¡Enero bendito! Así le dicen…

10/10/2013

Por: Miguel Angulo

Barinas, estado Barinas ¿Cómo no amar a Chávez? ¿Cómo no verlo en cada rincón de esta tierra bendita? ¿Cómo no defender sus luchas, sus ideas? ¡Chávez! Ese que dejó a un lado todo por ver realizado el sueño de miles.

Son interrogantes que se vienen a la mente cuando se ven cosas como las que a uno le ha tocado ver. Un ejemplo entre muchos es el que se encuentra en el llano barinés, cuna del líder eterno, al final de la famosa avenida Agustín Codazzi, donde en el horizonte se levanta un hermoso caserío: allí comienza esta historia.

Se trata del parcelamiento Francisco de Miranda, un sitio mágico donde, entre el silencioso sello extendido del sol en el llano, se respira la obra de Chávez y es que en cada esquina, en cada techo de madera y tejas se siente el palpitar de un amor eterno entre un pueblo y su amigo, su líder, su comandante.

Entre quienes habitan este sector aún está vivo el recuerdo de aquel 1° de enero, ¡enero bendito! Así le dicen: enero que marcó el fin de una vida y el comienzo de otra, un cambio de 360 grados por el que tanto esperaron, lucharon y vencieron.

Cuatrocientas almas fueron sorprendidas aquel día por un gigante que, violando todas las medidas protocolares y de seguridad, como era su costumbre, se desprendió de la caravana presidencial y tocó la puerta de un rancho.

No podían creerlo: ¡era Chávez! ¡El Presidente! Allí, sentado con los más pobres, en sus humildes sillas, compartiendo un café hogareño y barinés de pura cepa, no había calamidad humana que pudiera arruinar aquel momento.

Una humilde morada fue testigo del renacer de un hermoso proyecto. El Comandante de la Revolución estrechó las manos de los habitantes de aquel enorme potrero heredado del latifundio, que más tarde fue recuperado para levantar casas dignas, cada una con mil metros cuadrados de terreno productivo.

Hoy por hoy, el paisaje no es el mismo de hace algunos años: 670 parcelas se vislumbran desde lejos, con sus casitas de ventanales, jardines y sus cercados de madera. Hasta ahora 402 familias ya se encuentran establecidas en el lugar y otras 268 esperan por la culminación de la tercera etapa de la obra.

Al finalizar esta historia, un jugo de limón y unos deliciosos helados de frutas cultivadas en casa nos refrescaron ante el incesante calor que nos ofrecía cada rayo del astro rey, para retornar a nuestro siguiente destino con la convicción de que tenías razón, Comandante: ya no eres tú, eres todo un pueblo.El proyecto de patria productiva y autosustentable que soñó nuestro gigante está aquí, en este pedacito de tierra barinesa, donde más de 22 variedades de siembra forman parte del día a día de sus pobladores.

 

Por: Bianca Borrero