Comunicación Popular ante la emergencia coyuntural presente en el país

Publicado: 29/02/2016

 

Imagen EncuentroDocumento final del Encuentro Nacional Insurgente de la Comunicación Popular, celebrado los pasados 19, 20 y 21 de febrero de 2016

Ante las circunstancias por las que atraviesa el país, en las que la derecha radical paraopositora se apresta a dar el zarpazo con el que aspira tomar el poder político y truncar el proceso revolucionario bolivariano, un proporcionado número de comunicadores populares, expresivo de las distintas vertientes que configuran la comunicación popular, alternativa y comunitaria venezolana, procedimos a reunirnos en un extraordinario evento que denominamos Encuentro Nacional Insurgente de la Comunicación Popular 2016, llevado a efecto en la Escuela de Formación Socialista Ezequiel Zamora, de Charallave, Miranda, entre los días 19, 20 y 21 del mes de febrero.

Teniendo como puntos centrales de la agenda: 1) Política para la defensa de la Revolución Bolivariana desde el ámbito de la Comunicación popular e 2) Impulso de la Ley de la Comunicación del Poder Popular. (Avance en la concreción de su Base Organizativa y de su Reglamento); desarrollamos, en las mesas de trabajo, un intenso y fructífero debate que se resume en los términos siguientes:

Política para la defensa de la revolución Bolivariana

Luego de analizar la coyuntura política, en el marco de la táctica de guerra no convencional que viene implementando el imperialismo y la burguesía apátrida local en contra del gobierno bolivariano y del pueblo venezolano, táctica en la que se combinan acciones legales con acciones desestabilizadoras ilegales, orientadas, todos ellas, a crear la imagen de que se está ante un país en caos, con un gobierno no apto para gobernar, incapaz para solucionar los problemas que aquejan a los venezolanos, con miras a crear las condiciones levantiscas con las cuales avanzar en sus verdaderos propósitos insurreccionales, que les permita dar el zarpazo con el cual alzarse con el poder político, en el marco de los seis primeros meses de este año, 2016, que se han dado de plazo para concretar tan desquiciante plan, sin parar mientes en las consecuencias que se le puede deparar a la sociedad venezolana; y que se manifiesta en:

  • La implacable guerra económica (acaparamiento y desabastecimiento de productos, alimentos y medicamentos, especulación creciente y desmedida de precios, enlentecimiento de la producción, “bachaqueo” y contrabando de extracción, debilitamiento del bolívar con el dólar paralelo, etc.), destinada a crear una pertinaz generación de angustia y malestar social generalizado;
  • La presión política de la derecha internacional que tiene su máxima expresión en el decreto de Obama del 9 de marzo de 2015 en el que se declara a Venezuela como un peligro para la seguridad de los Estados Unidos;
  • La guerra financiera con la que se pretende impedir el acceso de nuestro país al crédito financiero internacional;
  • Las acciones soterradas de saboteo a los servicios públicos, en especial al Sistema Eléctrico Nacional, y de estímulo a la inseguridad promovida por paramilitares y bandas criminales con la función de sembrar el sosiego, el miedo y el terror en el conjunto de la sociedad;
  • Las acciones cuasi legales emprendidas desde la Asamblea Nacional, con las cuales intentan mantener bajo una tensión permanente a la comunidad nacional, desconociendo, con ello, el equilibrio de poderes en el que se basa la institucionalidad constitucional del país;
  • La guerra psicológica y comunicacional desatada tanto desde el exterior como, por supuesto, desde el interior del país con toda su carga tergiversadora y manipuladora de la realidad nacional, estrategia esta, que, a nivel continental, ya ha cobrado victimas electorales en países hermanos como La Argentina y Bolivia.

Frente a este panorama, por demás, sombrío, a las fuerzas patrióticas, entendemos los comunicadores populares reunidos en Charallave, les corresponde, asumir, en primer lugar, una cabal comprensión de la magnitud de la gravedad de la situación planteada, (la posibilidad de que el fascismo se haga con el poder del país y haga tabla rasa con los avances democráticos y sociales que nuestro pueblo ha conquistado en estos años de Revolución Bolivariana) y, en este sentido, impulsar la concienciación del pueblo como sujeto político para que sea capaz de enfrentar y superar las contingencias que están por sobrevenir.

