Campamentos de pioneros unen manos y voluntades para edificar sus viviendas

01/11/2012
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La voluntad del pueblo organizado en Campamentos de Pioneros ha permitido el avance de 15 proyectos para la construcción de viviendas por autogestión. El año pasado, luego de haber presentado sus planes habitacionales ante el Ejecutivo, lograron un financiamiento por el orden de los 380 millones de bolívares que fue aprobado por el presidente Hugo Chávez.

La motivación colectiva de tener un techo propio es el principal motor que impulsa la celeridad en la obra. Se espera para 2013 culmine la edificación de las viviendas, iniciadas por quince Campamentos de Pioneros, trece de ellos ubicados en la Gran Caracas; uno en Carora, estado Lara, y otro en Lecherías, Anzoátegui, informó Juan Carlos Rodríguez, uno de los integrantes del colectivo, quien a su vez forma parte del Movimiento de Pobladores.

Rodríguez puntualizó que la mayoría ya concluyó la fase de proyectos e ingeniería de detalles, así como los trabajos de preparación de terrenos y las fundaciones, por lo que ya están en el inicio de etapa de edificación. Sólo uno, ubicado en El Valle, Distrito Capital, no ha arrancado, pues aún existen galpones y no se ha podido acceder al espacio.

Las nacientes comunidades socialistas se erigen en terrenos identificados por los propios campamentos, que localizan espacios ociosos o subutilizados, que posteriormente son objeto de medidas de adquisición forzosa por parte del Ejecutivo o se transfieren al pueblo organizado porque son propiedad del Estado.

Ahora, esos espacios son el lugar en el que unas 1.300 familias construyen sus propias viviendas tras definir los respectivos proyectos con la orientación de los técnicos y profesionales del área.

Costos a la mitad

La autogestión representa grandes ventajas. Una de ellas tiene que ver con la reducción de costos, que puede ser de la mitad o incluso más.

Por ejemplo, Rodríguez, quien es también arquitecto y profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), mencionó el caso de los pilotes (lo que cimenta las obras en la profundidad del suelo) que construye la Comunidad Socialista Francisco de Miranda, en Campo Rico. Una empresa privada los tasaría en 4,8 millones de bolívares, mientras que en el campamento de pioneros los ha hecho en 300 mil bolívares. “Es un ahorro de 4,5 millones de bolívares, equivalente al costo de quince viviendas”, comentó.

Una vez que se aprobaron los recursos para el proyecto, las comunidades no sólo tienen garantizado el dinero para ejecutarlo y el terreno para construir, sino que además se involucran en el manejo de maquinarias de Empresa Nacional de Obras Públicas (incluyendo perforadora de pilotes, vibrocompatadora, cargadores, retroexcavadoras, etc.) y el manejo de los insumos para la construcción, provenientes de la empresa estatal Construpatria.

“Sin Construpatria estaríamos parados”, dijo el integrante de los campamentos de pioneros, tras detallar que las viviendas que están por erigirse tienen en promedio 75 metros cuadros y costarían en el sistema privado no menos de 600 mil bolívares, mientras que en el mercado especulativo se venderían hasta en 1,8 millones de bolívares.

Las familias construyen

En esa reducción de costos, la mayor incidencia la tiene el hecho de que las familias aportan hasta diez horas de trabajo semanal.

“En construcción, la relación de costos es más o menos 50% en materiales, maquinarias y herramientas, y 50% en fuerza de trabajo. La mayor parte de la fuerza de trabajo la estamos poniendo nosotros. Solamente contratamos trabajadores especializados: maestro de obra, cabillero, responsables de instalaciones eléctricas, sanitarias, algunos obreros especializados, carpinteros, pero la mayor parte la pone la familia y dentro de ella, las mujeres”, destacó Rodríguez.

La orientación de los especialistas, en conjunto con el manejo de la comunidad, es la esencia de este modelo, que además, tiene como grandes retos la planificación de la producción y la organización de la fuerza de trabajo. “El pueblo está planificando producción y organizando el trabajo, dos claves que nos permiten afirmar que el modelo autogestionario es el que puede construir las relaciones socialistas”, estimó Rodríguez.

En total, unas 6 mil personas de las mismas comunidades están involucradas activamente en la ejecución. “La organización pone entre 50% y 70% de la fuerza de trabajo”, precisó. “El que no participa en las jornadas de trabajo familiar y en las asambleas se autoexcluye”, apuntó.

Ahorro

Otro elemento importante dentro de este modelo es la idea del ahorro, por cuanto se prevé casi 70% del costo de la construcción (el resto obedece al proyecto, urbanismo y terreno) sea retornado al Estado. Este reintegro se producirá de acuerdo con el ingreso familiar e irá de 10% a 16% de lo que ganen las familias al mes. Irá a un fondo del Gobierno para continuar apoyando este tipo de proyectos.

Precisó que en promedio, las familias de estos campamentos ganan entre 2 mil y 3 mil bolívares mensuales.

“Estamos tratando con este modelo de reivindicar el trabajo y el ahorro, dos principios fundamentales para la construcción de la nueva sociedad, en vez de la especulación, la viveza, el facilismo de ganar los reales sin trabajar, que son valores de la sociedad capitalista”, expresó Rodríguez.

En ese sentido, estimó que el reto es gigantesco, porque implica no sólo el aprendizaje de procesos como la toma de decisiones en colectivo, sino la conformación de nuevas relaciones y pasar de la visión asistencialista a aquella en que la gente no espere sino que construya su propio futuro. “Es una toma de conciencia de lo que se puede lograr a través del trabajo organizado y planificado. Ser eficientes”, agregó.

AVN