Aragua se estremeció con repique de tambores y sangueo en honor a San Juan

24/06/2013

Al son del repique de tambores, el sangueo, los cantos de sirena y el ondear de las banderas multicolor, San Juan Bautista recorrió este lunes las calles de la comunidad de La Coromoto, ubicada en Maracay, capital del estado, para celebrar su día junto a sus seguidores.

Las llamadas mariposas le abrieron el camino al santo patrono de las costas de Aragua para rendirle un homenaje en su día, algunos por devoción y otros por las promesas y favores concedidos.

La cofradía San Juan de la Playa de Turiamo, arraigada en el barrio La Coromoto desde 1958, cuando fueron desterrados de la población costera de Turiamo a Maracay, mantiene viva la tradición que ha traspasado la costa aragüeña para radicarse en la Ciudad Jardín.

Desde este domingo 23 de junio las calles de La Coromoto están repletas de sanjuaneros y sanjuaneras, que se reúnen en la casa de la familia Flores Faneite, donde está ubicado el altar del San Juan Bautista, traído en 1958 desde Turiamo.

La fiesta arrancó con un sancocho la noche del domingo y la parranda se prolongó hasta el amanecer de este 24 de junio, con la celebración de la tradicional misa en la iglesia de La Coromoto, en honor al Santo Patrono, que recorrió las calles de la populosa comunidad maracayera.

El sancocho, la misa y el sangueo no son las únicas manifestaciones de devoción a San Juan Bautista, a quien, además, le pican torta y le cantan cumpleaños feliz junto a los san juaneros y las maripositas en casa de esta familia turiamera.

La señora Reina Faneite, fallecida hace ocho años, fue quien trajo en 1958 de Turiamo al San Juan Bautista que veneran en La Coromoto. “Hasta hace ocho años mi madre estuvo parrandeando a su San Juan y ahora nosotras, sus hijas, continuamos con la tradición religiosa y cultural”, expresó Gisela Flores.

Flores cuenta que tenía tan sólo seis años cuando su familia, junto a todos los pobladores de esa costa, salió de Turiamo por decisión del gobierno de Marcos Pérez Jiménez porque en esa población costera se instalaría una base naval militar.

Recuerda que entre la mudanza estaba San Juan. Desde que llegaron a Maracay su madre se dedicó a darle continuidad a las tradiciones que celebraban en su pueblo natal.

Flores cuenta que el San Juan de Turiamo tiene cientos de trajes en su escaparate. “Cada año estrena un traje para celebrar el 24 de junio, fecha en la que le diseñan un altar especial en su honor”.

Este año el altar se hizo en forma de una lancha, que lleva por nombre La Mijo, un decir de la señora Reina Faneite, quien utilizaba el término Mijo para referirse de forma cariñosa al momento de dar la bendición.

San Juan to’ lo tiene, San Juan to’ lo da

Son muchos los testimonios de creyentes que por diversas razones hoy bailan a San Juan para pagarle por el favor concedido. Argenis Terán es uno de esos aragüeños que tiene más de 16 años bailando al santo en el sector de La Cooperativa, en el norte de Maracay, donde este lunes celebraron junto al santo patrono.

“Le pedí un favor a San Juan, me lo cumplió y aquí estoy, pagando esa promesa. Le prometí bailarlo toda mi vida y aquí estoy cumpliéndole, hasta que Dios me dé vida y salud y los pies me aguanten”, expresó Terán, quien considera que estas fiestas son más que parranda y tambor, “es algo de fe que se lleva en el corazón”.

Tony Díaz tiene 27 años sangueando a San Juan Bautista en la población de Cagua, cumpliendo la promesa de mantener la tradición. “En 1986 la señora Isabel del Carmen Blanco me regaló el santo proveniente de Barlovento de Birongo, estado Miranda, y desde esa fecha lo estoy bailando de manera ininterrumpida”.

Este San Juan de Cagua es el primer santo que llegó a esta localidad aragüeña y ha sembrado la semilla de la manifestación en diferentes barriadas del municipio Sucre, donde la cofradía dicta talleres en escuelas, liceos y comunidades sobre la tradición religiosa, el origen de San Juan Bautista y hasta la elaboración de los trajes del santo.

La casa de San Juan Bautista de Cagua está ubicada en la comunidad de Manuelita Sáenz, donde se concentran las cofradías y donde se encuentran los artículos de vestir, que reúne más de 50 trajes.

Justina Pantoja, de la Cofradía de Cumboto, en Ocumare de la Costa, también siguió el legado de su madre, una gran parrandera de San Juan, y este 24 de junio salió a rendir homenaje al santo patrono “porque lo venero con pasión. De mi canto hago un reto y del tambor una oración”.

“Este es un baile divino, en el que el hombre se deja llevar por el fuego del tambor. En ese juego entra la mujer para seducir al hombre a entregarse de corazón al golpe del tambor, saludando con las banderas y con el canto de sirena”, expresó.

En las fiestas de San Juan Bautista las mujeres no bailan al santo, sólo los hombres tienen el honor de cargarlo porque cuenta la historia que el santo fue decapitado por culpa de Salomé. Sin embargo, las mujeres son las encargadas de vestir al santo, de organizar la fiesta y de dirigir a las mariposas que le abren el camino al santo.

Maylu Mijares, de la cofradía de Corazón a San Juan Bautista, encabeza el grupo de las mariposas que abren y limpian el paso al santo. Su madre fue la capitana de la cofradía de Turiamo y mantiene vivo el legado de las costas aragüeñas en la populosa parroquia de Caña de Azúcar.

AVN