En segundo término, entender que hay que imprimirle mayor eficacia revolucionaria a la acción funcional y comunicacional gubernamental, demostrando de que se es capaz de solventar las vicisitudes presentes y darle respuestas efectivas a los padecimientos del pueblo que se percibe desamparado (frente a la escasez, las colas y el bachaqueo) y acentuar la labor contralora y judicial ante la agresión contumaz del empresariado voraz y ante la labor socavadora impune de muchos funcionarios corruptos y desaprensivos que, dejándose ganar por los antivalores capitalistas, han perdido la perspectiva del papel que les corresponde en la gestión pública.

Y en tercer lugar, desarrollar las acciones políticas pertinentes en aras de reconstituir el bloque histórico de fuerzas sociales insurgentes que le permitió al Comandante Chávez emerger de las entrañas del pueblo para consensuar la hegemonía que hizo posible los cambios sustantivos y revolucionarios alcanzados por la sociedad venezolana en estos años de Revolución Bolivariana.

Bloque histórico social con el que se logró ir construyendo un nuevo sentido común, una nueva subjetividad, una nueva hegemonía en la sociedad, fundada en los valores bolivarianos, chavistas y socialistas, hoy, nuevamente, en disputa por el afloramiento del mensaje regresivo de la derecha apátrida, cuartarrepublicana y capitalista decadente.

Comunicación popular eficaz ante la difícil coyuntura del país

Ante esta táctica de guerra no convencional, al no tener un carácter abiertamente beligerante, el ámbito comunicacional ocupa un rol preponderante, pues, como es harto conocido, esta guerra se libra, básicamente, en la mente de las personas, apuntando a socavar la identidad nacional de los pueblos, sus valores patrios, a debilitar la credibilidad ciudadana en sus gobiernos y dirigentes como garantes de la seguridad y del bienestar colectivo, a insuflarle miedo y progresiva angustia a las masas, procurando la afectación de la psiquis social, en fin, a disminuir la confianza en el proyecto-país, agotando la resistencia popular, y presentando como salida necesaria el señuelo del retorno a la “democracia en libertad” que no es más que la reinstauración de la tiranía del capital y la sumisión del país a intereses extranjeros.

De allí la trascendencia de la labor comunicacional en este esfuerzo colectivo por construir una sociedad y patria libre y soberana; labor comunicacional en la que la mediática estadal, de eso no tenemos la menor duda, juega un papel fundamental para contener, resistir y trascender los embates del poderoso aparato comunicacional de la burguesía local, la derecha internacional y del imperialismo y en la que, igualmente, la comunicación popular, alternativa y comunitaria, le corresponde una ejecutoria primordial, de vanguardia para contrarrestar las campañas mediáticas ideologizantes de la burguesía, tergiversadoras de la realidad.

Los comunicadores populares que ejercemos el quehacer comunicacional desde las distintas vertientes en que se expresan los MAC y en cualquiera otra manifestación comunicacional estamos plenamente conscientes del papel que nos corresponde, en esta hora aciaga, en que la canalla burguesa y mediática nacional e internacional han colocado al país, y, en este sentido, con renovado compromiso militante, dispuestos estamos a construirnos como una fuerza insurgente de transformación y como auténtico brazo comunicacional de la Revolución Bolivariana y Chavista, teniendo como inspiración al Comandante Hugo Chávez, insigne comunicador popular, quien siempre tuvo presente en su práctica comunicacional el propósito de “informar, comunicar y organizar” al pueblo, en el marco de la visión estratégica de concebir a la comunicación como una real y efectiva “artillería del pensamiento”.

Por tal motivo y en base a las consideraciones políticas precedentes nos proponemos y, a su vez, postulamos al conjunto de las fuerzas patrióticas revolucionarias, a los movimientos sociales y al gobierno bolivariano del presidente Nicolás Maduro, las siguientes propuestas que condensan nuestra concepción de la comunicación que desde el ámbito popular está planteada desarrollar en la presente coyuntura venezolana:

Una comunicación para la defensa de la Revolución Bolivariana, del gobierno del Presidente Nicolás Maduro y del legado del Comandante Chávez. En esta hora de definiciones en la que se cierne sobre la Patria de Bolívar la amenaza imperialista y de la burguesía apátrida decadente, se impone que los comunicadores populares asuman su quehacer comunicacional desde una perspectiva de compromiso militante en defensa del pueblo, de sus sueños redentores y de su sentida verdad histórica.
Una comunicación para estimular y fortalecer el Poder Popular, en todas sus expresiones orgánicas, baluarte fundamental surgido de la inventiva y creatividad del Comandante Chávez y pensado para que se constituya en el soporte del proceso constructivo de la nueva sociedad porvenir, la del socialismo del siglo XXI.

