Día del maestro: sembrando semillas de futuro en Venezuela

Publicado: 15/01/2013

“En sus actos nos demuestra sin igual solicitud y nos guía por la senda de la ciencia y la virtud”, reza el Himno al maestro venezolano. Tarea no poco sencilla – dice la educadora de la Unidad Educativa Loefling, en Puerto Ordaz, Jannimar Guevara – la que recoge la canción y que se pone en práctica de lunes a viernes en las aulas de clase: participar de manera protagónica en la formación de valores de los niños y jóvenes del país.

Hoy, 15 de enero, 325.000 docentes activos en todo el país celebran su día, también casi 200.000 jubilados que dedicaron varias décadas a la formación de los ciudadanos que hoy ya abandonaron las aulas para seguir aprendiendo en la escuela de la vida.

“Este es un trabajo que amerita paciencia y tesón, como muchos, claro, pero aquí trabajamos con lo más complejo que existe en el mundo: el ser humano, una cantidad de horas extraordinarias, para dar forma, sembrar valores, enseñar, corregir, sembrar semillitas de futuro”, explica la docente Guevara, activa desde 2009 en distintos cursos de Educación Primaria.

Y si bien el esfuerzo es grande y la dedicación puesta invaluable, igualmente proporcionales son las satisfacciones del que elige como profesión ser guía.

“Yo tuve un alumno, o una anécdota, que recuerdo con mucho cariño pero que es ejemplo de las alegrías que da la labor docente. Hace un año, cuando fui maestra de primer grado tenía a un niño con serios problemas de agresividad y atención, esos que muchas veces el sistema hace a un lado, pero me empeñé en ayudarlo, porque también venía de una familia con una situación compleja, y resultaba que me pegaba a veces a mí y a las otras maestras, y a los compañeritos. Así que le puse dedicación extra, pedí apoyo de la psicopedagoga, de los padres, y finalmente el niño pudo pasar a segundo grado, ya sin problemas de comportamiento. Me ve y me saluda con cariño, yo me río, porque recuerdo lo terremoto que era”, relata sonriente la maestra Rosa Álvarez, quien actualmente se desempeña como docente en la Escuela Bicentenario, ubicada en Parque Central, Caracas.

Desde los pupitres del salón, pequeñitos observan atentos a su maestra siendo entrevistada. Las miradas reflejan orgullo, respeto y cariño. Una niña se acerca para comentar lo mucho que quiere a la maestra Álvarez, para ella “como su mamá, y me ha enseñado caligrafía, y matemática, que es mi materia favorita”, dice Edianny Cubillos con la voz aguda y melodiosa de los 8 años de edad que lleva apenas a cuesta.

A propósito de la celebración del Día del Maestro, los representantes también evocan su época de estudiantes. Florencia López aguarda a la salida de la Escuela Experimental Venezuela, ubicada en la Avenida México, la salida de su hijo Marcos, estudiante de primer grado. Durante la espera y al saberse en víspera del día que honra la labor de los docentes, recuerda a la maestra que la acompañó durante toda la primaria.

“Yo tuve la suerte de tener a la misma maestra desde 1º hasta 6º grado y la verdad es que aún ahorita, a mis 35 años, la recuerdo mucho. Podría decir que ella me enseñó prácticamente todos los valores importantes en la infancia: disciplina, respeto, cortesía, y claro, uno pasa tanto tiempo viendo a la misma maestra, compartiendo con ella, que la relación también se vuelve afectiva, no sólo de autoridad”.

Calidad humana antes que autoridad, esa es la clave que diferencia a un buen maestro de cualquier otro, asegura la docente Rosa Álvarez. “Yo diría que los tres atributos que hacen a un buen maestro son la calidad humana, ante todo, la disciplina y la formación constante, porque cuando uno tiene el compromiso de enseñar, tiene que estar formándose, actualizándose todo el tiempo”.

Precisamente para fomentar la capacidad investigativa y la formación continúa de los docentes, la VI contratación colectiva del magisterio venezolano – aprobada en 2011 – contempla la figura del docente investigador.

Al respecto, la titular del despacho educativo, Maryann Hanson desatcó en oportunidad de la firma de la contratación colectivas que “una docencia sin investigación no es una docencia de calidad. Nosotros estamos, en este momento, diseñando la carrera del docente investigador para poder aportar soluciones a los problemas que tenemos en la enseñanza, en la escuela y en el entorno”.

Asimismo destacó que la labor de los docentes venezolanos trasciende la remuneración económica, aumentada en 40% también a través del contrato de 2011.

“Es importante el ámbito salarial porque es la dignificación de la vida del docente pero también es muy importante lo académico. La profesión docente es parte esencial para promover el aprender a vivir viviendo. Lo más importante para nosotros debe ser ese encuentro pedagógico que todos los días tenemos con nuestro niños en las aulas, en los pasillos de la escuela”, recalcó.

Otra cosa importante, añadió la maestra de tercer grado en la Escuela Bicentenario, Lilian Ramírez, es la participación de los padres y representantes en el trabajo de formación de los niños y jóvenes. “Este trabajo es hermoso pero a veces resulta agotador, puesto que los padres muchas veces delegan toda la responsabilidad de la educación de sus hijos en nosotros. Se trata de un 50% y 50%, de que ellos refuercen lo que nosotros hacemos en aula, estando pendientes de la tarea, de hacer seguimiento a los temas tratados en aula, porque la educación nos compete a todos”, comenta.

Por sus pupitres han pasado niños que vienen de situaciones difíciles, como abandono, sin embargo, resalta el potencial creador y generador de los niños como rasgo que todos -como sociedad – debemos fomentar para hacer de los ahora chiquitos, unos buenos ciudadanos de adultos.

Cada 15 de enero se celebra en Venezuela el Día del Maestro, en conmemoración de la creación de la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Pública el mismo día del año 1932.

El día de hoy, y con el impulso del Ministerio de Educación, la plaza Bolívar de Caracas será el escenario para la celebración que honra la labor docente.

AVN