Niños con diversidad funcional cuentan con escuela en Fuerte Tiuna

11/06/2013

Un total de 50 niños con diversidad funcional, principalmente parálisis cerebral, retardo mental y autismo, verán clases desde este 11 de junio en la Escuela Bolivariana de Diversidad Funcional María Esperanza, ubicada en la urbanización Vuelvan a Carabobo, del complejo Fuerte Tiuna, en Caracas.

La edificación, que otrora funcionara como un salón de fiestas, fue acondicionada por la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (Fede), perteneciente al Ministerio de Educación (ME) para dar respuesta a las necesidades pedagógicas de los niños con requerimientos especiales, vecinos de la zona.

Durante el acto de inauguración de la institución, la titular del ME, Maryann Hanson, destacó que se trata de un “modelo de escuela”, que incluye las facilidades arquitectónicas de acuerdo con las necesidades funcionales de los pequeños, en aras de garantizar “una educación sin barreras”.

Así, en lugar de mesas de comedor resalta en el medio de la edificación, de una sola planta (para facilitar el desplazamiento con muletas o sillas de rueda) un mesón zigzagueante que aliviana el tránsito de los pequeños. Salones y baños cuentan con rieles y agarraderas, y lavamanos y mesas de trabajo están adecuados a las necesidades de cada niño.

La directora del plantel, Rosa Sánchez, indicó que en la escuela María Esperanza se dictan clases desde preescolar hasta 6º grado, en un turno de escuela bolivariana, es decir, de 7:00 de la mañana a 3:30 de la tarde. Debido a la extensa jornada, el plantel cuenta con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) para proporcionarle a los niños una atención integral, que incluye el desayuno, el almuerzo y la merienda.

Igualmente, el programa Canaima Educativo llegó a esta institución para fomentar las capacidades cognitivas de los estudiantes a través del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (Tics).

Esta nueva escuela forma parte de la política de transformación de la Educación Especial en el país, que ha incluido la creación de Centros para el Diagnóstico, Orientación y Formación para la Diversidad Funcional.

Pero no se trata únicamente de un programa para el acondicionamiento arquitectónico de los espacios. En la escuela María Esperanza la totalidad de las educadoras son licenciadas en Educación Especial, enfocadas en retardo mental.

“Luego de que ellas egresan de la carrera de Educación se les van dando talleres en relación con cada diversidad funcional y también contamos con el apoyo de especialistas que ofrecen terapias a los niños (por ejemplo, terapia de lenguaje, terapia ocupacional y manejo psicomotor) y orientan a las maestras sobre estrategias pedagógicas para que aprovechen las potencialidades de los niños”, detalló Sánchez.

Yesenia Rangel es madre de uno de los 50 niños que a partir de hoy serán atendidos en el centro. Como residente de la urbanización Vuelvan a Carabobo, debía madrugar de lunes a viernes para llevar a Yonfren Ochoa –su hijo de 12 años– a un centro educativo para niños con necesidades especiales, ubicado en La Urbina.

“Me siento realmente feliz porque mi hijo va a recibir la educación que merece y ahora muy cerca de la casa. Esta escuelita nos cambia la vida a todos pero principalmente a los niños, porque están recibiendo una educación digna con todos sus complementos: su Canaimita, los libros de la Colección Bicentenaria”, dijo la representante.

La transformación de los centros de educación especial del país –tanto en materia de infraestructura como en materia pedagógica– fue uno de los lineamientos educativos instruidos por el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez. Al respecto, la ministra Hanson expresó: “Hemos cumplido al pie de la letra su instrucción. Estamos desarrollando en Venezuela una Educación Especial de calidad, con atención integral”.

AVN