Una comunicación para enfrentar la crisis, asumiendo a esta, más que como un cúmulo de inmensas dificultades, como una oportunidad histórica para trascender los problemas del presente venezolano y propiciatoria para la continuidad y más concreción de los objetivos contemplados en el Proyecto-País Simón Bolívar, obra suprema del legado de Chávez.

Una comunicación que, en esta etapa crítica de emergencia económica y política del país, debe ser asumida por los comunicadores populares con un carácter y una orientación decididamente confrontacional con los enemigos del proceso bolivariano, que no están ganados para el ejercicio de una oposición democrática sino que por sus ansias de poder y vocación lacayuna y sumisa frente a los centros de poder imperial pretenden arrasar con el orden constitucional y poner en riesgo la paz y sosiego de la República.

Una comunicación para incentivar y promover la cultura de la ética y del trabajo productivo como factor idóneo para ir superando la economía rentista y para estimular los procesos productivos en los distintos sectores económicos que han sido determinados como fundamentales para la superación de los problemas de productividad y abastecimiento que padece la economía y el país en su conjunto.

Una comunicación para fomentar la agricultura urbana y periurbana, en el entendido que este es un mecanismo que contribuye a aliviar la carga y necesidades alimenticias de las familias así como un factor propiciador de la interacción y solidaridad comunal.

Una comunicación para apoyar, estimular e impulsar la consciencia contralora en nuestro pueblo; los enemigos de la revolución han actuado a sus anchas, especulando, acaparando, enlenteciendo la producción, contrabandeando, etc., y las medidas de control y vigilancia hasta ahora aplicadas han resultado insuficientes, en buena medida, a nuestro juicio, porque el control no ha sido ejercido directamente por el pueblo organizado, por el Poder Popular; de allí que auspiciamos la perentoria necesidad de que se arrecien las acciones contraloras con la participación activa y protagónica del propio bravo pueblo; hay suficiente basamento constitucional y jurídico para sustentar la acción contralora protagónica popular. En este aspecto es preferible pecar por acción que por omisión, que, lamentablemente es lo que ha venido sucediendo.

Una comunicación para denunciar y combatir las prácticas corruptas y burocráticas que tanto daño le han hecho al proceso bolivariano; los corruptos y burócratas, del nivel que sean, al comprobársele la falta o delito, deben ser expuestos al escarnio público y duramente sancionados.

Una comunicación para reforzar, enaltecer y defender la simbología bolivariana que la oposición paraopositora en sus desquiciantes pero calculados propósitos pretende invisibilizar, banalizar y menospreciar intentando borrar la nueva subjetividad y espiritualidad bolivariana.

Una comunicación para estimular el ejercicio del espíritu crítico y autocrítico de nuestro pueblo; ambas son prácticas sumamente necesarias para impulsar el desarrollo y fortalecimiento del proceso de transformación bolivariano que se viene adelantando en nuestro país, que se deben animar y en ningún caso coaccionar siempre y cuando se realicen con intencionalidad constructiva.

Una comunicación concebida para desarrollar con los medios del sistema público nacional una relación de respeto, solidaridad y complementariedad asumiéndonos como aliados estratégicos en el esfuerzo común por mantener informado a nuestro pueblo y en la lucha compartida por contener y anular el mensaje manipulador y tergiversador de la mediática privada local e imperial.

Una comunicación para abrir y propiciar canales de coordinación y de integración con los medios de comunicación populares, alternativos y comunitarios actuantes en los países hermanos nuestroamericanos, en función de establecer redes de interacción a nivel continental; inspirados en el Proyecto Bolivariano,“la Patria es América”, cada vez estamos más conscientes del carácter continental de la lucha de nuestros pueblos.

