Ministerio del Poder Popular para la Comunicacion y la Informacion
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Caracas, 9 de febrero de 2012
4 de julio de 2010
El 5 de julio ingresan al Panteón Nacional los restos simbólicos de la generala
Bolívar y Manuela se reunen para gloria de Suramérica
Se realizará en la presencia de los presidentes Chávez y Correa, como parte de los actos conmemorativos de la Independencia
El encuentro de Manuela Sáenz y Simón Bolívar en el Día de la Independencia venezolana, pondrá fin a doscientos años de ausencia. Los restos simbólicos de ella reposarán juntos a los de él, su compañero de lucha revolucionaria, a partir del 5 de julio.

Escoltados por centenares de mujeres los restos simbólicos de la generala llegarán al Panteón Nacional para ser depositados a las cenizas del Libertador de América, en presencia de los presidentes de Venezuela y Ecuador, Hugo Chávez y Rafael Correa, respectivamente.

“Juntos movilizamos pueblos enteros a favor de la revolución, de la Patria”, escribió Manuelita en su Diario de Paita. Hoy sus espíritus libertarios se reúnen para continuar burlando los concilios de los enemigos de la emancipación definitiva de América, de su liberación del poder imperial.

Jamás imaginó que su último deseo, reposar al lado de Bolívar, sería una realidad en tiempos de cambios y de insurgencia en el continente que ellos liberaron del yugo español.

En unos de sus relatos del Diario de Paita expreso: “La memoria de estos dos seres que logramos unir nuestras vidas en lo más apoteósico de nuestros desvelos. ¡El Amor!”.

La correspondencia que intercambió con los poquísimos amigos que tenía y el diario que llevó en Quito y en Paita, atestiguan los profundos sentimientos que le profesaba a Simón: “Sí, su amor sigue aquí en mi corazón, y mis pensamientos y mi amor por él están con él en la eternidad…lo amé en vida con locura; ahora que está muerto lo respeto y lo venero”.

Más que una historia de amor, la historia de Manuelita y Simón, es de compromiso infinito con la libertad, de coraje, osadía y heroísmo. Las razones “poderosas” que tuvo para unirse a él, las contó en su diario del exilio: “convicción de patriota, juntos, a costa de todo. Mi firmeza y mi carácter, debido a que estaba convencida de que Simón sería el único en la historia del mundo, como libertador de una nación grande y soberana”.

La generala murió 26 años después que Bolívar y aún alejada de los grandes centros de poder (Quito, Bogotá, Lima y Caracas), mantuvo viva la presencia del Libertador en la memoria de quienes lo traicionaron a él y a la causa bolivariana.

“Un amigo muy querido me preguntó qué había sido yo para El Libertador: ¿una amiga? Lo fui como la que más, con veneración, con mi vida misma. ¿Una amante? Él lo merecía y yo lo deseaba y con más ardor, ansiedad y descaro que cualquier mujer que adore un hombre como él. ¿Una compañera? Yo estaba más cerca de él, apoyando sus ideas y decisiones y desvelos, más, mucho más que oficiales y sus raudos lanceros”, escribió.
Soledad Ramírez
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Retrato de Manuela Sáenz
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