Unas 1.400 viviendas se edifican por autogestión en Venezuela

04/03/2013

El Movimiento de Pobladores saltó a la palestra hace dos años cuando, en una reunión con el presidente de la República, Hugo Chávez, expuso sus ideas vinculadas con la autogestión en materia de construcción de viviendas, planteamiento que se resume en que el pueblo organizado, con el apoyo financiero y técnico del Estado, asume el proyecto de edificación de sus propias casas. Esto implica reducción de costos, además de un importante saldo organizativo.

Construcción de hábitat y lucha por la democratización del suelo han sido sus premisas. En mayo de 2011, el Jefe de Estado aprobó 210 millones de bolívares para el desarrollo de 11 proyectos.

Actualmente, son 13 los planes urbanísticos que se levantan por la vía autogestionaria a través de los denominados campamentos de pioneros, colectivos que forman parte del Movimiento de Pobladores. La inversión asciende a 292 millones de bolívares, precisa el más reciente informe de estos grupos.

De esos 13 proyectos, 11 se desarrollan en espacios del Área Metropolitana de Caracas, uno en el estado Anzoátegui y otro en Lara. Suman, en total, 1.409 viviendas, con porcentajes de avances físicos que rondan 30%, de acuerdo con la información suministrada por el colectivo.

Son edificaciones que se desarrollan en terrenos que estaban ociosos o subutilizados, algunos privados que fueron recuperados por el Estado y otros de propiedad pública y que fueron transferidos para la ejecución de estos planes.

Los proyectos que se construyen en la Gran Caracas suman 1.182 unidades habitacionales. Seis de ellos están ubicados en el municipio Libertador: la Nueva Comunidad Socialista Luchadora Amatina, en Antímano, con 140 viviendas; Luchadores Socialistas Kaika Shi, en La Vega, con 88 viviendas; la Nueva Comunidad Socialista Aquiles Nazoa, en la parroquia San Juan, que tendrá 114 viviendas; EnEvolución, en San Pedro, con 23 viviendas; Mujeres Vencedoras, en Catedral, con 36 unidades habitacionales; y Galpón de la Alegría, en Santa Teresa, con 38 viviendas.

Mientras, en el municipio Chacao está el urbanismo 22 de Enero, de 200 viviendas; en Baruta, los campamentos Monterrey, Mi Nueva Venezuela y Lucha y Perseverancia, con 152, 66 y 125 viviendas, respectivamente; y la Nueva Comunidad Socialista Francisco de Miranda, en Petare, con 200.

En el interior del país hay dos proyectos: Punta Caribe, en Lecherías, Anzoátegui, con 67 viviendas; y Nueva Esperanza, en Carora, Lara, con 160.

De acuerdo con el cronograma de ejecución, ocho de los proyectos estarán completamente listos este año: en abril, Punta Caribe; en septiembre, Mujeres Vencedoras; en octubre, Luchadores Socialistas Kaika Shi; en noviembre, EnEvolución y Galpón de la Alegría; y en diciembre, Amatina, Mi Nueva Venezuela y 22 de Enero Chacao. Sin embargo, se contemplan entregas parciales a partir de junio, como las primeras 50 casas de Amatina.

Para 2014 se prevé la conclusión, en marzo, de Monterrey; en mayo, Lucha y Perseverancia y Aquiles Nazoa; en junio, Francisco de Miranda; y en julio, Nueva Esperanza.

¿Cómo es el proceso?

El modelo de autogestión implica que el Estado garantiza el terreno, la asistencia técnica, los recursos y materiales a las comunidades organizadas, que se encargan de tomar las decisiones relacionadas con el hábitat en el que vivirán, siempre en colectivo, en asamblea.

El primer paso fue constituir una sala técnica conformada por todo el equipo de profesionales especializados en construcción: arquitectos, ingenieros, administradores, etc. Es el ente que orienta a los campamentos autogestionarios en el desarrollo de sus proyectos.

La gente decide cómo quiere que sea su urbanismo y, bajo esas premisas, la sala estructura el proyecto: es el esquema de diseño participativo.

Los recursos, provenientes del Consejo Federal de Gobierno (CFG), son desembolsados progresivamente, de acuerdo con el avance del proyecto. Al seguimiento de la ejecución que el CFG y el Ministerio para las Comunas se suma la contraloría permanente de las propias familias y al hecho de que cada decisión debe estar respaldada por la mayoría en asamblea, tal como han señalado los integrantes del campamento Amatina.

Con esta experiencia, los costos se han reducido casi a la mitad, al incorporar el trabajo voluntario de las familias que residirán en los urbanismos.

Cuentan con maquinarias de la Empresa Nacional de Obras Públicas, así como materiales e insumos a través de los Construpatria, los centros de acopio de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV).

AVN