Una comunicación enfocada en el plan estratégico de fomentar la reconstitución del amplio frente social que en su oportunidad supo construir el Comandante Chávez (incluyendo, por supuesto, la unidad cívico-militar) y que ahora, en las actuales circunstancias del país, reviste singular significación para enfrentar la arremetida imperial y de la derecha paraopositora.

Por todas estas razones, por la emergencia que entendemos está planteada en nuestro país, atendiendo al criterio de la territorialidad espacial y social en la que nos desenvolvemos los medios alternativos y comunitarios, acordamos, impulsar en nuestros respectivos ámbitos de acción un plan de contingencia que articule diversidad de elementos orientados a mejor preparar y organizar la defensa y contraofensiva del pueblo comunicador en las presentes circunstancias.

Para el desarrollo de esta intencionalidad y política comunicacional que los medios populares, alternativos y comunitarios debemos articular, cada vez más, a lo largo y ancho del país, en las fronteras, en las comunidades, en las ciudades, en los movimientos sociales, en fin, en el tejido social venezolano se hace apremiante e inaplazable la potenciación y fortalecimiento de todas las vertientes que confluyen en el torrente comunicacional popular nacional; y para ello es vital tanto el reconocimiento enaltecedor como el apoyo concreto, técnico, financiero y estratégico del gobierno bolivariano.

Con relación a la instrumentación de la Ley de la Comunicación del Poder Popular

En cuanto al segundo punto de nuestra agenda, destacamos, que, a todas luces es más que evidente que la reciente aprobación de la Ley de la Comunicación del Poder Popular, el pasado 10 de diciembre, por parte de la Asamblea Nacional y su promulgación, por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, el reciente 28 de diciembre, constituye un logro indiscutible del movimiento social venezolano de la comunicación popular, alternativa y comunitaria, que ha de contribuir enormemente con su fortalecimiento y organización.

Fueron varios los años transcurridos desde el momento en que surgió la idea, entre los comunicadores y comunicadoras populares del país, de concebir un instrumento legal que interpretase la realidad refulgente de la comunicación popular que, al calor de la efervescencia que despertaba el proceso bolivariano, se había expandido y potenciado a lo largo y ancho del territorio nacional; fue un trayecto que se alcanzó transitar, de por lo menos, 6 años, a partir del 2009, caracterizado por avances y retrocesos, encuentros y desencuentros, en el que surgieron múltiples propuestas y varios anteproyectos de ley, hasta que, por fin, maduraron las condiciones políticas, anímicas, subjetivas, teóricas que hicieron posible la concreción de tantos esfuerzos e iniciativas tanto de los comunicadores y comunicadoras populares, propiamente, como de los diputados revolucionarios y técnicos legislativos, con lo cual se materializó el ansiado resultado que se expresa en la promulgación presidencial de diciembre pasado; ahora los comunicadores y comunicadoras populares, brazo comunicacional del bravo pueblo venezolano, tenemos Ley: la Ley de la Comunicación del Poder Popular.

El carácter de pueblo comunicador está reivindicado con nuestra Ley, de cuyas disposiciones somos sujetos todas las comunicadoras y comunicadores populares, alternativos y comunitarios del país así como los órganos y entes gubernamentales e instancias del Poder Popular que tengan competencia en materia de comunicación popular.

Igualmente, la Ley, nos garantiza y potencia, el derecho a la comunicación autónoma y plural y está llamada a ser un instrumento fundamental para el fomento y consolidación de la organización, equipamiento y funcionamiento de los actores de la comunicación popular, así como para impulsar, promover y fortalecer el necesario y novedoso Sistema Nacional de la Comunicación Popular.

Sistema que, como contempla el Art.6, numeral 4 de la Ley, está integrado por el conjunto de sujetos de la comunicación popular que interaccionan a través de las distintas vertientes comunicacionales y está conformado por el “Consejo Nacional de la Comunicación Popular, los Consejos Estadales y Municipales de la Comunicación Popular, los Medios Populares, Alternativos y Comunitarios, las Unidades de Producción y Formación para  la Comunicación Popular, las Productoras y Productores de la Comunicación Popular y los Comunicadores y Comunicadoras Populares”. Instancias estas que es imperativo constituir de tal manera de avanzar con la activación de la Ley y en, consecuencia, con el desarrollo del movimiento social de la comunicación popular para que pueda cumplir con su cometido estratégico de coadyuvante del pueblo venezolano en su esfuerzo histórico de construir una sociedad justa, soberana y humanista, en la que la comunicación sea expresión colectiva y libre de cualquier tipo de mediatización.

