tienen que decirnos los venezolanos, por
encima de los océanos es lo que nos han dicho los guatemaltecos
bajo Arbenz, los dominicanos bajo Bosch, los chilenos bajo Salvador
Allende, los sandinistas cuando se liberaron de Somoza, es el
mensaje de José Martí, de Che Guevara, de Camilo Torres... Somos
seres humanos, tenemos el derecho de vivir con dignidad. Tenemos el
derecho de decir ¡NO! Tenemos el derecho de elegir a nuestros
gobernantes. Ellos tienen el derecho (y el deber) de implementar la
política que nos han prometido y que necesitamos - aún cuando su
aplicación, cómo cualquier obra humana por muy utópica que sea, es
imperfecta.
T. D. : ¿Que querías expresar a tus lectores?
M.L. : Venezuela no se puede reducir a la imagen
estereotipada de un populista, un semidictador o a la de un
dictador, tal como los medios pintan al Presidente Chávez (¡aún
electo y reelegido en elecciones declaradas validadas por la OEA!).
Y que estamos ante una extraordinaria aventura humana, la de un
pueblo buscando alcanzar la justicia, la igualdad social y la
dignidad.
También quise narrar cómo se monta un golpe de Estado moderno y
sofisticado, en el cual las víctimas son transformadas en culpables
y un golpe disfrazado con apariencias democráticas. ¿Qué mejor
género para contar todo esto sino una novela de espionaje? Sólo
dejé que la ficción alcanzará la realidad...
T.D. : ¿ Y que tipo de reacción sueñas por parte de los
lectores ?
M.L. : Tomar conciencia de que a pesar de todas las
dificultades un pueblo puede decir NO. Es lo que acabamos de hacer
con 55% de los votos, no para rechazar Europa, sinó para rechazar
la Europa neoliberal que nos pretenden imponer. En este sentido
muchos franceses (y europeos) son, sin saberlo, bolivarianos!
T.D. - Describes con mucho detalle a los medios venezolanos,
su papel en la fabricación del golpe de Estado, y cómo fabrican la
imagen necesaria de un Chávez que quiere destruir la libertad de
expresión. Guión posible: ¿Volver a crear un caos político (Le
Monde nos dirá pronto que encontraron fusiles de Chávez en un
campamento de las FARC, etc..) como clima propicio a un magnicidio
(la CIA manipulando sectores internos del régimen, para evitar ser
acusada directamente)?
M. L. : - Desde hace mucho tiempo se estudia a los medios
venezolanos como una «excepción» mundial de propaganda sin límite.
Sin alcanzar aquellos extremos, la reciente campaña por la
aprobación o el rechazo de la constitución europea en los medios
franceses - prensa escrita, radio y televisión - constituye otro
caso de escuela. Los partidarios del SI han sido favorecidos más
allá de toda medida, y los del NO maltratados y caricaturizados.
Pero la experiencia tiene sus límites. En Venezuela el aparato
mediático no logró separar al pueblo de su revolución bolivariana ;
los medios franceses, a pesar de su martilleo, tampoco pudieron
impedir la rebelión que se expresó en las urnas. Demasiada
propaganda mata la propaganda. Y así cómo en Venezuela se levantan
ahora las voces dirigiéndose a las voces del Amo : «¡Digan la
verdad!». ¿Guiones para el futuro? No tengo bola de cristal, vuelvo
a mi oficio de periodista. Todo es posible. ¡ Incluyendo lo mejor
!
(1) www.vive.gov.ve
(2) Palacio de Gobierno