La activación de la estructura contenida en la Ley pasa por la elección, de abajo hacia arriba, en términos perentorios, de los voceros y voceras de las distintas instancias que conforman el Sistema Nacional de la Comunicación Popular.

Para tal efecto, asumimos y exhortamos a todas las comunicadoras y comunicadores populares del país a constituirse en promotores activos de la Ley, a promover la conformación de los Consejos de la Comunicación Popular, previa a la elección libre y democrática de los voceros por vertientes comunicacionales, en las distintas instancias, hasta llegar al Consejo Nacional de la Comunicación Popular y lograr configurar de esta forma el Sistema Nacional de la Comunicación Popular; en este sentido disponemos hasta el 28 de marzo para cumplir con los lapsus contemplados en la normativa legal.

Con la Ley es evidente que se abre una nueva fase para la comunicación popular del país, porque, por, una parte, nutre y dota al movimiento social de una nueva calidad orgánica, con la cual, junto de fortalecerse en términos estratégicos y programáticos, le permite constituirse en un interlocutor válido, en un actor social real, efectivo y propositivo ante el gobierno, la sociedad y el Estado.

Pero, al mismo tiempo, debemos estar consciente que se abre, también, una espita de mayor confrontación con los sectores empresariales que controlan la mediática privada del país y con la derecha paraopositora de la MUD que, naturalmente, en el momento que consideren oportuno, en el marco de la táctica golpista que manejan para derrocar al gobierno, van a arremeter contra la comunicación popular, alternativa y comunitaria y contra la Ley de la Comunicación del Poder Popular. Haciendo uso del control que ahora ejercen de la Asamblea Nacional, es de suponer que van a proponerse derogar nuestra Ley e imponer una normativa legal general de la comunicación de acuerdo con sus intereses y con la concepción ideológica capitalista que tienen de la vida y de la sociedad. Propósito derechista que debe tener la más recia respuesta de rechazo por parte de los comunicadores y comunicadoras populares del país, siendo que la única manera de contener tales designios es con la organización y movilización del pueblo comunicador, de allí, que esta es otra razón válida para que procedamos a activar, en términos inmediatos, nuestra Ley.

Así mismo, es de carácter inmediato la necesidad de proceder a dotar a la Ley de su respectivo Reglamento, que como sabemos, es un complemento instrumental básico para darle mayor concreción y eficiencia a los principios y pautas contenidos en la Ley. En este sentido contamos con una ventaja adicional, que la aprobación del Reglamento no pasa por la Asamblea Nacional sino que ello es competencia del Presidente de la República en Consejo de Ministros y allí contamos, eso es seguro, con la mayoría absoluta.

Compatriotas comunicadores y comunicadoras populares, desde este Encuentro Nacional Insurgente de la Comunicación Popular, realizado en un momento, por demás oportuno, ante la situación crucial que atraviesa el país, cuando la derecha local y el imperialismo están decididos a dar el zarpazo que han venido ansiando y preparando desde el inicio mismo del proceso bolivariano, cuando la insurrección contrarrevolucionaria está en puertas, le hacemos y nos hacemos quienes en él participamos, un encarecido llamado, a todos, para erigirnos, desde el ámbito de la comunicación popular, en defensores de los anhelos de redención de nuestro pueblo y para dar la mejor respuesta a las pretensiones de los enemigos de la Revolución Bolivariana y del pueblo venezolano. Por ello fue un Encuentro, y así fue concebido, orientado marcadamente por lo político más que por inquietudes de orden técnico aunque estas, naturalmente, también tuvieron cabida en las deliberaciones.

¡VIVA CHÁVEZ! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA!

¡A DERROTAR A LA DERECHA FASCISTA Y AL IMPERIALISMO!

¡VIVA EL PUEBLO COMUNICADOR!

¡ACTIVEMOS LA LEY DE LA COMUNICACIÓN DEL PODER POPULAR!

Encuentro Nacional Insurgente de la Comunicación Popular

Charallave feb/2016